3 cosas que los hombres deben saber para tener éxito en su matrimonio

matrimonio en el templo

En una época en la que la institución del matrimonio está sujeta a más ataques del enemigo que nunca antes, es más imperativo que nunca que los hombres abordemos la búsqueda de nuestra futura compañera eterna teniendo presente y recordando las partes más importantes de un matrimonio.

En mi búsqueda de mi compañera eterna, recibí un pequeño consejo en mi bendición patriarcal, pero no fue hasta que me comprometí con mi futura esposa que me di cuenta de que mi interpretación de mi bendición patriarcal estaba muy lejos de lo que realmente significaba.

Si hubiera sabido lo que sé ahora sobre lo que debería haber estado buscando en mi futura esposa, el proceso hubiera sido mucho más fácil. Hay mucho aspectos de mi matrimonio que se han vuelto indispensables, y desearía haber comenzado a trabajar en ellos desde antes.

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1. Aprende a equilibrar tu confianza y vulnerabilidad

Cada consejero matrimonial te dirá que una de las habilidades más importantes que puedes adquirir para tener un matrimonio maravilloso y exitoso es la comunicación. Sé que hay muchos hombres que no son buenos al hablar de sus emociones o las de su esposa.

Sin embargo, una cosa que aprendí de la experiencia es que si quieres un matrimonio eterno feliz para ti y tu esposa, debes aprender a tener conversaciones donde ambos sean completamente y totalmente vulnerables sobre sus opiniones y sentimientos, hablando de una manera que les permita a ambos confiar y amarse aún más.

Esta puede ser una habilidad difícil de desarrollar. Tu versión de “gritar” o “levantar la voz” puede ser muy diferente a la de tu esposa. Algunas palabras o frases que tal vez han normales y comunes mientras crecías pueden parecer accidentalmente ofensivas, hirientes o groseras para tu futuro cónyuge.

Un ejemplo que recuerdo es que cuando jugaba con mis hermanos solía decirles “te voy a destruir, cretino”. En aquel entonces, se interpretaba con inocencia, pero la primera vez que lo usé mientras jugaba con mi esposa, ella lo interpretó como algo grosero, y técnicamente tenía razón.

El factor más importante en el desarrollo de esta habilidad es aprender lo que realmente funcione con tu futura compañera eterna y que ella pueda hacer lo mismo por ti.

Ambos deben estar dispuestos a hacer algunos sacrificios emocionales, dispuestos a aprender a encontrar un equilibrio para no ofenderse fácilmente y decidir qué es grosero y ofensivo para cada uno. 

2. La igualdad en el matrimonio para el Señor no es la misma que la del mundo

El tema central al que me refiero aquí se basa en las expectativas de género y cuán tolerantes o intolerantes esperamos que un género u otro sea sobre el humor sarcástico y degradante.

En el libro del renombrado Dr. John Lund, terapeuta matrimonial y familiar, “Sin ofensa: El arte de dar y recibir críticas”, leemos: 

“La palabra [sarcasmo] originalmente proviene del griego “sarkázein”, que significa, literalmente, “morder los labios”. La gente justifica el uso del sarcasmo porque está impregnado de humor. El que es sarcástico siempre afirmará que el humor es su objetivo, mientras que “muerde los labios” de la otra persona con el azote de sus críticas.

salir

Por ejemplo, un esposo podría decir: “Cariño, me gusta tu cabello. Me pregunto cómo se vería si te lo peinaras. Es un comentario gracioso. Todos se ríen. Incluso la persona que es el blanco de la broma puede reírse, pero por dentro, en donde reside la autoestima, sangrará un poco y se sentirá menos digna como ser humano”.

Del mismo modo, solo porque la sociedad espera que los hombres sean capaces de aceptar humorísticamente los insultos estereotipados no significa que esté bien. 

Por supuesto, los hombres y las mujeres se comunican de diferentes maneras, sin embargo, eso no significa que el esposo o la esposa (o el novio o la novia) deben darse o aceptar insultos estereotipados comúnmente aceptados solo porque las debilidades correspondientes a su género son prevalentes. 

relación con persona de otra religión

Debemos recordar que cualquier cosa que lleve a nuestro futuro cónyuge a sacrificar su valor como persona por nuestra “felicidad” no es el camino del Señor. Como dice en “La familia: una proclamación para el mundo”: 

“En estas sagradas responsabilidades, el padre y la madre, como compañeros iguales, están obligados a ayudarse el uno al otro”.

Está en nosotros descubrir lo que eso significa para ti y tu futura esposa.

Como hombres, se espera que (y ciertamente deberíamos) tratar a nuestras esposas como reinas, las diosas que algún día serán. No creo que sea incorrecto decir que también deberíamos esperar que nuestras esposas nos traten como reyes, los dioses que algún día seremos, y ninguno a expensas del otro.

3. Habrá algunas diferencias entre tu futura esposa y tú que no sólo serán distintas, sino totalmente opuestas

persona correcta

Esto puede sonar un poco extraño para algunas personas, pero encontré el verdadero valor de esto después de casarme. Algunas cosas eran más que obvias, yo soy muy extrovertido y ella es todo lo contrario.

Al principio, otras cosas no eran tan obvias. Nuestros estilos de aprendizaje son polos opuestos. Proceso las cosas de forma auditiva y visual muy rápidamente, centrándome en el panorama general, pero a veces paso por alto los pequeños detalles. 

Mi esposa, por otro lado, aprende mejor leyendo, empezando meticulosamente desde cero. Yo aprendo más de las Escrituras al leer de tapa a tapa una y otra vez; mi esposa aprende mejor más al estudiar tema por tema.

pecado

Muchas de estas diferencias surgen con frecuencia cuando pasamos tiempo juntos participando en los intereses que tenemos en común. En más ocasiones de las que puedo contar, hemos aprendido a encontrar el valor de nuestras diferentes fortalezas.

Cuando algunas de nuestras características más pronunciadas se vuelven excesivas y perjudiciales para nuestro matrimonio, nos vemos en la necesidad de utilizar estas diferencias complementarias para equilibrarnos mutuamente.

 Jesucristo mismo es el epítome del equilibrio, y aunque parezca incómodo al principio, encontrar una esposa con características opuestas es a menudo uno de los mejores favores que podemos hacernos a nosotros mismos. Puede ayudarte y a tu futura esposa a aprender humildad y paciencia de manera más efectiva.

Eso ciertamente me ayudó.

Fuente: ldsblogs.com

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