“E irá entre los hombres efectuando grandes milagros… y aun después de todo esto, lo considerarán como hombre, y dirán que está endemoniado” – Mosíah 3: 5,9

El conocimiento

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En sus ministerios, en el Nuevo Testamento y el Libro de Mormón, Jesús efectuó muchos milagros. Sanó a los enfermos, levantó a los muertos y echó fuera demonios (véase Mosíah 3:5-6).

Es fácil ver que estas acciones fueron importantes para Él porque Él retrasó Su partida de la tierra de Abundancia, en parte, para poder realizar más milagros entre la gente (véase 3 Nefi 17: 4-7).

Asimismo, en el Viejo Mundo, Él pasó gran parte de Su tiempo sanando a un gran número de personas (véase, por ejemplo, Mateo 12:15).

Jesús amó a los necesitados

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Una de las razones por las que Cristo realizó milagros fue porque tuvo una profunda compasión por aquellos que estaban sufriendo. Cuando Él estaba con los nefitas en el Nuevo Mundo, dijo, “He aquí, mis entrañas rebosan de compasión por vosotros ¿Tenéis enfermos entre vosotros?… Traedlos aquí y yo los sanaré, porque tengo compasión de vosotros; mis entrañas rebosan de misericordia” (véase 3 Nefi 17: 6 – 7).

Lo mismo ocurre con los milagros que Él realizó en Galilea. Cuando un centurión le pidió a Jesús que fuera a su casa para sanar a alguien, Jesús tuvo compasión de él y estuvo dispuesto a ir a la casa del hombre a pesar del estigma relacionado con ayudar a los romanos (véase Mateo 8:7).

El poder sobre la muerte

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Otra razón por la que Cristo realizó milagros fue para demostrar que era más poderoso que la muerte.

3 Nefi 26:15 registra que cuando Cristo estaba en el Nuevo Mundo, “levantó a un hombre de la muerte”. Cristo demostró que Él también tuvo este poder cuando estuvo en el Viejo Mundo.

Juan 11: 43 – 44 registra que Cristo levantó a Su amigo Lázaro de los muertos, anunciando que Él es la resurrección y la vida (véase Juan 11: 25).

El poder sobre las fuerzas destructivas de la naturaleza

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Cristo también realizó milagros para demostrar que Él tenía poder sobre las fuerzas destructivas de la naturaleza, incluidas las enfermedades.

3 Nefi 17:9 declara específicamente que la multitud se acercó con sus enfermos y afligidos a Cristo y que Él “los sanó a todos, según se los llevaban”.

En el Viejo Mundo, Cristo también demostró Su poder sobre las enfermedades y las fuerzas destructivas de la naturaleza al detener una tormenta en el Mar de Galilea (Marco 4: 39) y al curar a las personas con diversas enfermedades (Mateo 4: 24).

Para que algunos reconocieran a Aquel de quien se había profetizado

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Otro de los motivos principales de los milagros de Cristo fue demostrar que Él cumplió la profecía.

En Mosíah 3: 5, el Rey Benjamín dijo que cuando Cristo viniera, Él “iría entre los hombres efectuando grandes milagros, tales como sanar a los enfermos, levantar a los muertos, hacer que los cojos anden, y que los ciegos reciban su vista, y que los sordos oigan, y curar toda clase de enfermedades”. Esto es exactamente lo que Cristo hizo cuando visitó al pueblo de las Américas.

3 Nefi 26: 20-21 declara que Cristo “sanó a todos sus enfermos y sus cojos, y abrió los ojos de sus ciegos, y destapó los oídos de los sordos, y aun había efectuado toda clase de sanidades entre ellos, y levantó a un hombre de entre los muertos”.

Los registradores nefitas evidentemente deseaban que los lectores comprendieran que Jesucristo hizo exactamente lo que el Rey Benjamín dijo que Él haría, ya que 3 Nefi 26 afirma específicamente que Cristo ejecutó los 6 milagros enumerados en el discurso del Rey Benjamín.

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Los milagros de Cristo también cumplieron la profecía que se encuentra en los Rollos del Mar Muerto. El rollo conocido como 4Q541, fragmento 9, columna 1, dice: “Pronunciarán muchas palabras contra Él y muchas mentiras; inventarán cosas contra Él y pronunciarán todo tipo de desprecios contra Él. Su generación cambiará el mal… establecido en el engaño y la violencia”.

La vida de Cristo cumplió con gran parte de lo que se dijo aquí y Sus milagros ciertamente ayudaron a revertir gran parte del mal causado por el engaño y la violencia del mundo.

