¿Realmente puedes ver la mano de Dios en tu vida?

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Recientemente, estuve leyendo una de las novelas de George Handley, titulada “American Fork,” cuando me topé con un personaje que se sentía alejado de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. El personaje, Zacarías Harker, explica uno de sus dilemas con la Iglesia de la siguiente manera:

Le conté sobre los milagros de los que había escuchado mientras crecía y de los que nunca fui testigo. Para nada. Las tiernas misericordias que parecían sucederles a todos menos a mí.

Al principio de la novela, Zacarías parece ser incapaz de ver la mano de Dios en su vida. Temo que puede haber muchos miembros de la Iglesia que se sientan como Zacarías – que todos los demás menos ellos aparentemente sean testigos de los milagros de Dios, de que su Dios sea silencioso. Este tipo de personas pueden preguntar: ¿Realmente puedes ver la mano de Dios en tu vida?

Saber que Dios existe y que eres Su hijo mejorará tu vida. Así que, aquí hay algunas maneras en que puedes aprender a ver el impacto diario que Dios tiene en nuestras vidas.

Ten cuidado con la filosofía de Korihor

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Vivimos en un mundo secular donde cada vez se estima menos la intuición y la revelación que el empirismo (conocimiento a través de los sentidos). Cada vez más personas creen que la religión organizada es una tontería y algunos incluso creen que la fe en un ser divino es absurdo.

El Libro de Mormón nos brinda un ejemplo de la filosofía de un hombre que intentó negar la existencia de Dios. Korihor, el anticristo, iba alejando a muchos de la verdad con sus palabras aduladoras.

Korihor dijo que la religión es solo una tradición insensata transmitida de los padres a los hijos (Alma 30: 14); que es imposible saber algo que no puedes ver (Alma 30: 15); que aquellos con convicciones religiosas sufren del efecto de una mente desvariada y trastorno mental (Alma 30:16); que los hombres prosperan según su fuerza y no necesitan un Salvador (Alma 30: 17); y que el propósito de una religión organizada es usurpar el poder y la autoridad de su pueblo (Alma 30: 23 – 24).

Lo más preocupante con respecto a la filosofía de Korihor es que todavía existe en la actualidad. Muchos filósofos modernos muy conocidos y apreciados tienen filosofías muy similares a las de Korihor.

La filosofía de Korihor continúa ganando impulso en el mundo secular de hoy. Por eso, no solo debemos familiarizarnos con ella, sino que también debemos aprender cómo combatirla.

Todas las cosas indican que existe un Dios

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Gerald N. Lund enseñó que el enfoque de Alma para combatir la filosofía de Korihor sigue siendo el mejor:

Entonces, ¿Cómo lidiamos con estas filosofías falsas? Afortunadamente, Mormón no solo nos proporcionó las doctrinas de Korihor, sino que también nos brindó una respuesta inspirada para ellas.

En uno de los enfrentamientos más notables del Libro de Mormón, Alma destruye la filosofía de Korihor:

Ahora bien, ¿qué evidencia tienes de que no hay Dios, o de que Cristo no va a venir? Te digo que no tienes ninguna salvo tu propia palabra únicamente.

Mas he aquí, yo tengo todas las cosas como testimonio de que estas cosas son verdaderas […]

Las Escrituras están delante de ti; sí, y todas las cosas indican que hay un Dios, sí, aun la tierra y todo cuanto hay sobre ella, sí, y su movimiento, sí, y también todos los planetas que se mueven en su orden regular testifican que hay un Creador Supremo. (Alma 30:40 – 41; 44).

En otras palabras, es imposible para Korihor negar la existencia de Dios, ya que Dios puede trascender el reino limitado por nuestros sentidos. Lund describe la incapacidad de Korihor para negar a Dios de la siguiente manera:

En dicho sistema, es mucho más fácil probar que existe un Dios que probar que no existe un Dios. A fin de probar que existe un Dios, todo lo que se necesita es que una persona vea, escuche o, de otro modo, tenga una experiencia con Dios y, a partir de ahí, no se puede negar la existencia de Dios.

