“Después de más de una década de odiar en silencio a José Smith esto es lo que he podido aprender.”

Recuerdo haber estado sentado en el templo durante mi misión en Oklahoma y haber pensado: “¿Y si todo esto es mentira?”.

Era el año 2005 cuando la Iglesia celebró el cumpleaños Nº 200 del profeta José Smith y el aniversario Nº 175 de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Estaba sentado en la casa del Señor, sintiendo animosidad, miedo y angustia. En ese entonces no tenía un término para lo que me sucedía, pero ese sería el comienzo de mi crisis de fe.

Oklahoma es parte del “Cinturón de la Biblia”, un conjunto de estados sureños de los Estados Unidos conocida por su naturaleza diversa y socialmente conservadora. Es un lugar donde hay una iglesia cristiana diferente en cada esquina, que comparado con Utah, mi estado natal, también encuentras una iglesia en cada esquina sólo que son de la misma congregación.

Las doctrinas que se enseñan entre las iglesias en el Sur son muy diferentes entre sí, pero comparten algunas cosas: su amor por el Nuevo Testamento (de diferentes versiones de la Biblia), su amor a Cristo y su confusión y desagrado por miembros de la Iglesia de Jesucristo, especialmente por sus misioneros.

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Los desafíos de la misión

José Smith primera visión

Light Descending por Matthew Kennedy

La misión me era a veces difícil, especialmente cuando tocaba puertas y me decían: “Mi pastor me habló de ustedes los mormones”, o me encontraba con esos mismos pastores y predicadores en la calle sólo para que me dijeran que sabían “todo sobre [nuestra] iglesia” y luego procedían a hablarnos sobre la historia de nuestra Iglesia, desde las piedras del vidente hasta la poligamia.

Para un joven de 20 años que se había ido a una misión justo después de terminar la secundaria, ese tipo de ocurrencia comenzaron a agotarme. 

“Eres vil”, me gritó un hombre cuando pasamos junto a su casa. Después de hacer contacto visual y acercarme a él para tener una conversación amistosa, me dijo: “¡Ni te molestes! Ustedes los misioneros son como el veneno. Con tu afán y tu confianza, caminas destruyendo la fe de las personas en Cristo, porque les enseñas a adorar a José Smith”. Y antes de que pudiéramos responderle, él ya había regresado a la seguridad de su hogar.

José Smith

José Smith por William Whitaker.

Sus palabras hicieron eco en mi cabeza. La experiencia pesó sobre mí. Esa experiencia, combinada con muchas otras y mi experiencia en el Templo de Oklahoma City, me acompañó durante años. Nos fue bastante difícil enseñarle a las personas que ya conocían y amaban a Jesús, y eso era sin tener que convencerlos de que no adoramos al profeta, sino que lo veneramos como un testigo especial de Cristo.

Sería casi 12 años después, antes de mi consejo disciplinario, que revelaría mi odio hacia José Smith al querer buscar sanación. Todo comenzó cuando nos mudamos a un nuevo estado y los misioneros llamaron a nuestra puerta.

Mi familia estaba fuera de la ciudad e invité a los élderes a entrar y compartir un mensaje. Para ese momento, había guardado años de secreta transgresión y hostilidad hacia la Iglesia, pero pensé que no habría nada de malo al permitirme tener una reunión con los misioneros

El comienzo de mi sanación

escrituras

Me pidieron compartir un nuevo video corto producido por la Iglesia llamado “Pide a Dios: La primera visión de José Smith”. Combinaba al menos nueve relatos registrados sobre la Primera visión escritos por José y sus amigos entregados a diferentes personas.

Duró un poco más de 6 minutos, pero era la primera vez en mucho tiempo que sentía el Espíritu. Me recordaron algunas revelaciones personales que había tenido en el pasado sobre la Restauración y eso me llevó a querer cambiar.

Puedes imaginarte mi incertidumbre, después de haber atravesado una crisis de fe y regresar a la Iglesia, al poder escuchar al Presidente Nelson durante la conferencia general: 

“En la primavera del año 2020 se cumplirán exactamente 200 años desde que José Smith experimentó la manifestación que conocemos como la Primera Visión. Dios el Padre y Su Hijo Amado Jesucristo, se aparecieron a José, un joven de 14 años. Ese acontecimiento significó el comienzo de la restauración del evangelio de Jesucristo en su plenitud, tal como había sido predicho en la Santa Biblia.”

jose smith

Escuchar esto me trajo muchos antiguos sentimientos que tenía arraigados. Pero aún más fuerte que eso, el Espíritu me recordó lo que recientemente había recuperado: un testimonio de Jesucristo, a través del profeta José Smith y las verdades que fueron restauradas a través de él.

Todavía escucho a la gente burlarse y ridiculizar a los miembros de la Iglesia por seguir a nuestros líderes con frases como: “Yo sólo sigo a Jesús”. Me deja rascándome la cabeza y gritando por dentro: “Sólo conocen a Jesús gracias el registro de apóstoles y ¡profetas!”. 

Eso hace que me pregunte si alguno de los que hicieron esta afirmación hubiera seguido a los apóstoles y profetas de la antigüedad. Tenemos el testimonio de testigos especiales en nuestro tiempo que se encargan de dar testimonio del Cristo vivo y de invitarnos a cambiar y seguirlo.

apostasía

Es igualmente frustrante escuchar que los detractores de la Iglesia decir cosas contra las “ovejas” que siguen al profeta, declarando orgullosamente: “Yo no soy una oveja”, mientras que al mismo tiempo proclaman: “Seguiré (inserte el nombre de un detractor conocido aquí) a cualquier lugar”.

