5 cosas que debes saber si conoces a un miembro gay

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La atracción hacia personas del mismo sexo siempre será un tema delicado y es por eso que te compartimos 5 cosas que debes saber si conoces a un miembro gay

Cada vez que se habla sobre la atracción hacia del personas mismo sexo o el matrimonio gay, el enfoque tiende a centrarse en aquellos que ya están viviendo ese tipo de vida. 

Pero hay un grupo olvidado que experimenta esa atracción y que siente que no encaja en ninguno de los dos lados: los miembros de la Iglesia que experimentan atracción hacia personas del mismo sexo (AMS) que a diario luchan en contra de sus tentaciones. 

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Se esfuerzan mucho por obedecer a sus padres, líderes de la Iglesia y a Dios. Viven una montaña rusa de emociones en su esfuerzo por vivir los mandamientos y descubrir su lugar en la Iglesia y dentro del plan de Dios. 

Algunos días son muy buenos, alcanzan metas personales y se sienten en la cima del mundo. Otros días, pueden sentirse deprimidos, odiados o sentir que nunca podrán mejorar, nunca ser amados o aceptados. 

Y en todos esos momentos, nosotros, como miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, como hijos de Dios, como hermanos y hermanas, necesitamos brindarles nuestro amor incondicional, apoyo y amistad sin importar qué.

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No puedo hablar por experiencia personal sobre lo que significa tener AMS como miembro de la Iglesia, pero como alguien que lo vio de primera mano. Hablo de mi propia experiencia con un querido miembro de mi familia con AMS y su lucha por encontrar su lugar tanto en el mundo como en la Iglesia. 

Siempre lo he amado. Me he esforzado tanto por entenderlo perfectamente, en todo momento, pero han habido veces donde sentí que le había fallado. Él es un hermoso hijo de Dios. Sé que Dios lo ama. 

Al observarlo y ser parte de su viaje en está tierra, aprendí algunas cosas que me gustaría compartir con ustedes.

1. Amarlos incondicionalmente

Ama a cada hijo de Dios, sin importar su circunstancia o desafío, es nuestro hermano o hermana. Debemos amarlos pase lo que pase. Nuestro amor por aquellos que luchan con AMS debe ser incondicional, al igual que el amor de Dios por ellos y por todos es incondicional. 

No muestres tu amor por ellos sólo una vez, como cuando te contó por primera vez que tiene AMS, demuéstraselo siempre que te sea posible.

Sé su amigo dentro y fuera da la Iglesia. Habla con ellos, escúchalos y muestra una preocupación sincera. Incluso cuando estamos casados ​​y tenemos otras preocupaciones, es importante mantener fuertes nuestras relaciones de amistad. 

Si comenzamos a desaparecer de su vida, se sentirán alejados. No son un proyecto ni un servicio de caridad. Debemos un verdadero amigo.

2. Escuchar para aprender, no para predicar

Cuando un pariente mío me contó sobre su AMS, hablamos durante dos horas. Tuvimos una conversación maravillosa porque me dediqué a escucharlo, sin decirle qué hacer. Por supuesto, hubo un par de momentos en los que el espíritu me inspiró a decir algo, pero fue mayor el tiempo que me puse a escuchar que hablar.

Si alguien te habla sobre su AMS, es porque confía en ti y te aprecia mucho y quiere hablar contigo al respecto; quiere contarte lo que sienten. Quiere contarte sobre sus luchas, sus victorias, sus preguntas, sus respuestas. Escucha. Cuando se abra a ti, escúchalo.

Cuando realmente escuchamos, podemos darla a esa persona el amor y el apoyo que está buscando. Sin embargo, debemos tener cuidado de dar consejos y apoyo que creemos que necesita.

Cuando un amigo o pariente comete un error, debemos amarlo y apoyarlo; el arrepentimiento siempre está disponible para todos, pero nunca debemos alentarlos a pecar en primer lugar. Si siguen ese camino, no deberíamos haber sido nosotros quienes los alentamos a ello.

Por otro lado, debemos tener cuidado de no abrumar a nuestros amigos y familiares al presionarlos inconscientemente de que su viaje sigue un camino en específico.

Decir algo como “sé que eventualmente puedes encontrar a alguien con quien casarte en el templo” no los animará, mas bien sentirán presión. Y si todo lo que les animamos a hacer no sucede con la rapidez que deseamos, se sentirán como si fueran un fracaso.

Antes de intentar darle consejos y orientación a alguien que tiene desafíos de AMS debes: 

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1. Tener una buena relación de confianza con esa persona. 

