La historia de Mark Hofmann, la Carta de la Salamandra y los atentados en Salt Lake

Mark Hofmann

Una de las tácticas más recientes de los detractores de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es exponer a los miembros a temas controversiales de maneras inesperadas. 

Hace más de un año vendí algo y cuando la persona vino a recoger el artículo que me compró a mi apartamento, me pagó en efectivo. Mas tarde me di cuenta que había algo extraño en uno de los billetes que me había dado. En el margen superior del billete, alguien había escrito: “La Carta de la Salamandra Blanca”.

Aquella es una referencia a una carta falsificada escrita por un hombre llamado Mark Hofmann. Así que pensé que sería un tema entretenido que podemos tratar el día de hoy. 

¡Empecemos!

El tristemente célebre Mark Hofmann

Mark Hofmann nació en 1954 en Salt Lake City en el seno de una fiel familia Santos de los Últimos Días. Sirvió en una misión e incluso se casó en el templo, aunque más adelante él diría que perdió su fe en el evangelio cuando tenía 14 años. 

A sus 30 años, como lo dijo el comerciante de documentos de Nueva York Charles Hamilton, Hofmann se convirtió “sin duda alguna, en el falsificador más hábil que este país jamás haya visto”.

Falsificó todo tipo de cosas. Vendió documentos con los nombres de George Washington, John Adams, Mark Twain, Abraham Lincoln, Paul Revere, John Hancock y muchos otros.

Hofmann también falsificó muchos documentos relevantes para la historia de la Iglesia de los Santos de los Últimos Días. 

Muchos fueron insignificantes, pero algunos fueron creados para perjudicar a la Iglesia o poner en duda aspectos de nuestra historia.

Por ejemplo:

Falsificó una bendición en la que José Smith nombra a su hijo, José Smith III, como su sucesor. Aquella bendición falsa generó dudas sobre las afirmaciones del liderazgo de Brigham Young y el Quórum de los Doce Apóstoles. Al final, José Smith III se convirtió en el líder de una secta no relacionada a nuestra fe.

Falsificó el documento que contenía algunos de los caracteres de las planchas del Libro de Mormón que Martín Harris copió con el fin de que Charles Anthon pudiera verlos para poder autentificarlos.

Hofmann también falsificó una carta de José Smith a Josiah Stowell. Según el sitio web de la Iglesia, “[la carta] contenía información que indicaba que José Smith estaba involucrado en la práctica de magia popular”.

La Carta de la Salamandra Blanca

carta de la salamandra

Su falsificación más notoria de los Santos de los Últimos Días es “La Carta de la Salamandra”. 

Para esto, necesitamos saber que José Smith afirmó que el ángel Moroni se le apareció y le contó sobre un antiguo registro que estaba enterrado, que más adelante se convertiría en el Libro de Mormón. 

La Carta de la Salamandra es una carta de Martin Harris dirigida a William W. Phelps donde se afirma que José en realidad se enteró del antiguo registro por medio de una salamandra blanca que se transformó en un espíritu.

Aquí hay una parte relevante del texto de la carta:

“Escuché que José encontró una biblia de oro. Llevé a José a un lado y me dijo: “Es verdad. La encontré hace 4 años con mi piedra [de vidente], pero recién acabo de recibirla debido a un encantamiento. Un espíritu vino a mí 3 veces en el mismo sueño y me dijo: “Desentierra el oro”, pero cuando fui a la mañana siguiente, el espíritu se transformó de una salamandra blanca [a un espíritu] en el fondo de aquel agujero y me golpeó 3 veces, tomó el tesoro y no me dejó obtenerlo”.

poligamia historia De la Iglesia

La intención de la carta era poner en duda la experiencia espiritual de José asociándola con prácticas tradicionales de magia popular. Y de hecho, algunas personas dejaron la Iglesia a causa de eso. 

En 1987, la Iglesia dijo que habían “adquirido cuarenta y ocho documentos directamente de Mark W. Hofmann: siete documentos por un precio total de compra en efectivo de 57,100 dólares, y otros cuarenta y un, menos valiosos, por donación o intercambio”.

La Carta de la Salamandra fue comprada inicialmente a Hofmann por $40,000, por un coleccionista Santo de los Últimos Días, Steve Christiansen, quien también trabajaba como consultor financiero. Luego, él le donó la Carta a la Iglesia.