Qué anuncio tan increíble de infidelidad en el contexto del testimonio de Cristo afirmando “Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (Juan 10: 14)

Ahora puede parecer que estoy siendo duro con aquellos que hacen esta afirmación, pero yo fui ese tipo de persona por un tiempo. Sufriendo en silencio en mi desesperanza, me decía a mí mismo que mi vida era sólo entre Cristo y yo, que realmente no necesitaba profetas vivientes para poder tener mi salvación. Me esforzaba mucho para convencerme de cosas contrarias a lo que realmente creía, pero nunca fue suficiente.

Listo para regocijarme

milagros

¿Cómo me siento al llegar al próximo año, donde la Iglesia celebrará el 200 aniversario de la primera visita de Dios Padre y Jesucristo a un joven del estado de Nueva York en una hermosa mañana de primavera en 1820? Siento el espíritu. Siento el mismo espíritu que sentí cuando seguí mi proceso de arrepentimiento, sabiendo que me conduciría a procesos disciplinarios formales en la Iglesia.

Siento el mismo espíritu que sentí cuando me senté en consejo con mis hermanos y me dijeron que sería excomulgado. Siento el mismo espíritu que sentí cuando fui rodeado por mis amigos y familiares poco después de ser rebautizado y confirmado como miembro de la Iglesia y de haber recibido el don del Espíritu Santo. 

Es el mismo Espíritu que nos ha llevado a mí y a mi esposa a través de las dolorosas adversidades por la salud de nuestros hijos y el dolor de esperar en el Señor por algunas respuestas.

José Smith y primera vision

Siento que el Espíritu del Señor me testifica que al conmemorar el cumpleaños Nº 200 de José Smith y el aniversario Nº 175 de la Iglesia en el 2005, estábamos conmemorando a Cristo.

Siento que el Espíritu del Señor testifica a través de Su profeta viviente, cómo cuando celebramos el bicentenario de cuando Dios el Padre dio un simple testimonio de Su propio Hijo, Jesucristo, instruyendo al joven profeta a “escucharlo”, que nos regocijemos en el hecho de que el Señor se ha revelado en nuestro tiempo para prepararnos para Su regreso triunfante al llamar a un profeta y establecer Su Iglesia como lo hizo en la antigüedad.

Siento la influencia tranquilizadora, amorosa y paciente del Espíritu diciéndome que la sanación que buscaba ha tenido lugar en mi corazón y que estoy listo para regocijarme con los santos a medida que estudiamos, meditamos sobre estos acontecimientos y aceptamos que José Smith nos reveló a Cristo en nuestros días.

Dos grandes verdades

presidente Nelson en Brasil

Fotografia de Jeffrey D. Allred | Church News | Deseret News

Confiamos inequívocamente en los testimonios de los profetas y apóstoles que han sido llamados a lo largo de la historia, ya que no sabríamos nada sobre Cristo y Su divinidad sin las verdades eternas que fueron reveladas por los profetas una y otra vez.

Encontramos a Cristo en los textos antiguos, y podemos estar verdaderamente agradecidos por esos testimonios. Pero podemos estar igualmente agradecidos por los profetas y apóstoles modernos que nos dan testimonio de la voluntad de Dios para nuestros días. Creamos una conexión con los que fueron llamados por Dios y al seguirlos a ellos y sus consejos, estaremos siguiendo a Aquel que dio Su vida para que podamos vivir.

En el centenario de la organización del primer Quórum de los Doce Apóstoles en los tiempos modernos, Heber J. Grant y sus consejeros hicieron la siguiente declaración:

José Smith

“Si la humanidad desea salvarse, deberá aceptar dos grandes verdades: 

Primero, que Jesús es el Cristo, el Mesías, el Unigénito, el verdadero Hijo de Dios cuya sangre expiatoria y resurrección nos salvan de la muerte física y espiritual que heredamos por la caída de Adán y Eva. 

Segundo, que por medio del profeta José Smith, Dios ha restaurado sobre la tierra en estos últimos días su Santo Sacerdocio con la plenitud del evangelio eterno, para la salvación de todos los habitantes de la tierra. Sin estas dos verdades el hombre no tiene esperanza de disfrutar de las riquezas de la vida en el más allá.”

-Improvement Era (abril de 1935, pp. 204-5)

A medida que nos acercamos hacia esta próxima Conferencia General de la Iglesia y celebramos los 200 años de la verdad restaurada, con la voz activa de Dios a través de los profetas vivientes, podremos hacer que el Espíritu nos testifique personalmente sobre la primera visión de Dios y Su Hijo Amado al joven profeta en los tiempos modernos. 

Jose Smith calma tempestad

Después de más de una década de odiar en silencio a José Smith, he llegado a comprenderlo con todos sus defectos e imperfecciones, y a su llamado divinamente elegido como profeta de la restauración.

Al seguir a José Smith y las palabras reveladas a través de él, sé que pertenezco a la verdadera Iglesia de Jesucristo que contiene la plenitud del evangelio eterno y la doctrina de Cristo.

Al aceptar las invitaciones del presidente Russell M. Nelson y otros apóstoles, acepto una invitación para encontrar, seguir y conocer al Cristo viviente, en nombre de quien predicamos, a quien adoramos y amamos. 

Tenemos mucho por lo que podemos estar agradecidos, podemos encontrar la salvación por medio de Cristo y por aquellos que nos han revelado a Cristo en los tiempos modernos y antiguos.

Este artículo es una adaptación y fue escrito originalmente por Rory Mele y fue publicado originalmente por thirdhour.org bajo el título “After More Than a Decade of Silently Loathing Joseph Smith, Here’s Where I Am Now