5 secretos que el Libro de Mormón revela sobre la destrucción de una nación

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Atesoramos el Libro de Mormón por su grandioso testimonio de Jesucristo, pero algo de lo que no hablamos mucho, aunque es un mensaje importante, es sobre lo que se enseña sobre las naciones que viven de acuerdo con las promesas que hicieron con Dios. 

El Libro de Mormón relata la historia de grandes pueblos que prosperaron y aquello que causó su destrucción.

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En un tiempo de complejidades y desafíos, recurrimos a este registro sagrado, compilado y escrito por aquellos que vieron nuestros días y supieron qué incluir, con el fin de evitar la misma caída de nuestra sociedad.

Aquí hay cinco principios que podemos aprender del Libro de Mormón para preservar el bienestar de la nación en donde vivimos.

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1. Vivimos en una tierra prometida

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Una tierra prometida es una tierra de convenio, lo que significa que hay bendiciones y promesas que vienen directamente de Dios.

Esto significa que para quienes vivan en ella, “será una tierra de libertad; por lo que nunca serán reducidos al cautiverio”, es decir, será un lugar donde las personas prosperarán en base a una sola condición: que Jesucristo sea el Dios de aquella nación. 

Asimismo, el Libro de Mormón enseña que “si llega el día en que rechacen al Santo de Israel, el verdadero Mesías, su Redentor y su Dios, he aquí, los juicios del que es justo descenderán sobre ellos” (2 Nefi 1: 7-11).

Esta promesa se repite de una manera similar al menos 38 veces a lo largo del Libro de Mormón, y con el fin de no olvidarnos del mensaje, vemos la caída de dos naciones que no cumplieron con aquella promesa. 

La historia de la caída de una sola nación podría haber sido ejemplo suficiente para nosotros, pero el Señor nos brindó dos ocasiones para ayudarnos a entender la gravedad de la situación.

¿Por qué cae una nación que rechaza al Señor? 

En parte, se debe a que dejamos de lado la importancia de seguir el camino que Él ha trazado, como seguir sus mandamientos. Un pueblo que vive en iniquidad no se gobierna a sí mismo de una manera recta y honorable. 

En lugar de verse unos a otros como personas creadas a imagen y semejanza de Dios, todo se ve reducido a elementos que los llevan a adquirir más poder y riquezas. Las familias son ignoradas y todo lo virtuoso y lo bueno que lo acompañan desaparece. 

Cada uno hace las cosas a su manera y todo para un beneficio propio y egoísta. Se deja de lado lo que invita a hacer lo bueno y muchos son llevados y seducidos por las artimañas de los hombres.

De no cambiar, pereceremos por nuestra propia mano, al igual que las naciones y pueblos registrados en el Libro de Mormón.

2. Siempre que las personas anden en rectitud, pondrán confiar, en cierto grado, que elegirán bien a sus líderes

Mosíah plasma la fe de Dios en Su pueblo cuando dijo: 

“Ahora bien, no es cosa común que la voz del pueblo desee algo que sea contrario a lo que es justo; pero sí es común que la parte menor del pueblo desee lo que no es justo; por tanto, esto observaréis y tendréis por ley: Trataréis vuestros asuntos según la voz del pueblo”.-Mosíah 29:26

Es por ello que una sociedad funciona, a causa de un pueblo justo. Generalmente, la mayoría de esas personas en un sociedad no elegirá lo malo si se le permite ver con claridad la realidad.

Sin embargo, si reciben propagandas llenas de mentiras o son alimentados con historias falsas, aquel pueblo puede ser cuidadosamente inducido a creer algo que no es cierto sobre lo que es bueno para ellos.

En el Libro de Mormón se presentan varios ejemplos de oradores extravagantes y talentosos que intentaron desviar a las personas de la verdad.

Tienen una facilidad de palabra con intenciones sumamente oscuras como Sherem, Nehor y Korihor, que predicaron con apariencia de bondad algo terriblemente corrosivo. El mal siempre ha buscado disfrazarse de aquello que es bueno, como un lobo disfrazado de oveja.

El Señor dijo en Moroni 7: 

“Pues he aquí, mis hermanos, os es concedido juzgar, a fin de que podáis discernir el bien del mal; y la manera de juzgar es tan clara, a fin de que sepáis con un perfecto conocimiento, como la luz del día lo es de la obscuridad de la noche.

Pues he aquí, a todo hombre se da el Espíritu de Cristo para que sepa discernir el bien del mal. -Moroni 7: 15-16

Cuando las personas viven en rectitud, por lo general, se puede confiar en el juicio de la mayoría.

3. Un líder puede tener una poderosa influencia para bien o para mal

Después de que el rey Benjamín llevó a su pueblo a victorias asombrosas contra los lamanitas, no congregó a su pueblo para proclamar lo grande que eran o elogiarlos como grandes hombres y mujeres; por el contrario, los animó a ver su verdadera dependencia al Dios Todopoderoso.