Por otro lado, esto es lo que se necesitaría para probar que no existe Dios: Ya que Dios no está confinado a esta tierra, tendríamos que buscarlo por todo el universo. Suponemos que Dios puede ir por todos lados, así que no sería suficiente comenzar en el punto A en el universo y buscar hasta el punto Z. ¿Qué sucedería si después de dejar el punto A, Dios fuera y se quedara en ese lugar durante el resto de la búsqueda?

Sin embargo, Alma va más allá, afirma que hay muchas cosas que testifican de la existencia de Dios. Por ejemplo, Alma declara que los profetas de las Escrituras no solo nos dan testimonio de la existencia de Dios sino que el mismo cielo, la tierra y todas las cosas en ellos pueden llevarnos a ver la evidencia de un Creador Supremo.

Creo que no siempre consideramos los pequeños milagros de la vida, como la agradable fragancia de una flor o un bebé agarrándose los dedos, como evidencia de que Dios existe.

Aquí hay un par de cosas que puedes hacer para ver la mano de Dios más plenamente en tu vida.

Aprende a ver las pequeñas cosas

A veces, me pregunto si los israelitas que Moisés liberó olvidaron ver los pequeños milagros en sus vidas. Dios hizo varias cosas milagrosas por ellos: envió una plaga a toda una nación, los liberó en la primera Pascua de un ángel destructor e incluso, dividió el Mar Rojo.

Sin embargo, con el tiempo, los hijos de Israel comenzaron a encontrar rutinarios los milagros de Dios. Por ejemplo, debido a que Dios dejó caer maná del cielo diariamente, comenzaron a quejarse (Números 11). Me pregunto si a veces nos parecemos a los hijos de Israel.

¿No vemos el maná metafórico en nuestras vidas diarias? En cambio, ¿Estamos buscando que Dios nos dé alguna gran señal o haga algo grandioso en nuestras vidas?

Recuerda, Elías el Profeta descubrió que el Señor no estaba en el grande y poderoso viento ni en un terremoto ni en el fuego. Él estaba en “una voz apacible y delicada” (1 Reyes 19: 11-12).

Las manifestaciones de Dios están ahí afuera. Solo necesitamos asegurarnos de no ser insensibles a ellas. En lugar de buscar los grandes milagros de Dios, aprendamos a ver las pequeñas cosas que Dios hace por nosotros en nuestras vidas diarias. Ver algo grande, como ver a un ángel, es genial, pero no tendrá un efecto tan poderoso en tu fe de por vida como reconocer los recordatorios diarios de que Dios existe.

Tener un diario espiritual y revisarlo frecuentemente

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Tener un diario y revisarlo frecuentemente es una manera de mejorar tu capacidad de ver los pequeños milagros que Dios hace por ti, todos los días.

El Presidente Henry B. Eyring enfatizó el hecho de tener un diario como un medio para recordar la bondad de Dios. Aquí, comparto un extracto de su experiencia:

Por años escribí diariamente varias líneas. Nunca dejé pasar un día por más cansado que estuviera o por cuan temprano tuviera que levantarme al otro día. Antes de escribir, meditaba en esta pregunta: “¿Hoy he visto la mano de Dios bendecirnos a nosotros, a nuestros hijos o a nuestra familia?”

Al seguirlo haciendo, algo comenzó a suceder. Al repasar mentalmente el día, me percataba de lo que Dios había hecho por alguno de nosotros y no lo había reconocido en los momentos del día en los que estaba ocupado. Cuando eso ocurría, y pasaba a menudo, comprendí que el tratar de recordar había permitido que Dios me mostrara lo que Él había hecho.

En mi corazón comenzó a crecer algo más que la gratitud, creció también el testimonio. Tuve una creciente certeza de que nuestro Padre Celestial escucha y contesta nuestras oraciones.

A medida que busquemos diligentemente la mano de Dios en nuestras vidas y recordemos escribirlo, veremos que Él siempre ha estado ahí bendiciendo nuestras vidas.

¿Qué experiencias has tenido que te han ayudado a reconocer la mano de Dios en tu vida?

Artículo originalmente escrito por Derek Lange y publicado en thirdhour.org con el título “Can You Really See God’s Hand In Your Life?

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