A pesar del éxito de Hofmann en el negocio de la falsificación, para 1985 había acumulado más de un millón de dólares en deudas. Para ayudar a pagar a sus acreedores, planeó venderle a la Iglesia una colección de documentos supuestamente escritos por William McLellin, incluida una escritura de propiedad que relacionaba a José Smith con Solomon Spaulding. 

La Iglesia quería que Steve Christiansen autenticara la colección, pero Hofmann necesitaba ganar más tiempo para crear dicha colección.

Las bombas

Entonces, empezó a construir unas cuantas bombas. 

El 15 de octubre de 1985, una de esas bombas mató a Steve Christiansen. 

Para despistar a los investigadores de su rastro, otra bomba quedó destinada al jefe de Steve, Gary Sheets; sin embargo, aquella bomba mató a la esposa de Gary, Katherine.

Al día siguiente, mientras Hofmann fabricaba una tercera bomba desde su automóvil cerca de la Manzana del Templo y el Edificio de las Oficinas de la Iglesia, aquella bomba estalla. Hofmann sobrevivió, pero ya había sido expuesto. 

Las autoridades encontraron una amplia evidencia de falsificaciones en su sótano. Hofmann se declaró culpable a los cargos de falsificación y asesinato. Fue arrestado y ha estado en prisión por más de 30 años. 

Hasta ahora, sólo Hofmann sabe para quien estaba dirigida la tercera bomba.

Los desafíos de fe

creencia mormona

Ahora, algunas personas están molestas con la Iglesia por supuestamente “suprimir” algunos de estos documentos antes de saber que eran falsificaciones solo porque supuestamente se guardaban en la bóveda de la Primera Presidencia. 

Sobre ese tema, John Tvedtnes dijo: 

“Colocar un documento histórico en un lugar seguro es difícilmente una señal de supresión. Quemar el documento sería una forma más segura de deshacerse de toda evidencia negativa”. -Review of Books of the Book of Mormon, Vol. 6, Nº2

En 1987, Dallin H. Oaks dijo: 

“¿Existen documentos que adquiere la Iglesia y que no se exponen al público? Por supuesto. Ese es el caso para la mayoría de los archivos más amplios, como toda persona bien informada debería saberlo”.– Recent Events Involving Church History and Forged Documents

bendición patriarcal de josé smith

Es muy común que una organización no publique de inmediato todos los documentos que recién adquiere. Basta con mirar el proyecto de los Documentos de José Smith. Es muy probable que la Iglesia haya sido propietaria de estos documentos durante décadas y que recién ahora los estén poniendo totalmente a disposición del público.

Hofmann engañó a los mejores expertos del país con sus falsificaciones. También engañó a los líderes de la Iglesia. 

Algunas personas están confundidas por la razón por la cual los líderes de nuestra Iglesia no pudieron discernir las falsificaciones de Hofmann. Y la respuesta es simple… porque son personas comunes y corrientes que no pueden leer la mente de los demás.

La expectativa de que Dios va a dirigir la vida de nuestros profetas hasta el punto de hacerlos infalibles surge de la falsa creencia sobre lo que es y no es un profeta, y lo que es y no es la revelación. Los profetas mismos no tienen esta expectativa. Las escrituras tampoco nos enseñan a tener esta expectativa.

Gordon B. Hinckley dijo:

historia de la iglesia mormona

“Admito sinceramente que Hofmann nos engañó. Asimismo, también engañó a todo experto desde Nueva York a Utah. Compramos esos documentos solo después de tener la garantía de que eran legítimos. 

Cuando publicamos aquellos documentos con la prensa, declaramos que no teníamos una forma de saber con certeza si eran auténticos. No me avergüenza admitir que fuimos engañados… Lamento decir que eso a veces sucede”.

¿El hecho de que el profeta fue engañado significa que no es un profeta de Dios? Por supuesto que no. 

En la Biblia leemos la historia de cómo los mismos hijos del profeta Jacob le mintieron y engañaron haciéndole creer que su hijo, José, había muerto. Jacob fue engañado.

¿Significa eso que no era un profeta? Por supuesto que no.

En Doctrina y Convenios 10 el Señor dice: 

“Pero como no siempre puedes juzgar quiénes son justos, o como no siempre puedes discernir a los malvados de los justos, es por lo que te digo que guardes silencio hasta que yo considere propio dar a conocer al mundo todas las cosas concernientes al asunto”. 

Y ciertamente, con el tiempo, las artimañas de Hofmann se han dado a conocer al mundo.

Entonces, si alguna vez te encuentras con un contenido sobre “La carta de la salamandra blanca”, ahora ya sabes lo que esto significa.

Fuente: thirdhour.org

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