Otro Rollo del Mar Muerto, el Apocalipsis Mesiánico (4Q521), declara de manera similar que el Mesías realizaría milagros. Las profecías mencionadas en los versículos de Isaías 61, que Jesús citó en la sinagoga de Nazaret, también se cumplieron con sus sanaciones.

Un profeta como Moisés

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Otra razón por la que Cristo realizó milagros fue para demostrar que Él fue un profeta como Moisés.

En 3 Nefi 20:23, Jesús declaró que Él es en verdad un profeta como Moisés, lo cual se profetizó en Deuteronomio 18: 15: “Yo soy aquel de quien Moisés habló, diciendo: El Señor vuestro Dios os levantará a un profeta, de vuestros hermanos, semejante a mí”. Los milagros de Cristo podrían haberle recordado al pueblo de esa antigua profecía.

De hecho,  Jesús fue como Moisés de muchas maneras. Por un lado, ambos proporcionaron comida y bebida a la multitud. Cristo dio pan a la multitud, a pesar de que “ni los discípulos ni la multitud habían llevado pan ni vino; pero verdaderamente les dio de comer pan y de beber vino también” (véase 3 Nefi 20: 6-7).

Asimismo, Moisés intercedió ante el Señor y cuando los hijos de Israel estuvieron en el desierto, el Señor les envió maná, una sustancia parecida al pan, del cielo (véase Éxodo 16:15) y milagrosamente extrajo agua de una roca (17:6).

Para que Jesús fuera asesinado

El Rey Benjamín dijo que Cristo “iría entre los hombres efectuando grandes milagros, tales como sanar a los enfermos, levantar a los muertos, hacer que los cojos anden, y que los ciegos reciban su vista, y que los sordos oigan, y curar toda clase de enfermedades. Y, aun después de todo esto, lo considerarán como hombre, y dirán que está endemoniado, y lo azotarán, y lo crucificarán” (Mosíah 3: 5-9). De alguna manera, los milagros de Cristo hicieron que esto sucediera.

El erudito del Nuevo Testamento, John W. Welch, argumentó que cuando Cristo resucitó a Lázaro de la muerte, Él sabía que este acto probablemente lo llevaría a su ejecución.

Esto se debió a la ley en Deuteronomio 13: 1–5, que exigía la pena de muerte para aquellos que daban “señales” y las utilizaban para guiar a las personas hacia lo que algunos podrían considerar apostasía o adorar de otras maneras. Obviamente, Caifás y otros que pensaron que Jesús era un impostor fueron engañados, pero usaron la ley en Deuteronomio como su justificación legal para matar a Cristo.

Como el Evangelio de Juan dice varias veces, los líderes de los judíos en Jerusalén pensaron que Jesús “tenía un demonio”, que “engañó a la gente” y que, por lo tanto, debía morir.

La razón

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Al leer acerca de los milagros que Cristo realizó en 3 Nefi, queda claro que Jesús los hizo de muchas maneras que fueron únicas para Él. Que la multitud se acercara con sus muertos y afligidos a Él para que pudiera sanarlos uno a la vez no es algo que suceda muy a menudo, si es que ocurre. El ministerio de Cristo a las personas en Abundancia seguramente fue una experiencia única y conmovedora para ellos.

En la actualidad, todavía se realizan milagros, como curar enfermos y cojos. Sin embargo, se debe comprender que Cristo es la fuente de todos estos milagros. Es por eso que deben realizarse en Su santo nombre y por medio de Su autoridad y poder. De esta manera, queda claro para todos los que los presencian que “todos estos dones vienen por el Espíritu de Cristo” (Moroni 10: 17). De esta manera, los milagros modernos que se ven en la iglesia son como los milagros en 3 Nefi, todos provienen de Cristo.

Tal vez, una de todas las razones más importantes por las que Cristo efectuó milagros fue para recordarnos que Él es el creador del mundo y el maestro de la creación. Él creó todas las cosas y puede sanar todas las cosas. Además de recordarnos que Él fue un profeta como Moisés y Aquel de quien se había profetizado, los milagros de Cristo en 3 Nefi nos recuerdan que Cristo es el Dios de toda la tierra y que Él tiene el control.

Solo Él tuvo el poder de dar su vida y volverla a tomar. Con toda esta certeza, podemos tener fe en Su poder para realizar milagros en nuestras vidas hoy y superar la mortalidad. “Porque así como en Adán todos mueren, así también en Cristo todos serán vivificados” (1 Corintios 15:22).

Este artículo fue escrito originalmente por Book of Mormon Central y fue publicado en ldsliving.com con el título “6 Reasons Christ Performed Miracles”.