Como experimentado líder en medios de comunicación de un programa de fútbol americano universitario, D1, Ken Niumatalolo es hábil para responder preguntas difíciles.

Sin embargo, la pregunta profunda que formuló una Autoridad General visitante – en enero de este año en la oficina del Centro de Estaca de Annapolis, Meryland – dejó al entrenador en jefe de los Navy derramando algunas lágrimas: “Hermano Niumatalolo, ¿cómo está su relación con el Salvador?”

“Solo empecé a llorar. Recuerdo que le dije, al Élder Kevin S. Hamilton, Setenta Autoridad General, que nunca había estado más cerca del Salvador”, contó Niumatalolo para Church News.

Primero, un poco de contexto. El llamado de Niumatalolo para convertirse en presidente de la Estaca Annapolis, Maryland, sucedió solo unas semanas después de que los Navy cerraran una decepcionante campaña en 2018.

Como el entrenador de fútbol americano con más victorias de todos los tiempos de la academia de servicio, Niumatalolo se acostumbró a ganar. Llevó a su equipo a juegos postemporada, fue recibido en la Casa Blanca, recibió honores como entrenador y – lo más importante para los fanáticos de los Navy – venció a los Army varias veces.

Sin embargo, los Navy perdieron de manera inusual 10 juegos en 2018, incluso terminó la temporada perdiendo contra los Army Black Knights.

“La dificultad de la temporada hizo que me arrodillara y le preguntara al Señor, ‘¿qué está sucediendo?’”

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Orar para recibir dirección para el entrenamiento no era nada nuevo. A menudo, le pedía guía a Dios mientras se preparaba para los juegos, reclutaba atletas y trabajaba con sus jugadores y su personal.

“No obstante, esta parecía ser la primera vez que no recibía nada. Creo que el Señor solo me puso a prueba para ver dónde estaba mi fe. Eso hizo que me arrodillara incluso más seguido. Hizo que reflexionara y leyera mis escrituras con más frecuencia”, dijo

Además, Niumatalolo devoró las palabras de los profetas Santos de los Últimos Días durante los momentos más difíciles y confusos de la temporada. Escuchar y volver a escuchar los discursos de la Conferencia General que dieron el Presidente Thomas S. Monson, el Presidente Russell M. Nelson, el Presidente Henry B. Eyring y otros apóstoles aliviaron el alboroto del momento.

El crecimiento personal sucedió incluso en medio de conflictos profesionales, lo que preparó al entrenador para un llamado inesperado para presidir una estaca, incluso mientras dirigía uno de los programas de fútbol más famosos del país.

Entonces, cuando el Élder Hamilton me preguntó sobre mi relación con Cristo, “Me di cuenta de que estaba más cerca que nunca del Salvador. Me di cuenta de que todo era para mi preparación… tuve que arrodillarme, orar y escuchar las cosas que eran importantes para mí. Al mirar atrás, es asombroso ver la mano de Dios”.

El 20 de enero, el Presidente Niumatalolo recibió las llaves para presidir sobre la Estaca Annapolis, Maryland, y llamó al Presidente Jay Sweany y al Presidente Troy Corbett como sus consejeros. El Élder Milan F. Kunz, un Setenta de Área, ayudó al Élder Hamilton con la reorganización de la estaca.

El recién llamado presidente de estaca no tenía idea de cómo manejaría sus extenuantes deberes como entrenador mientras cumplía con su exigente llamamiento en la Iglesia.

“Sin embargo, sabía que los dos hermanos, que extendieron el llamamiento, fueron llamados por Dios. Supe que esta era Su obra y supe que Él despejaría el camino”.

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Otros no dudaban de que su nuevo presidente de estaca estaba a la altura de la asignación.

“De todos los hombres en el mundo, él es uno de los pocos que podría manejar un empleo como entrenador en jefe universitario y una responsabilidad como presidente de estaca”, dijo Joe DuPaix, un miembro de Annapolis que también entrena a los slotbacks  (posición en el campo de fútbol americano) de los Navy.

El Presidente Niumatalolo admite que sintió pena por sí mismo por un breve momento después de recibir el llamamiento. ¿Dónde encontraría el tiempo para hacer ambas cosas? Sin embargo, rápidamente se dio cuenta de que su casa estaba a solo dos minutos del centro de estaca. Su oficina en la Academia está a solo cinco minutos de distancia.