2. Saber sin ninguna duda que el espíritu te ha inspirado a decir lo que estás a punto de compartir.

3. Saber si desean tus consejos.

Es mejor averiguar lo que requieren de ti y luego brindar ese apoyo, especialmente el apoyo de las cosas que van en armonía con las enseñanzas del Evangelio.

3. Comprender que constantemente estarán cambiando

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Lo más importante que aprendí es que una victoria o meta no significa que no habrá recaídas. Yo me enojaba mucho y me sentía confundida cuando después de un gran día él nuevamente se sentía deprimido. 

Le decía a mi madre o a mi esposo: “¡Pensé que había superado eso!”. Fue prejuicioso e ingenuo de mi parte esperar que él siga avanzando sin ninguna dificultad.

Tuve que aprender que el hecho de haber elegido mantenerse activo y fiel, y trabajar muy duro para hacerlo, no significaba que su camino por recorrer estaría libre de dificultades, preguntas, dudas y momentos llenos de pausas y curvas diferentes.

Además de aprender esto, aprendí que estas personas necesitan de nuestro amor y apoyo durante los buenos y malos momentos. 

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Creo que la razón por la que me sorprendía tanto con los momentos de desanimo fue porque después de un buen momento, dejaba de darles mi apoyo. Pensaba: “Ha alcanzado esta meta. Él va a estar bien”.

En el gran esquema de las cosas, sí, él estará bien debido a la expiación de Jesucristo. Pero en este momento, él necesita la Expiación, y también nos necesita a mí y a ti, nos necesita a todos. La Expiación está hecha justo para este tipo de situaciones.

Cuando nos sentimos solos, perdidos, asustados, heridos, con el corazón dolido, confundidos o que nadie nos ama, Cristo está y siempre estará allí. Alma 7:12 lo explica perfectamente:

“Y tomará sobre sí la muerte, para soltar las ligaduras de la muerte que sujetan a su pueblo; y sus debilidades tomará él sobre sí, para que sus entrañas sean llenas de misericordia, según la carne, a fin de que según la carne sepa cómo socorrer a los de su pueblo, de acuerdo con las debilidades de ellos”.

Jesucristo sabe exactamente cómo se sienten aquellos que experimentan AMS. Él ya asumió nuestros dolores en el Jardín de Getsemaní. Y porque Él ya los conoce, puede brindarles la misericordia, el amor, el apoyo y el consuelo que necesitan. 

La Expiación cubre todo lo que experimentaremos. Nuestra única labor es abrir nuestros corazones a Cristo. 

4. Contar contigo, siempre 

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Es importante estar allí para nuestros amigos y familiares con AMS y ayudarlos en los momentos difíciles; y es igualmente importante no olvidarlos una vez que se encuentren bien. Los sentimientos de abandono los hará recaer.

Por otro lado, debemos tener cuidado de no solo pasar tiempo con ellos cuando se sienten bien y evitarlos cuando están deprimidos. Si realmente amamos a alguien, estaremos allí para ellos, siempre. 

Que cuenten contigo no significa que diremos lo justo y preciso en todo momento. Que estés para ellos significa que nuestra presencia, amor, apoyo y oído atento están ahí porque los amamos.

Una vez más, aquellos que luchan con AMS no son un proyecto, no son una obra de caridad. Pasar tiempo con alguien que tiene desafíos es ser un amigo que ha sido movido por amor.

5. Cada persona es un hijo de Dios

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Sé que todo esto es muy general, pero no puedo dar detalles específicos y afirmar que mis consejos son los únicos que funcionarán, porque no hay una respuesta específica para todos. Cada persona es única y tienen necesidades diferentes.

Aquí es donde tu conocimiento personal junto con el Espíritu te ayudará. Conoces a tus amigos y familiares, y sabes cómo hablar con ellos. Sabes cómo pasar tiempo con ellos. Tú sabes cómo amarlos. Los amas. Saber que se sienten atraídos hacia personas de su mismo género no cambia eso. No dejes que cambie eso.

La atracción hacia personas del mismo sexo siempre será un tema delicado. Trata de no dejar que eso haga que tu relación con ellos se vuelva incómoda o llena de discusiones. Independientemente de nuestras opiniones personales, debemos amarnos, respetarnos y apoyarnos mutuamente.

No puedo decirte exactamente cómo hacer eso o cómo se verá eso en otras personas porque mi experiencia es diferente a la tuya. Lo que sí puedo decirte es que con el amor que sientes por tus amigos y familiares, y con el Espíritu como tu guía, podrás encontrar las respuestas correctas para tu situación. 

Dios te ama. ¡Él nos alienta a intentarlo! Podemos ser lo que ellos necesitan. 

Fuente: Latter-day Saint Women Stand

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