¿Cuándo fue la última vez que abriste tus Escrituras con verdadera intención? 

A veces pasan días, semanas o incluso meses sin que nos demos cuenta. Sin embargo, una historia del Antiguo Testamento demuestra que volver a la palabra de Dios puede cambiar mucho más que una rutina espiritual, puede cambiar el corazón.

La historia del rey Josías, estudiada esta semana en Ven, Sígueme (2 Reyes 22–23), fue descrita por el presidente Spencer W. Kimball como «una de las historias más extraordinarias de todas las Escrituras»

¿La razón? Nos recuerda que nunca es tarde para regresar a la palabra del Señor.

El día que las Escrituras fueron redescubiertas

Imagen: Canva

Josías tenía apenas ocho años cuando llegó al trono de Judá. En ese tiempo, el pueblo llevaba años alejándose del Señor. 

La idolatría se había vuelto parte de la vida cotidiana, el templo había sido descuidado y, con el paso de los años, el libro de la ley de Moisés había quedado prácticamente olvidado.

Durante la restauración del templo, el sumo sacerdote Hilcías encontró ese registro sagrado y lo llevó ante el rey.

Cuando Josías escuchó su contenido, comprendió cuánto se había apartado el pueblo de los mandamientos de Dios. Las Escrituras no solo le dieron información; transformaron su corazón.

Lejos de ignorar lo que había aprendido, decidió actuar.

Leer las Escrituras también requiere de decisión

mandamientos
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Después de escuchar la palabra del Señor, Josías reunió al pueblo y leyó las Escrituras públicamente.

Aquella experiencia llevó a toda la nación a renovar su convenio con Dios y comprometerse nuevamente a guardar Sus mandamientos.

El cambio comenzó cuando una persona decidió abrir las Escrituras y permitir que el Señor hablara a su corazón.

Ese mismo principio sigue vigente hoy.

Siempre podemos volver a empezar

hombre con una Biblia y orando
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Es posible que alguna vez hayamos tenido el hábito de estudiar las Escrituras y, con el tiempo, lo hayamos dejado de lado.

Las ocupaciones, el trabajo, los estudios o simplemente la rutina pueden hacer que ese momento con el Señor pase a un segundo plano. Sin embargo, el ejemplo de Josías demuestra que nunca estamos demasiado lejos para regresar.

No importa si tu ejemplar de las Escrituras lleva tiempo cerrado o si la aplicación Biblioteca del Evangelio quedó enterrada entre decenas de notificaciones. Siempre podemos volver a escuchar la voz de Dios por medio de Su palabra.

Siempre puedes aprender algo nuevo

persona marcando escrituras
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Uno de los grandes principios del estudio de las Escrituras es que la revelación continúa.

Aunque ya hayas leído un pasaje muchas veces, el Espíritu Santo puede ayudarte a encontrar enseñanzas diferentes según las circunstancias que estés viviendo.

El presidente Dallin H. Oaks enseñó que un mismo versículo puede enseñarnos cosas distintas a lo largo de la vida, porque nuestras experiencias y nuestra comprensión espiritual también cambian.

Las Escrituras no cambian; quienes cambiamos somos nosotros cuando permitimos que el Espíritu nos enseñe.

No tienes que hacerlo solo

Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

La historia de Josías también deja otra enseñanza importante, el estudio del Evangelio fortalece cuando se comparte.

Así como el rey reunió a todo su pueblo para escuchar la palabra de Dios, nosotros también podemos fortalecer nuestra fe al estudiar las Escrituras con nuestra familia, nuestros amigos o los miembros de nuestro barrio.

La presidenta general de las Mujeres Jóvenes, Emily Belle Freeman, recordó que este relato nos invita a aprender más acerca de nuestros convenios y, sobre todo, a poner en práctica aquello que aprendemos.

Porque el objetivo del estudio de las Escrituras no es únicamente adquirir conocimiento. Es permitir que Jesucristo transforme nuestro corazón cada vez que abrimos Su palabra.

Fuente: LDS Living 

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