4 maneras en que los misioneros comparten el Evangelio durante la pandemia

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La pandemia de COVID-19 ha trasformado el mundo, incluido el mundo de la obra misional.

Dado que muchos misioneros deben que pasar más tiempo en sus apartamentos y enfrentarse a las diferentes restricciones sociales en su servicio, se han visto en la necesidad de encontrar nuevas formas de compartir el evangelio.

El élder Dieter F. Uchtdorf, actual presidente del Comité Misional, dijo recientemente que la Iglesia ha estado buscando durante años nuevas formas de llegar a las personas que viven en comunidades cerradas o edificios de apartamentos donde el acceso a los misioneros es limitado. 

Elder Uchtdorf Misioneros y tecnología

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El apóstol Señaló que las redes sociales y el Internet brindan esa oportunidad.

“Nuestro objetivo para el futuro es continuar aprendiendo y mejorar nuestro uso de Internet para proclamar el evangelio y bendecir a los hijos de Dios. 

Es por medio de nuestras acciones diarias, incluidas nuestras interacciones en las redes sociales, que invitamos a las personas a que vengan y vean, vengan y ayuden, vengan y pertenezcan a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días… 

Espero que no anhelemos regresar a algo que no tuvo un buen resultado en nuestras vidas antes del COVID-19, sino que miremos al futuro con esperanza”.

Aquí hay cuatro formas en que los misioneros pueden adaptarse y prosperar en su nueva normalidad.

1. Mantenerse creativos en un mundo cambiante

Las actividades de los misioneros de tiempo completo han sido muy estructuradas en el pasado con horarios para levantarse, ejercitarse, salir del apartamento y cosas por el estilo. 

A la mayoría de los misioneros les ha gustado eso, pero el mundo nuevo como consecuencia de la pandemia es diferente. Hoy en día, el enfoque está en ser más creativos que en seguir las antiguas formas de proselitismo.

Una gran parte de este panorama cambiante para los misioneros es pasar más tiempo en sus pequeños apartamentos junto con sus compañeros. Progresar en esa situación ha sido un gran ajuste y es posible que los misioneros no sepan por qué se sienten ansiosos o inseguros.

Recientemente, el astronauta Scott Kelly, que pasó más de un año en el espacio, compiló una lista de sugerencias sobre cómo lidiar con el confinamiento y el aislamiento. Quizá los misioneros puedan aprender de las experiencias de los astronautas que han vivido en dichas condiciones durante períodos prolongados. 

Estas son algunas de sus sugerencias:

Sigue un horario: Tener un horario diario, incluso si este cambia de un día para otro, puede ayudarte a reducir el estrés y mejorar los patrones de sueño.

Da un paseo: Hay investigaciones que han demostrado que incluso una simple caminata para observar nuestro alrededor puede ayudarnos a ser más optimistas y mantener intacta nuestra esperanza.

• Lleva un diario: La NASA ha descubierto que los astronautas que pasan semanas o meses en el espacio escriben regularmente en un diario, eso les ayuda a tener más resiliencia personal.

• Tómate el tiempo para relacionarte con los demás: mantener nuestra conexión con nuestros familiares, amigos y otras personas ayuda a nuestro sistema inmunológico entre otros beneficios.

Es poco probable que los cambios en la forma en que los misioneros hacen la obra se reviertan o vuelvan al antiguo servicio una vez que termine la pandemia. El élder Uchtdorf compartió esta perspectiva en un devocional misional virtual:

“Cuando se levanten las restricciones de la pandemia, no vuelvan a las viejas costumbres. Miren hacia al futuro. Avancen y asciendan a medida que apliquen lo que han aprendido durante la pandemia”.

2. Estudiar con verdadera intención cómo ser un misionero virtual

Crear una actividad, inventar un juego, estudiar algo con atención, aprender una nueva habilidad es un antídoto útil contra el aburrimiento, la angustia y la inquietud que viene a causa del confinamiento.

Para los misioneros, participar en un estudio meticuloso de cómo ser un “misionero virtual” podría aliviar su inquietud y ser una forma poderosa de compartir el evangelio.

El proceso de aprender, de manera sistemática, cómo acercarse a diferentes tipos de personas utilizando diferentes métodos les ha dado a estos misioneros un sentido de propósito que habían perdido cuando se pusieron en marcha las primeras restricciones de la pandemia, como el aislamiento social.

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Al principio, solo se enfocaban en las cosas que no podían hacer, pero ahora, estos misioneros tienen un nuevo propósito, buscan nuevas maneras de llevar el evangelio.