Él no les enseñó a mostrar un falso orgullo:

“No os he mandado subir hasta aquí para que me temáis, ni para que penséis que yo de mí mismo sea más que un ser mortal”.- Mosíah 2:10

A cambio, él dirigió su devoción a Dios:

“¡Oh, cómo debéis dar gracias a vuestro Rey Celestial! …Os digo, mis hermanos, que si diereis todas las gracias y alabanza que vuestra alma entera es capaz de poseer, a ese Dios que os ha creado, y… lo sirvieseis con toda vuestra alma, todavía seríais servidores improductivos.”.- Mosíah 2: 19-21

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Él les exhortó a que sus corazones pudieran cambiar “por medio de la fe en su nombre” y que bajo ese título serían librados, y “que no hay otro título por medio del cual podían ser librados” (Mosíah 5: 7,8).

Después de las enseñanzas del rey Benjamín, no hubo ni una sola alma que no entró en convenio con Dios, y, por lo tanto, fueron libres, fueron uno con Él.

Al otro extremo del espectro encontramos al rey Noé, quien gobernó con “toda clase de iniquidades” (Mosíah 11: 2). Mantuvo la apariencia de una religión, rodeándose de sacerdotes falsos que aún podían citar las Escrituras, pero que asesinaron sin dudarlo a un verdadero profeta del Señor.

El gobernante de una nación puede engañar a su pueblo, utilizando los términos y medios que siempre se han adoptado, cambiando de manera drástica su significado original.

protestas

Esto es algo que puede verse en diferentes países, donde se hacen referencias a la Constitución y a la libertad y los derechos de los hombres, al mismo tiempo que tergiversan su significado original.

Esto implica todo tipo de manipulación y engaño lo cual puede convertirse en un tipo de pensamiento masivo, ideas y compromisos falsos destruyendo, silenciando, reeducando o asesinando a quienes no están de acuerdo con ellos.

Cualquier nación que esté plagado de desinformación tropezará.

El Libro de Mormón verdaderamente nos enseña lo que “la gran maldad [de] un hombre sumamente inicuo [puede] hacer que ocurra entre los hijos de los hombres.” (Alma 46: 9).

4. La señal de una nación debilitada: Sus divisiones

violencia

En el Libro de Mormón podemos encontrar historias sobre la división en el pueblo nefita. 

Como cuando el rey Noé se volvió contra su propio pueblo; los amlicitas pelearon en contra de Alma, un juez superior; el pueblo de Ammonía se burló de Alma y lo echaron brutalmente de la ciudad; la filosofía de Nehor incitó a los zoramitas, que se volvieron violentamente contra su propia nación; etc, etc, etc. 

¿Por qué las naciones se dividen?

Generalmente se da por las diferencias en sus creencias y filosofías. La enemistad entre ellos puede llegar a ser tan cruel que simplemente no se soportan, como podemos ver en el Libro de Mormón.

En este caso, los nefitas disidentes fueron más violentos y feroces contra su propio país que los lamanitas. Desafortunadamente, esta nación llena de odio y división maduró para su destrucción.

5. La destrucción de la religión y la libertad de expresión

Moroni - Videos del Libro de Mormón

El momento icónico en el que Moroni alza el estandarte de libertad “en memoria de [su] Dios, [su] religión, y libertad, y [su] paz, [sus] esposas y [sus] hijos” se dio porque todo lo que ahí se mencionaba estaba en peligro. 

Amalickía, no solo “incitó el corazón de mucha gente a obrar inicuamente”, sino que su intención era “destruir la iglesia de Diosy destruir el fundamento de libertad que Dios les había concedido” (Alma 46:10).

jóvenes guerreros

Más adelante, en la época de Nefi, nos encontramos con los nefitas, quienes a fin de promover sus propios planes condenaron a “los justos por su rectitud”. Samuel el Lamanita, quien los acusó de apedrear a los profetas, fue recibido con flechas a fin de ser asesinado.

Muy a menudo, lo que motivaba a los disidentes era su odio a la religión y su deseo de destruirla, incluido el derecho de la persona de adorar y vivir sus creencias sin sufrir consecuencia alguna.

En resumen

Nosotros, que vivimos en una época plagada de noticias y redes sociales las veinticuatro horas al día, tenemos todo suceso al alcance de nuestras manos.

Es tentador dejar que lo que sucede a nuestro alrededor nos moldee, nos llene de temor e incertidumbre o que fuentes de información nos digan lo que debemos hacer o creer. Sin embargo, lo que vienen de Dios nunca cambiará su influencia y siempre podremos reconocerlo.

“Todo lo que es bueno viene de Dios, y lo que es malo viene del diablo; porque el diablo es enemigo de Dios… e invita e induce a pecar y a hacer lo que es malo sin cesar.

Mas he aquí, lo que es de Dios invita e induce a hacer lo bueno continuamente; de manera que todo aquello que invita e induce a hacer lo bueno, y a amar a Dios y a servirle, es inspirado por Dios”.

Fuente: Meridian Magazine

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