Juzgar a otros

Publiqué hace un tiempo un post sobre cómo los miembros de la iglesia están comenzando a aceptar más y ser menos críticos con aquellos que no encajan en el “molde mormón”. Pero entonces surgió un pequeño grupo de miembros que expresaron su irritación y frustración por el hecho de que yo, en sus mentes, había descrito con tanta dureza a los “jueces”.

Algunos comentarios indicaban que era su “derecho” juzgar e incluso, su responsabilidad. Eso es lo curioso. Todo el mundo tiene una comprensión diferente de lo que significa ser un Santo de los Últimos Días o un “mormón”, y algunas personas no pueden dejar de imponer su “versión” del mormonismo a aquellos en sus barrios, ramas e incluso en sus propias familias.

Los que están en la iglesia que encuentran alegría en “tirar piedras”, siento, que son la minoría … pero el impacto lo sienten muchos. Al igual que las gigantescas bolas de demolición que destrozan, ellos aplastan a todos los que se cruzan en su camino y hacen de la asistencia a la iglesia un pensamiento insoportable para demasiadas almas tiernas.

¿Por qué es tan difícil ser amable?

¿Qué es lo que hace que sea tan difícil para la gente simplemente ser amable el uno con el otro? ¿Qué hay con el Sermón del Monte que ni siquiera algunos de los miembros más renuentes de la iglesia comprenden? ¿Qué es lo que no está claro acerca de la petición del Salvador de “No juzguéis, para que no seáis juzgados?” ¿Qué es lo que impide que la gente vea lo bueno en los demás, y por qué no podemos guardar nuestros pensamientos si no están destinados a elevar y bendecir? ¿Por qué tantas personas derivan tanto placer en intentar corregir las faltas de otros antes de corregir sus propias faltas?

Es imposible entender mal la intención del Salvador sobre lo que Él dice acerca de juzgar. Juzgar a los demás NO. ES. BUENO. De hecho, la forma de juzgar a otros será la manera en que seremos juzgados en el más allá.

Tanto mi esposa como yo tenemos amigos que dejaron de ir a la iglesia en sus años más jóvenes específicamente porque otros se burlaron de ellos, los dejaron de lado, o los fastiaban. Una de estas personas ha vuelto a la iglesia. El otro todavía tiene dificultades para volver. Pero ambos creen con todo su corazón que la iglesia es verdadera. No fue por una doctrina. No fue por la historia de la iglesia. Fue por la falta de sentirse querido e incluido.

Las heridas del alma pueden permanecer

Hace apenas unas semanas, fui testigo de que un hombre criticaba públicamente a algunas hermanas de la clase a quienes consideraba que no eran precisas doctrinalmente. Pero mientras yo escuchaba en silencio el intercambio unidireccional, por lo que yo podría decir, él era el que estaba doctrinalmente equivocado mientras que estas hermanas parecían estar en armonía con las enseñanzas de los profetas modernos.

Independientemente de quién estaba bien o mal, a nadie le gusta sentir vergüenza delante de los demás … y tal vez, eso es suficiente para que alguien no quiera estar cerca. Las cosas que dices, las personas las recuerdan y pueden permanecer para siempre.

Lo que estoy diciendo es que cuando sucede, puede alterar las vidas y las eternidades … y todo lo que se necesita es una experiencia para llevar a alguien por un camino espinoso.

Los dos tipos de “jueces”

Los jueces por lo general se manifiestan de una de dos maneras . El ruidoso y bullicioso, no tiene ningún problema en desafiar a otros justo en frente de otras personas. Puede hacer un comentario mordaz o sarcástico que hace eco en el salón cultural o que podría burlarse sutilmente de ti durante una lección de la escuela dominical.

Según ellos, ellos solo están “diciendo las cosas como con” o sólo están “diciendo la verdad” al dejar una estela de destrucción por todas partes.

Recuerdo cuando un tipo en mi estaca que me llamó en público porque no me había afeitado en unos días y tenía un poco crecida la barba. Miré alrededor por un minuto y pensé que era una broma. “Estás bromeando ¿verdad?”, Me dije. No, no estaba bromeando…

En el otro extremo del espectro, tenemos al método mucho más sutil de juzgar. Esta forma de juzgar se hace con susurros y epítetos … y por lo general, lleva por nombre formal “chisme”. Por lo general, es llevado a cabo por personas que son totalmente inseguras y no pueden encontrar otro alivio, sino el de llevar a otros hundirse y hacer que se vean mal. ¿Alguna vez has estado en el extremo receptor de un círculo de chismosos? ¿Alguna vez has tenido que ir a una reunión o un evento en la que sabías que había personas en ese evento que habían hablado mal de ti a tus espaldas? No es divertido. Pero en todos partes … en la iglesia … como dice Santiago: “Estas cosas no deben ser”.

¿Alguna vez te has preguntado por qué Alma renunció a su tribunal y entró en el ministerio a tiempo completo? Fue porque los miembros de la iglesia no pudieron entender cómo ser amables el uno con el otro.

Alma renunció a su asiento judicial por una razón importante: Porque vieron y observaron con gran dolor que los del pueblo de la iglesia empezaban a ensalzarse en el orgullo de sus ojos y que empezaron a despreciarse unos a otros, y a perseguir a aquellos que no creían conforme a la propia voluntad y placer de ellos (Alma 4: 8).

Los que mueven la olla

Un viejo artículo de la Iglesia reveló que

“…algunos miembros se preocupan por las voces externas que tratan de destruir o desacreditar a la Iglesia. Sin embargo, nuestra mayor preocupación probablemente radica en los “lobos” que, vestidos de ovejas, se mezclan con el rebaño”.

“Rapaz” es una descripción apta de lo que hacen: buscan desesperadamente una presa. El daño que hacen, no al cuerpo de la Iglesia sino a las almas individuales, es inmenso.

Otros lobos con piel de oveja, quizás no totalmente crecidos, también están entre nosotros. Dividen y dispersan el rebaño, por así decirlo, con influencias tan negativas como la discordia, el chisme y la maledicencia. Se alimentan de la ráfaga de contención”.

¡Esto es destructivo! Masivamente destructivo. Por eso creo verdaderamente que el futuro de la Iglesia depende completamente de la bondad y misericordia de sus miembros. La gente quiere sentirse segura en la iglesia. Ellos quieren un refugio de la tormenta. José Smith dijo una vez: “Cuanto más nos acercamos a nuestro Padre Celestial, tanto más estaremos dispuestos a ver con compasión a las almas que perecen; sentimos que queremos llevarlos sobre nuestros hombros y echar sus pecados a nuestras espaldas”. 

Si Dios mira el corazón … entonces nosotros debemos hacerlo también. Si Dios es misericordioso con nosotros … entonces debemos esforzarnos por ser misericordiosos con los demás, independientemente de lo diferentes que sean de nosotros. Nuestra preocupación no es entre Dios y los demás. Nuestra preocupación debe estar en la relación de Dios con nosotros, y Dios va a ver en cómo hemos tratado a los demás, la medida de cuánto profesamos amarlo.

 

Este artículo fue escrito originalmente por Greg Trimble y fue publicado en gregtrimble.com, con el título The Big Problem With People Who Justify Judging Others Español © 2017