Hay muchas cosas que no utilizamos dentro de la expiación de Jesucristo. Muchas personas sólo requieren la ayuda de Cristo cuando pecan, sin embargo la Expiación no es sólo para limpiarnos de nuestros pecados, la Expiación lo cubre todo.

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La Expiación fue el mayor acto de amor de Jesús por nosotros y todo con el objetivo de que algún día volvamos a vivir con Él. La Expiación está ahí para que podamos encontrar la paz y el amor durante los tiempos buenos así como en los difíciles.

Dallin H. Oaks dice:

“Durante la vida terrenal tenemos la certeza de la muerte y la carga del pecado. La expiación de Jesucristo compensa esos dos aspectos seguros de la vida terrenal. Sin embargo, además de la muerte y del pecado, afrontamos muchos otros desafíos a lo largo de la vida mortal. Gracias a esa misma Expiación, nuestro Salvador puede proporcionarnos la fortaleza necesaria para superar esos desafíos terrenales.” (Fortalecidos por la expiación de Jesucristo)

Salud, Enfermedad y Lesión

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En el otoño de 2016, me lesioné la espalda. Me rompí tres discos de la columna, lo que hizo que se derramara el fluido espinal por el canal que lleva el mismo nombre. Eso comprometió los nervios de mis piernas, lo que ocasionó que se entumecieran y que no pudiera caminar. Yo estaba en la universidad, cursando la primera semana de clases y fue debido a esta lesión que no pude regresar más, tuve que solicitar un aplazamiento médico.

Fue difícil para mí tomar la decisión de irme a casa, pero simplemente no podía moverme sin dolor por lo que no tenía forma de ir a clases. Mis padres vinieron a buscarme y me ayudaron a llevar mis cosas de regreso a casa. Durante el resto del año, tuve mucho dolor. Fui a terapia física, me aplicaban inyecciones en la columna vertebral, fui a varios médicos, tuve dos viajes de urgencias, tomografías computarizadas, resonancias magnéticas y me reuní con un neurocirujano. Fue muy difícil sentirme bien conmigo misma o estar feliz.

Me volví hacia Dios y oré para que me quitara el dolor, para que los fisioterapeutas pudieran ayudarme a fortalecerme de nuevo y poder regresar a mi vida diaria. Oraba para que pudiera salir de mi cama y poder caminar y salir con mi familia.

Me encontré con esta cita de Dallin H. Oaks,

“Nuestro Salvador padeció y sufrió la plenitud de todos los desafíos terrenales “según la carne” a fin de que, “según la carne”, supiera cómo “socorrer [lo cual significa prestar auxilio o ayuda] a los de su pueblo, de acuerdo con las enfermedades de ellos”. Por consiguiente, Él conoce nuestros problemas, dolores, tentaciones y sufrimientos, porque por voluntad propia los padeció todos como parte esencial de Su expiación. Gracias a ello, la Expiación lo faculta para socorrernos, para darnos la fortaleza a fin de soportarlo todo.”

Gracias a que Jesús había experimentado todo el dolor de los desafíos mortales, me di cuenta de que Él ya sabía cómo me sentía, Él sabía lo que era tener los discos rotos en la espalda. Oré para que me ayudara a sobrellevar mi dolor y me diera consuelo durante ese tiempo.

Por primera vez desde que recibí mi lesión, sentí consuelo y paz en mi corazón. Sentí como un calor que me rodeaba, como si alguien me estuviera abrazando. Seguí yendo a terapia física, seguí fortaleciendo mi cuerpo y cuando el semestre del 2017 comenzó en enero, pude volver a la escuela. Estaba feliz de poder caminar sin dolor.

El Rechazo

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Una de las muchas cosas que tenemos que enfrentar en esta tierra es el dolor del rechazo. Lo cual especialmente sucede dentro del círculo social de los adolescentes. Ellos se enfrentan al rechazo basado en lo que creen, el color de su piel, su género, sus aficiones, su tipo de cuerpo y su popularidad.

Yo me enfrenté a mucho rechazo cuando era un adolescente debido a mi apariencia, las personas que pensé que eran mis amigos se burlaban de lo grande que era o de mi insistencia por querer hacer lo correcto. Es doloroso y desesperanzador escuchar que te llamen inútil o tonto todos los días. Jesús enfrentó todo eso por mí, para que supiera cómo consolarme cuando llegara en el momento exacto.

Cuando llegas a la adultez, el rechazo se presenta en forma de desempleo u otras cosas en el camino. “Aquellos que se encuentran en esa situación deben recordar que nuestro Salvador también sufrió ese tipo de dolores y que, por medio de Su expiación, Él nos brinda la fuerza para soportarlos.” (Fortalecidos por la expiación de Jesucristo). Necesitamos recordar que Cristo ha sentido todo esto durante la Expiación y puede consolarnos a través de ella. Él nos da la fuerza que no sabíamos que teníamos.

