Mujeres: Testigos y líderes esenciales del Salvador

mujeres

El papel de las mujeres como testigos al compartir el mensaje de Jesucristo empieza desde la antigüedad y continúa hasta nuestros días. 

Los Santos de los Últimos Días creen que Dios establece Su verdad mediante la Ley de los Testigos, “en boca de dos o tres testigos se establecerá toda palabra”.

El término ha tenido un significado legal histórico así como un significado más general, “es aquella persona que es capaz de dar fe de un acontecimiento por tener conocimiento del mismo; es decir, alguien que da testimonio de algo, o lo atestigua”.

Asimismo, vale la pena recalcar que los verbos griegos o hebreos que tienen el significado relacionado a “testificar”, que se han encontrado aplicados en la antigüedad, eran de mujeres que brindaron su testimonio.

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El testimonio de las mujeres en la antigüedad

La Reina Ester

“Queen Esther” por Edwin Long (1879)

Ana actuó como testigo y ejemplo de la forma en que las mujeres en la antigüedad podían contribuir significativamente a la obra del Señor. Después de orar intensamente por la oportunidad de ser madre, ella dio a luz al profeta Samuel.

Dentro del relato de la Septuaginta (la traducción griega de la Biblia hebrea) sobre su historia, ella jugó un rol significativo en muchos aspectos. Ella nombró a su hijo, actuó como instigadora de un sacrificio en el templo y fue testigo de un milagro del Señor.

Su ejemplo de fidelidad y maternidad la destacan como una mujer de gran fe, que dependía totalmente del Señor.

Sería ilógico hablar de testigos en la Biblia sin contar la historia de María, la madre del Salvador. En la historia de María en el evangelio de Lucas, el autor alude directamente a la historia de Ana mostrando una conexión entre los dos.

María es visitada por un ángel que le comunica cuál será su papel y también le comunica el nombre que llevará su Hijo. El hecho de que María fuera quien recibió este mensaje refleja cuán importante era la maternidad y el discipulado de María a los ojos de Dios.

El papel de María como testigo de la vida de Jesús continúa a lo largo de la vida del Hijo de Dios. María actúa como testigo de Su divinidad, incluso quizás sin comprender plenamente lo que eso significaría para Él en los últimos años de Su vida. 

Como Su madre, María lo cuidó desde el momento en que nació hasta que estuvo en la cruz, sirviendo finalmente como un testimonio perdurable para las personas de que Él era quien dijo que fue.

Otro personaje que debemos resaltar es María Magdalena, que actuó como testigo de la vida de Cristo mientras caminaba con Él, pero más significativamente como testigo de la Resurrección.

En Juan 20: 17 leemos: 

“Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; pero ve a mis hermanos y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios”.

jesus y mujeres del nuevo testamento

Como la primera persona a la que el Señor se reveló después de Su resurrección, María Magdalena cumple uno de los roles más sagrados que cualquiera podría tener.

Más adelante se le asigna la tarea de testificar de esto, un patrón que ocurre a lo largo del evangelio, donde las mujeres actúan como testigos para transmitir mensajes a los discípulos.

El papel sagrado de la mujer en ser testigo de milagros, testificar de la verdad y tener un papel activo en los rituales y ordenanzas del templo comenzó en la antigüedad con el convenio que hizo Eva con el Señor hasta los tiempos modernos.

El testimonio de las mujeres pioneras

Eliza R. snow

“How Great the Wisdom and Love”

Similar a los tiempos antiguos, las mujeres de la época pionera actuaron como testigos en el período en el que la Iglesia de Jesucristo fue restaurada en nuestros días.

En su presentación de la Conferencia FAIRMormon 2020, la historiadora Melissa Inouye presentó el cuestionario “nombra cinco mujeres de la historia de la Iglesia”. La mayoría, explicó, ni siquiera puede nombrar cinco, y las que sí se nombran son solo Emma Smith y Eliza R. Snow.

La Iglesia ha realizado grandes esfuerzos para rectificar este problema. Aproximadamente el 40% de nombres mencionados en el primer volumen de Santos son mujeres, una mejora significativa con respecto a los volúmenes anteriores de la historia de la Iglesia.

Emmeline B. Wells

Además, el Departamento de Historia de la Iglesia tiene un equipo completo de historiadoras que se especializan en la historia de las mujeres Santos de los Últimos Días.

