¿Qué milagros buscas? El Dios al que adoramos sigue siendo, y siempre será, un Dios de milagros. Está dispuesto a darte la ayuda que tú necesitas.

Los humanos tienen muchas habilidades interesantes. Tal vez ninguna sea más intrigante que la capacidad de autenticar casualmente nuestras propias creencias de la misma manera que calificamos de extrañas y absurdas aquellas que son diferentes a las nuestras, aquellas creencias con las que no estamos de acuerdo.

Esta tendencia hipócrita se mostró prominentemente durante la campaña presidencial de Estados Unidos en el 2012. El escritor de una editorial escribió: 

“Mitt Romney nos hará creer que José Smith fue un profeta y que un ángel le entregó las planchas de oro con la verdad escrita en ellas. Mitt tiene que estar mintiendo. No es posible que él pueda creer eso. (énfasis añadido)

“Primera Visión” por Joni Susanto

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Yo supongo que el escritor de la editorial, el Sr. John H. Nelson de Horatio, Arkansas, cree sin ninguna duda que Elías trajo fuego de los cielos, que Eliseo curó a Naamán de la lepra y que Moisés dividió el Mar Rojo. 

¿Por qué estos milagros increíbles son más creíbles que los de la Restauración? ¿Por qué esos milagros tienen sentido pero los nuestros son ridículos?

Todos establecemos límites para nuestra fe. Cada uno de nosotros decide dónde trazar la línea entre milagros divinos y la credulidad absurda. Trazamos la línea en base a nuestra experiencia y creencias. 

Si hemos crecido aprendiendo los milagros de la biblia, es probable que estos no suenen excesivos en nuestra adultez. Si hemos crecido escuchando los milagros de la Restauración, es probable que estos parezcan completamente naturales y como una continuación de la obra de Dios en la tierra.

Tal vez la pregunta para aquellos que crecieron escuchando los milagros bíblicos, pero no los de la Restauración es esta: ¿Por qué deberían detenerse los milagros? ¿Por qué Dios dejaría de mostrar Su mano en la historia de la humanidad? 

Creemos que Él nunca ha cesado de hacerlo, que aún hay milagros.

Creer o no creer

mejor a la vista De Dios

Una investigación del Foro Pew sobre Religión y Vida Pública muestra que los Santos de los Últimos Días en Estados Unidos son dramáticamente más propensos (96% a 47%) que otros estadounidenses a creer que los milagros ocurren en la actualidad como en la antigüedad.

El Libro de Mormón enseña que los milagros que vemos son la medida de nuestra fe. Cuando tenemos más fe, vemos más milagros. Si estamos experimentando milagros en nuestra vida cotidiana, podemos saber que nuestra fe es activa y vivaz.

“Es por fe que se obran milagros; y es por la fe que aparecen ángeles y ejercen su ministerio a favor de los hombres; por tanto, si han cesado estas cosas, ¡ay de los hijos de los hombres, porque es a causa de la incredulidad, y todo es inútil”. -Moroni 7:37

Para los Santos de los Últimos Días, lo que requiere explicación es la ausencia de milagros, no su existencia. No vemos a Dios como un ser que cambió dramáticamente Su forma de actuar, en ninguna parte de la historia de la humanidad. Él siempre ha sido un Dios de milagros (Mormón 9:19). 

Es cierto que en ocasiones Él se ha adaptado a la falta de madurez espiritual de Sus hijos al proporcionarles leche cuando no estaban listos para recibir carne, pero a lo largo de la historia, Él ha actuado de muchas maneras que han desafiado el raciocinio humano.

El desafío para los Santos

dios

Es tentador para nosotros ser petulantes en nuestra actitud hacia otros cristianos:, decir algo parecido a: “Todavía tenemos milagros y tú no”. Sin embargo, me pregunto si nosotros también tendemos a limitar la voluntad de Dios de obrar milagros en nuestras vidas.

Sospecho que Dios podría desafiarnos a estar aún más abiertos a Su poder. Me pregunto si la razón por la que no experimentamos algunos de los milagros descritos en las Escrituras es porque hemos colocado la idea fuera de los límites de la credibilidad aceptada.

Las personas de la antigüedad que no estaban anonadadas por los poderes de la ciencia, pueden haber estado mucho más dispuestas a recurrir al poder de Dios que nosotros. Alma cayó en un estado de trance y habló con los ángeles. Lehi y Nefi tuvieron visiones maravillosas.

¿Podría el Señor ser capaz de proporcionarnos una forma más profunda de comunión con lo divino si es que estuviéramos abiertos a ello? ¿Podríamos, como Enoc, tener poder sobre las fuerzas de la naturaleza si es que estuviéramos listos para usar dicho poder de manera sagrada?

¿Podríamos, como José Smith, experimentar más influencia celestial en nuestras vidas si es que nos esforzáramos más? ¿O nosotros, como hijos de Israel, nos sentamos en casa adorando la verdad tradicional mientras que solo los valientes y fieles suben al monte para ver a Dios?

“Dios no ha revelado nada a José que no hará saber a los Doce, y aun el menor de los santos podrá saber todas las cosas tan pronto como pueda soportarlas”. -Historia de la Iglesia, 3: 380

primera visión Conferencia General

“La Primera Vision de José Smith” por Kenneth Riley

Tanto como cualquier cosa, la Restauración puede ser una invitación a entablar un diálogo dinámico con los Cielos. Puede que estemos viviendo muy por debajo de nuestros privilegios en esta área. El élder Dieter F. Uchtdorf preguntó a los hermanos de la Iglesia:

“¿Estamos, como poseedores del sacerdocio, viviendo por debajo de nuestras posibilidades en lo que se refiere al poder sagrado, los dones y las bendiciones que son nuestra oportunidad y derecho?”.

En términos de milagros modernos, nosotros los Santos de los Últimos Días estamos situados precariamente sobre la mayor parte del mundo cristiano pero a la vez por debajo del estándar de las Escrituras.

¿Nos hará Dios escalar más arriba del monte de los milagros? ¿Nos hará apreciar más plenamente los innumerables milagros de nuestra vida diaria a medida que procuramos la voluntad de Dios para saber de qué otra forma podríamos atraer el poder celestial al mundo que nos rodea?

“Porque he aquí, yo soy Dios; y soy un Dios de milagros; y manifestaré al mundo que soy el mismo ayer, hoy y para siempre; y no obro entre los hijos de los hombres sino de conformidad con su fe”. -2 Nefi 27:23

El Dios al que adoramos sigue siendo, y siempre será, un Dios de milagros. Él nos invita a ejercer nuestra fe y a presenciar muchos milagros increíbles en nuestras vidas.

¿Qué milagros buscas?

Tal vez necesites guía y claridad sobre ciertos desafíos familiares apremiantes. Quizás anhelas felicidad y tranquilidad en un mundo que se siente cada vez más inquietante y amenazante.

Tal vez anhelas un nuevo comienzo en tu relación con Dios, con la culpa y el dolor fuera de tu vida y la luz brillante del amor restaurada en su lugar.

Dios está dispuesto a derramar de milagros tu vida que se adapten perfectamente a ti.

“De cierto, de cierto os digo, sois niños pequeños, y todavía no habéis entendido cuán grandes bendiciones el Padre tiene en sus propias manos y ha preparado para vosotros”. –DyC 78:17

¿Qué milagros tiene Dios guardados para ti?

Este artículo fue escrito originalmente por Wallace Goddard y fue publicado originalmente por Meridian Magazine bajo el título “Climbing the Mount of Miracles