“Aunque estamos “atribulados en todo”, no estamos “angustiados” (2 Corintios 4:8). Sabemos que nuestro progreso espiritual requiere “una oposición en todas las cosas” (2 Nefi 2:11). También sabemos que el Señor “considera conveniente castigar a su pueblo; sí, él prueba su paciencia y su fe” (Mosíah 23:21). No obstante, las Escrituras también enseñan que Él librará a aquellos que pongan su confianza en Él.” (Ser Testigos de Dios)

La Adicción

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La adicción es algo que incapacita nuestros espíritus. Algunos de ustedes puede conocer a alguien que sufre de una adicción a la pornografía o las drogas. El control que estas adicciones poseen sobre la persona es fuerte; si esto te afecta a ti o a un ser querido, debes acudir a la Expiación para “aflojar las ataduras” que la adicción tiene sobre ti. Dirígete al Salvador y recibe su fuerza para ayudarte a superar esto.

He tenido muchos amigos en mi vida que han sufrido adicciones. Hay muchos tipos de adicciones, yo sufro de una adicción a la comida. Uso la comida para sentirme mejor, para consolarme cuando me siento especialmente triste o sola.

¡La expiación también cubre eso! Jesús realizó la Expiación para ayudarnos, nos cubre por completo, de todo lo que sucede en nuestras vidas sin importar lo que hagamos. Es ahí cuando debemos de recurrir al Arrepentimiento.

“En ninguna otra parte se manifiestan más la generosidad, la bondad y la misericordia de Dios que en el arrepentimiento. ¿Comprenden el supremo poder purificador de la Expiación que llevó a cabo el Hijo de Dios, nuestro Salvador, nuestro Redentor? “Porque he aquí, yo, Dios, he padecido estas cosas por todos, para que no padezcan, si se arrepienten. En ese divino acto de amor, el Salvador pagó los castigos por nuestros pecados para que nosotros no tuviéramos que pagar.

Para aquellos que en verdad lo deseen, hay una manera de regresar. El arrepentimiento es semejante al detergente; incluso las resistentes manchas del pecado podrán quitarse.” (Limpiemos el vaso interior)

La Expiación Cubre a Todos

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Pensar que Dios se preocuparía tanto por todos nosotros que enviaría a su Hijo a sufrir en nuestro lugar para darnos la comodidad que necesitamos, es algo que encuentro tan difícil de creer tal como cualquier otra persona.

Yo había dejado de orar cuando estaba en la escuela secundaria. Sentí que Dios no se preocupaba por mí, que no había manera posible que Él lo hiciera. ¿Por qué creería en algo diferente cuando la gente a mi alrededor me decía que yo no valía nada?

Fue difícil ir a la universidad y hacer amigos. Pensé que todos en la universidad sentirían lo mismo que la gente de la escuela secundaria había pensado de mí. Sentí que no era digna de ser amada y que no había ninguna razón para que Jesús hubiera realizado la expiación por mí. No entendí en ese momento en qué consistía realmente la Expiación y la totalidad con la que me cubría ni cómo vendría para consolarme.

Realmente entendí eso cuando estaba en mi primer semestre de la universidad. Tenía mucha nostalgia y estaba ansiosa y asustada de estar sola por primera vez en mi vida. Me quedaba en mi habitación la mayor parte del tiempo y a la vez lidiaba con ataques de depresión y ansiedad.

Tuve una compañera de cuarto, ella fue increíble. Se dio cuenta de que algo andaba mal y vino a hablar conmigo en privado. Ella me acompañó cuando fui a hablar con el Obispo y luego estuvo allí todos los días después de eso, sólo para escucharme y ayudarme a entender mejor a Dios. Tuvimos largas conversaciones sobre la Expiación y lo que significa.

“Debido a Su experiencia expiatoria en la vida terrenal, el Salvador puede consolar, sanar y fortalecer a todos los hombres y mujeres de todas partes; pero creo que lo hace solamente con aquellos que lo buscan y piden Su ayuda. El apóstol Santiago enseñó: “Humillaos delante del Señor, y él os ensalzará” (Santiago 4:10). Nos hacemos merecedores de esa bendición si creemos en Él y oramos para pedir Su ayuda.” (Fortalecidos por la expiación de Jesucristo)

Puede ser difícil de creer, pero la Expiación está disponible para todos, sólo tenemos que pedirle ayuda. La expiación de Jesucristo es literalmente el amor que Él siente por nosotros.

”Este artículo fue escrito originalmente por Elizabeth Merrill fue publicado por mormonhub.com el título: “Your Life (and it’s not just about Sin)