El trabajo de estas historiadoras incluye “Los primeros cincuenta años de la Sociedad de Socorro: Documentos clave en la historia de las mujeres Santos de los Últimos Días” y “En el púlpito: 185 años de discursos de mujeres Santos de los Últimos Días”.

El año pasado, La Iglesia publicó en línea “Los discursos de Eliza R. Snow” y “Los diarios de Emmeline B. Wells”. “Mujeres de convicción” es una sección del sitio web oficial de la Iglesia dedicada a la historia de las mujeres Santos de los Últimos Días.

Estos nuevos esfuerzos destacan a mujeres como Mary Isabella Horne, a quien Brigham Young le encargó que dirigiera a las mujeres de la Iglesia en un esfuerzo por enfocarse en el desarrollo espiritual de las hermanas.

Mary Isabella Horne

Horne se desempeñó en asignaciones de liderazgo en su barrio, estaca y la presidencia general de Sociedad de Socorro. Ella testificó:

“Conocí al profeta José Smith en el otoño de 1837, en mi casa en la ciudad de Scarborough, Canadá Oeste. Cuando le estreché la mano por primera vez, me emocioné de principio a fin y supe que él era un Profeta de Dios, y ese testimonio nunca me ha abandonado”.

Estas mujeres y otras como ella jugaron un papel importante en el establecimiento de la Iglesia de Jesucristo.

El testimonio de las mujeres de la actualidad

Hoy en día, las mujeres de la Iglesia de Jesucristo continúan sirviendo como importantes testigos y líderes. 

La presidenta Michelle Craig, primera consejera de la presidencia general de las Mujeres Jóvenes, habló recientemente sobre el papel que ella y las otras miembros de su presidencia han desempeñado en la capacitación de las líderes en todo el mundo para ministrar de manera más efectiva durante la pandemia.

La presidenta Sharon Eubank, primera consejera de la presidencia general de la Sociedad de Socorro, también se desempeña como directora de Latter-day Saint Charities, el brazo humanitario de la Iglesia. Esta organización ha proporcionado un alivio extraordinario a los afectados por la pandemia actual, así como a los afectados por las guerras, desastres naturales y otras tragedias en todo el mundo.

Por supuesto, no todas las mujeres que testifican poderosamente del evangelio son líderes o miembros de la Iglesia. Muchas de ellas se encuentran en nuestros barrios, vecindarios, lugares de trabajo y comunidades.

En 2019, la Iglesia anunció un cambio histórico que le permite a las mujeres servir como testigos de ciertas ordenanzas; esto se alinea con la forma en que las mujeres actuaron como testigos tanto en la antigüedad como en la época pionera.

Si bien está claro que Nuestros Padres Celestiales siempre han confiado en que sus hijas desempeñarán un papel importante en la obra de salvación, también es cierto que hay muchas mujeres en la Iglesia que en ocasiones se sienten menos valoradas.

Como lo ha dicho con frecuencia el presidente Russell M. Nelson, está en nosotros hacer énfasis en nuestras lecciones en la Iglesia y en el hogar, de que toda mujer es una hija importantes y valiosa de un Dios Todopoderoso.

Los roles de las mujeres en la Iglesia y las prácticas históricas como la poligamia pueden presentar cierta incomodidad para las mujeres que buscan un lugar de pertenencia en la Iglesia.

Una forma de lidiar con esta incomodidad es leer los testimonios y las experiencias de las mujeres fieles que practicaron la poligamia y también de aquellas que han encontrado consuelo con respecto al papel de la mujer en la Iglesia.

Estas fieles voces, mujeres como Eliza R. Snow y Valerie Hudson, empoderan a las hermanas a que vean que su papel como testigos de Jesucristo tiene un lugar significativo. 

La responsabilidad, como mujeres fieles, de buscar aquellas voces de otras mujeres fieles y de compartir lo que hemos aprendido y nuestras propias experiencias recae en nosotras.

Al buscar la voz de aquellas mujeres, debemos recordar buscar siempre a las que nos acercan al evangelio de Jesucristo. En palabras de nuestro profeta:

“La mujer recibirá su recompensa más abundante al cumplir con su destino como hija de Dios. A todos los santos que sean fieles Él ha prometido tronos, reinos, principados, gloria, inmortalidad y vida eterna.

Ese es el potencial de la mujer en La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días. Es un potencial de exaltación, sempiterno y divino”.-“Woman Of Infinite Worth”

Fuente: Meridian Magazine

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