Niumatalolo  ya se ha vuelto hábil para concluir sus deberes de fútbol de la tarde, tomar una ducha rápida y apresurarse para ir al centro de reuniones de Annapolis para realizar entrevistas y reuniones.

Desde que se convirtió en entrenador en jefe, dedicó los domingos por completo a su familia y su fe.

“El Señor lo sabe todo. Solo tengo que seguir”.

Sí, ser entrenador de fútbol americano universitario y presidente de estaca hace que los días sean largos. “¿Y qué? Hay muchas personas que tienen días largos”.

El Presidente Niumatalolo descubrió un remedio rápido para cuando lucha contra los episodios de autocompasión.

“Pienso en el Presidente Nelson. Tiene 94 años y ha viajado por todo el mundo”.

Han pasado seis meses desde que se reorganizó la presidencia de la estaca Annapolis, pero el antiguo mariscal de campo universitario todavía se siente como un novato.

Pero, dijo que las oraciones y el apoyo de su esposa Bárbara lo sostienen junto con sus consejeros, secretario ejecutivo, asistentes, obispos, la Sociedad de Socorro y los líderes del quórum del sacerdocio de su estaca.

“Todavía sigo aprendiendo. Estoy intentando hacer mi mejor esfuerzo. Conoces el dicho, ‘cuando el Señor llama, Él capacita’”.

“Muchos miembros de la estaca que sirven de manera muy fiel” también fortalecen al Presidente Niumatalolo.

Entonces, ¿presidir una estaca es como ser el entrenador en jefe de un programa de fútbol D1? El Presidente/entrenador dijo que afronta las dos responsabilidades de liderazgo de manera diferente.

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Como entrenador, Niumatalolo se describe a sí mismo como un microgestor. “Quiero saber todo, todos los detalles – cosas como lo que el equipo come en el camino y cuándo come”.

El Presidente Niumatalolo usa un estilo diferente.

“Sé que hay otras personas que tienen llaves y otras que son llamadas a servir. En el reino del Señor, todos sirven… el Salvador es el entrenador en jefe. Esta es Su Iglesia”.

Su responsabilidad más importante “es intentar y vivir su vida de tal manera que pueda escuchar las impresiones del Espíritu Santo”.

Como presidente de estaca y entrenador en jefe, busca ser un ejemplo para los que lo rodean. Muchos de los principios de anclaje de la Academia Naval de EE.UU. se alinean con el Evangelio – principios como la integridad, el carácter y ser una buena persona.

El entrenador ultracompetitivo es rápido en notar que no es perfecto. “La gente me ha visto perseguir a un árbitro por la banda”, dijo, riendo. Pero, está haciendo todo lo posible para escoger lo correcto, ya sea en el campo de fútbol de los Navy o en el centro de estaca.

DuPaix dijo que su entrenador en jefe / líder de sacerdocio está haciendo “un trabajo fenomenal”.

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“El presidente Niumatalolo tiene un testimonio extraordinario del Evangelio y vive su vida de una manera obediente y llena de fe”.

A menudo, las personas le preguntan al presidente Niumatalolo cómo pueden encontrar el equilibrio en sus propias vidas ocupadas.

“Mi consejo siempre es sencillo: Pon primero al Señor y siempre funcionará”.

Todavía hace calor a lo largo del rompeolas de Spa Creek que bordea el campo de práctica de la Academia Naval. Pero, la temporada de fútbol de otoño se acerca rápidamente. Los grandes juegos contra Air Force, Notre Dame y, por supuesto, Army, esperan al entrenador Niumatalolo y su equipo.

Ahora en su duodécimo año como entrenador en jefe, el presidente Niumatalolo está haciendo la cuenta regresiva para el inicio de temporada del 31 de agosto frente a Holy Cross. Está ansioso por poner en orden el barco de los Navy. Se hicieron cambios y algunos fueron difíciles. Pero, una nueva temporada, trae una nueva esperanza.

“Me siento muy, muy bien por este año”.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Jason Swensen y fue publicado en ldsliving.com con el título “The Savior Is the Head Coach: How Navy’s Challenging Football Season Brought Ken Niumatalolo Closer to Christ”.