Cuando el ángel Gabriel se le apareció a la Virgen María y le informó de su embarazo milagroso, la historia del mundo cambió para siempre. Este acontecimiento, también conocido como la Anunciación de la María, fue el primer milagro en la vida de Jesús y el comienzo de su vida, su muerte y, en última instancia, Su resurrección. 

Para el propósito de este artículo, veremos Lucas 1, específicamente los versículos 26-38, en la versión Reina Valera de la Biblia.

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La Anunciación

María

“La anunciación” por Leonardo Da Vinci

María estaba en Nazaret cuando se le apareció el ángel Gabriel. En ese momento, María estaba comprometida con José. 

Un compromiso era un contrato serio entre un hombre y el padre de la mujer con la que deseaba casarse. Un compromiso era mucho más serio que el compromiso típico de hoy en día y tenía serias consecuencias si se rompía. Hablaremos más de eso más adelante.

El arcángel Gabriel se le apareció a María y le dijo que no temiera. Luego le explicó que quedaría embarazada. El hijo de María se llamaría Jesús y sería el hijo de Dios y gobernaría el mundo para siempre. El ángel Gabriel le explicó a María que ella quedaría embarazada por medio del Espíritu Santo. El ángel le informó a María que su prima, Elisabet, también tendría un hijo en su vejez.

Las personas de la fe católica creen en la Inmaculada Concepción, que enseña que María misma nació protegida del pecado original (o la caída de Adán) y, por lo tanto, no tuvo pecado alguno. Como Santos de los Últimos Días, no creemos que ese sea el caso. 

Personalmente, creo que el hecho de que María NO fuera un ser perfecto es un aspecto hermoso en esta historia. Dios le confió a una persona imperfecta la responsabilidad de llevar y criar a Su hijo. Dios continúa confiando en Sus hijos imperfectos para cumplir Su obra.

Cristo nació en un cuerpo mortal de una mujer mortal, tal como tú y yo. Que Cristo recibiera un cuerpo era una parte vital del plan; Su cuerpo mortal le permitió cumplir Su papel como nuestro Salvador. 

El hermano Brian K. Ashton, el anterior Segundo Consejero de la Presidencia General de la Escuela Dominical, lo dijo mejor en su discurso, “El Padre”:

“Durante la vida terrenal, nuestro Padre Celestial nos proporciona las condiciones que necesitamos para progresar dentro de Su plan.

El Padre engendró a Jesucristo en la carne y le proporcionó ayuda divina para que cumpliera Su misión terrenal. Nuestro Padre Celestial también nos ayudará a cada uno de nosotros si nos esforzamos por guardar Sus mandamientos.”

La madre María: Más que una virgen

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María es el ejemplo perfecto de virtud, obediencia y rectitud. Muchas veces pensamos en ella sólo como “la virgen”, pero ella tenía muchas cualidades adicionales en las que deberíamos enfocarnos. Si bien su pureza jugó un papel fundamental en esta historia (su virginidad es lo que hizo que la concepción fuera un milagro), María no debería limitarse al título de “virgen”.

María es un maravilloso ejemplo de desinterés y completa obediencia al plan divino del Padre Celestial para cada uno de nosotros. María fue una humilde sierva del Señor. Fue escogida por Dios para criar a Su Unigénito. ¡Qué papel tan importante! Sin embargo, ella aceptó con humildad y mansedumbre su destino.

María también es un ejemplo de fortaleza en tiempos difíciles. María sintió miedo e incertidumbre durante la anunciación, un sentimiento que muchas mujeres de la actualidad experimentan cuando se enteran que están embarazadas. Sin embargo, María ciñó sus lomos, creyó las palabras que el ángel le habló y avanzó con rectitud. 

A medida que su hijo creció y comenzó su ministerio, María soportó el dolor de la persecución junto a Él, algo que las madres de hoy en día continúan haciendo.

Aunque no hay relatos exactos, podemos suponer que María sostuvo al Salvador mientras lloraba, lo apoyó en sus muchos esfuerzos y lo amó sin cesar, además de sus propios factores estresantes y dolores. Qué maravilloso ejemplo para las madres en todas partes del mundo.

La madre María: Aceptando el plan de Dios

Nacimiento de Jesús

En Lucas, leemos sobre la reacción de María ante la aparición del ángel: al principio, María estaba aterrorizada. El ángel Gabriel le dijo en los versículos 30 – 31: 

“Entonces el ángel le dijo: María, no temas, porque has hallado gracia delante de Dios. Y he aquí, concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS.”

Después de que el ángel anunció su embarazo, María dudó de su veracidad al preguntar: “¿Cómo será esto?”. ¿Con cuánta frecuencia nos encontramos preguntándole al Señor: “¿Cómo podría pasarme esto a mí? ¿Cómo es esto posible?”

El arcángel Gabriel respondió esto diciendo: “porque ninguna cosa es imposible para Dios.”. Como lo hizo María, deberíamos encontrar consuelo en esta oración. A través de Dios, todas las cosas son posibles y, por lo tanto, son posibles de superar.

Como se explicó anteriormente, María estaba comprometida con José. Si una persona tenía relaciones sexuales durante ese periodo de compromiso, sería castigada y posiblemente apedreada hasta la muerte. 

María entendió estas consecuencias y probablemente temía por su propia vida. Sin embargo, María confió plenamente en Dios y aceptó Su plan para ella diciendo: “He aquí la sierva del Señor”. Qué increíble ejemplo para cada uno de nosotros, el dejar a un lado nuestros propios deseos para cumplir el plan de Dios.

La madre María: El vaso escogido

María

María fue elegida antes de esta vida para ser la madre de Cristo. Hay muchos registros en las escrituras sobre el nacimiento de Cristo, llamando a María por su nombre, como en Alma 7:10 – 13, demostrando que ella fue escogida antes de venir a la Tierra para concebir al Señor.

María tuvo un papel importante como la madre del Salvador. Ese papel fue un regalo de Dios.

Si bien ángeles no suelen aparecerse a las mujeres en estos tiempos para informarles que están embarazadas, en ocasiones los Patriarcas tienen la impresión de informarle a los hombres y mujeres en sus bendiciones patriarcales que serán padres en Sión. 

¡Que hermoso es eso! 

Podemos tener nuestras propias anunciaciones en nuestras bendiciones patriarcales. Las mujeres de ahora son vasos elegidos para sus propios hijos.

A medida que se acercamos al día de Navidad, te invito a recordar y aprender sobre la Madre María. Reflexionemos y recordémosla como algo más que la Virgen María.

Este artículo fue escrito originalmente por Madi Wickham y fue publicado originalmente por thirdhour.org bajo el título “Like Mother María, You Are More Than a Virgin