Ya no se contentan solo con colocar anuncios en las redes sociales y enviar mensajes a personas al azar en Facebook, ya han probado con diferentes tipos de mensajes y redes, han evaluado cuidadosamente lo que parece brindarles éxito en la obra. Y aquello sigue siendo un estudio sin un final a la vista.

3. Encontrar intereses en común y luego compartir los frutos del Evangelio

Las investigaciones señalan que durante una crisis, incluida la pandemia actual, las personas buscan formas positivas de conectarse con extraños, sin embargo, con frecuencia no están seguras de cómo entablar dicha conexión. 

Para los misioneros, enviar mensajes a otras personas en línea es un buen lugar para comenzar, pero hay un patrón distinto que deben seguir al hacerlo, un patrón trazado por el presidente Dallin H. Oaks en su discurso de la Conferencia General de octubre de 2016 sobre “Compartir el Evangelio restaurado”.

“Es necesario recordar “que las personas aprenden cuando están listas para aprender, no cuando nosotros estamos listos para enseñarles”.

Lo que a nosotros nos interesa, como las importantes enseñanzas doctrinales adicionales de la Iglesia restaurada, generalmente no es lo que a los demás les interesa. Por lo general, lo que la gente quiere son los resultados de la doctrina, no la doctrina misma.

Por tanto, con prudencia y con espíritu de oración debemos procurar discernimiento en cuanto a la manera de preguntar sobre el interés que otras personas tengan de aprender más”.

Los misioneros han seguido este patrón al enviar mensajes a las personas, al (1) discernir los intereses de los demás, (2) compartir los frutos del evangelio y luego, (3) compartir los resultados de la doctrina del evangelio y no explicar los principios doctrinales que las personas no conocen.

Encontrar y partir de un tema en común es una base fundamental para una comunicación genuina, ya sea en persona o en línea.

4. Acciones, no palabras

A muchas personas no les gusta que les digan lo que deben hacer, incluso cuando eso los beneficia. Nuestra curiosidad es más fácil de satisfacer cuando nos sentimos en control. 

El Internet es perfecto en ese sentido. Nos permite decidir lo que queremos saber y a qué ritmo.

Todavía me mantengo en contacto con el presidente David Corey Sanders de la Misión Ghana Accra West, donde serví como presidente de misión.

Recientemente me envió un correo electrónico sobre un joven en África Occidental que se enteró del evangelio por medio de dos misioneras en Estados Unidos a pesar de que nunca las conoció en persona solo porque vio una publicación atractiva en Facebook. 

El presidente Sanders describió su experiencia:

“Asistí a un bautismo de conversos en el Barrio Anyaa hace un par de meses. El joven que se estaba bautizando se interesó en la iglesia debido a una publicación de Facebook hecha por un compañerismo de hermanas en Estados Unidos.

Las Hermanas en Estados Unidos le dieron a los élderes de Anyaa paso a la enseñanza del joven y él se mantuvo en contacto con las Hermanas durante todo el proceso de aprendizaje. Las Hermanas vieron el bautismo por WhatsApp y el joven ha expresado su deseo de prepararse para servir en una misión de tiempo completo”.

Tal vez sea una pequeña experiencia, pero nada de esto hubiera sucedido sin las redes sociales.

Amar y compartir como lo haría el Salvador

La pandemia de COVID-19 ha traído enormes desafíos y muchas dificultades a las personas del mundo, pero estos tiempos difíciles también han creado oportunidades para relacionarnos y compartir nuestros puntos en común y el mensaje de esperanza del evangelio de formas nuevas y únicas.

Si el Internet puede lograr algo, es conectar a las personas unas con otras. Tanto los misioneros de tiempo completo como el resto de personas están descubriendo nuevas formas de conectarse con aquellos que buscan un significado en sus vidas y transmitir mensajes de esperanza a través del gran plan de felicidad.

Aquellos que escuchan nuestras sinceras expresiones de fe y creencias se vuelven nuestros amigos más cercanos incluso si eligen no seguir las lecciones misionales o asistir a la Iglesia.

Cuando compartimos algo personal que en verdad nos importa con los demás, ellos lo aprecian y lo ven como tal, de la misma manera en que escuchamos lo que nos comparten y valoran.

Cuando mostramos amor a los demás por lo que son y nos enfocamos menos en cambiarlos y más en solo ser amigos, no solo amamos como ama el Salvador, sino que también compartimos el Evangelio como Él quiere que lo compartamos.

Fuente: ldsliving.com

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