“No debemos pasar por alto la posibilidad de que en algunos casos el darle un llamamiento a alguien pueda ser un error, sin embargo el Señor lo permite porque revelará todas las verdades de la persona que fue llamada.”

Pregunta:

¿Por qué permitiría Dios que alguien que tiene un historial oculto de mala conducta sexual sirva en llamamientos como Obispo, Presidente de estaca, Presidente del CCM, etc? ¿Acaso no advierte el Señor a los que se inspiran para llamar a las personas?

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Respuesta de Mormonsud por el voluntario Greg Smith:

Gracias por escribir a Mormonsud. 

Primero debo decir que esta es sólo mi opinión y no la de Mormonsud ni de la Iglesia.

Obispo Mormón

Esta es una pregunta importante y, en cierto sentido, es una versión de la pregunta más difícil que cualquier creyente en Dios tiene. Algunos han dicho que es la única objeción decente en contra de la creencia en Dios. La pregunta gira en torno al “Problema de la Maldad”, es decir, si Dios es bueno, ¿por qué permite, tolera o permite que haya maldad?

Como SUD, tenemos una respuesta bastante sólida a esto: vivimos en un mundo telestial, al cual Dios nos envió con nuestro permiso (e incluso nuestros gritos de alegría) para aprender y desarrollarnos de maneras que no podíamos o no quisimos hacer en Su presencia. Esto requiere que las elecciones en base a nuestro albedrío moral sean relativamente ilimitadas; no hay pruebas o gran demostración de lo que realmente somos si es que Dios trata de prevenir o castigar cualquier tipo de abuso de nuestro albedrío moral.

Este principio se extiende, creo, incluso a los líderes de la Iglesia. Recordemos, como ya sabes, el caso de Judas; Jesús lo eligió para ser un Apóstol y, sin embargo, Judas finalmente lo traicionó y causó su muerte. ¿Podría Dios o Jesús haberlo previsto? Desde luego. Sin embargo, a Judas todavía se le permitía tomar sus propias decisiones y seguir su propio camino. Muchos de los primeros líderes de la Iglesia también cayeron en este tipo de dificultades. John C. Bennett en Nauvoo pudo abusar y explotar a muchas personas antes de que finalmente fuera descubierto.

El Señor advirtió al profeta José Smith que este principio aún estaba vigente en nuestros días. Como dice DyC 10:39: 

“Sí, y recordarás que en esos escritos se decía que se hallaba una relación más particular de estas cosas en las planchas de Nefi.”

El Señor por lo general revela o permite que sean descubiertas las acciones de las personas malas en posiciones de liderazgo, o en cualquier otro lugar, dependiendo de la situación. Sin embargo, no siempre se les impide cometer actos inicuos, y el castigo y las consecuencias generalmente no se producen de inmediato. 

En algún sentido, debemos estar agradecidos por esto, ya que tú y yo también hemos cometido errores o incluso hemos cometido pecados graves; se nos concede un período de tiempo en el que podemos admitirlo y arrepentirnos si elegimos hacerlo. 

El castigo, el descubrimiento o la consecuencia reducirían la posibilidad de un arrepentimiento genuino y sincero; cuando llegan las consecuencias, la gente a menudo se entristece, pero al igual que con la nación nefita caída, con demasiada frecuencia la tristeza o arrepentimiento de haber sido atrapado y expuesto al pecado es “aflicción no era para arrepentimiento, por motivo de la bondad de Dios, sino que era más bien el pesar de los condenados, porque el Señor no siempre iba a permitirles que hallasen felicidad en el pecado.” (Mormón 2:13)

Entonces, esas son el tipo de ideas que creo que deben tener en cuenta para cualquier tipo de respuesta o perspectiva que obtengamos sobre este tipo de problema. Como digo, es difícil y en última instancia, sólo nuestra confianza en la justicia y la misericordia de Dios puede tranquilizarnos, junto con el conocimiento de que Jesús sufrió en nuestro nombre por este tipo (y todos los tipos) de traición. 

Él es capaz de ser lo que el Elder Maxwell llamó “un Cristo muy comprensivo”. Queremos y necesitamos Su misericordia, pero creo que estos casos muestran cómo nosotros no podemos adorar a un Dios que simplemente pasa por alto o rechaza todos los crímenes de otros personas. También deseamos y necesitamos justicia. Un Dios que da pase libre a los abusadores y acosadores de niños no es un Dios que quisiéramos.

Nada de esto, por supuesto, justifica el abuso o el mal comportamiento, o significa que no debemos exponerlo. Como José Smith les dijo a los santos: 

“Por lo tanto, consumamos y agotemos nuestras vidas dando a conocer todas las cosas ocultas de las tinieblas, hasta donde las sepamos; y en verdad estas se manifiestan de los cielos; de manera que se debe atender a estas cosas con gran diligencia. Por tanto, muy queridos hermanos, hagamos con buen ánimo cuanta cosa esté a nuestro alcance; y entonces podremos permanecer tranquilos, con la más completa seguridad, para ver la salvación de Dios y que se revele su brazo.” (DyC 123:13,14,17).

No sólo confiamos en “el espíritu” en los asuntos de disciplina de la Iglesia. No se puede simplemente decir como obispo: “El espíritu me ha dicho que debes ser excomulgado”. Ese proceder no permite que una persona pueda defenderse y los que son inocentes pueden ser fácilmente sancionados injustamente. Uno debe tener testigos y pruebas, y el acusado tiene permiso para responder y interrogar y cuestionar a los testigos y las pruebas.

No debemos pasar por alto la posibilidad de que en algunos casos el darle un llamamiento a alguien pueda ser un error, sin embargo el Señor lo permite porque revelará todas las verdades de la persona que fue llamada.

Espero que estos pensamientos al menos te ayuden a desarrollar tu propia respuesta a esta pregunta.

Gracias,

Greg Smith

Voluntario Mormonsud

Raymond, Alberta, Canadá

Este artículo fue escrito originalmente por Trevor Holyoak y fue publicado por fairmormon.org bajo el título de “FairMormon Questions: Does God call those who are wolves in sheep’s clothing?