¿El anticristo está por venir? Si un cristiano de la antigüedad estuviera parado frente a ti, sentiría terror ante la mención del nombre de Nerón.

Esta semana en “Ven, Sígueme”, nos encontramos en Romanos, una epístola de Pablo a los cristianos en Roma. Pablo había recibido la revelación de predicar el Evangelio en Roma mientras se encontraba en Grecia, Asia y Corinto, pero primero necesitaba ir a Jerusalén.

Pablo podía sentir que el final de su misión estaba cerca. Apeló al César después de haberse enfrentado a una amenaza de muerte en Jerusalén, luego fue encarcelado en Cesarea en Israel y luego puesto bajo custodia en Roma.

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La persecución cristiana en Roma

Nerón

“Triumph Of Faith – Christian Martyrs In The Time Of Nero” por Eugene Thirion

Durante sus viajes, Pablo conoció a Aquila y Priscilla, ambos devotos fieles, pero que habían sido expulsados ​​de Roma. No habían sido expulsados ​​porque eran cristianos, sino porque eran judíos. 

Aunque los judíos habían sido expulsados anteriormente por hacer proselitismo a los romanos paganos, en esa ocasión fue porque estaban causando disturbios; probablemente se rebelaron contra la creciente secta que siguió a Jesús. Fueron expulsados ​​por Claudio César, uno de los líderes más sabios de Roma hasta ese momento.

Después de Claudio, Nerón se convirtió en el emperador. Nerón era un narcisista, egoísta e infantil. Sin duda una mala combinación en alguien con tanto poder. Hasta entonces, no había habido una persecución organizada para con los cristianos, aun cuando en ocasiones los gobernadores locales los metían en problemas.

Los cristianos fueron una molestia para Roma. Adoraban en privado y no se unían a las festividades estatales o religiosas. Negaron las creencias de Roma y la divinidad de los emperadores. Tenían algunas creencias y prácticas que fueron espantosas para los romanos: comer la carne y beber la sangre de su dios.

Roma arde en llamas

Nerón

“Nero watching the burning of Rome” por Alphonse Mucha

En el año 64 d. ​​C., Nerón había estado haciendo planes para construir el palacio más imponente que cualquier otro monarca había construido hasta ese punto. De hecho, cuando finalmente se terminó de construir, la edificación abarcaba de 100 a 300 acres e incluía un “campo en la ciudad” con arboledas, pastos con bandadas, viñedos y un lago artificial.

Para su palacio, mandó que se hiciera una estatua de sí mismo de bronce de 36 metros y una “casa de oro” para fiestas y reuniones con 300 habitaciones. 

Las paredes eran de mármol blanco pulido, tenía muchas piscinas y fuentes, mosaicos en los techos no sólo en los pisos, cúpulas y pan de oro. Los frescos cubrían cada superficie que no estaba finamente adornada. 

Sus arquitectos “crearon un mecanismo ingenioso, operado por los esclavos, que hacía que el techo debajo de la cúpula girara como los cielos, mientras que se rociaba perfume y se dejaban caer pétalos de rosa sobre los comensales congregados” (Wikipedia).

casa de oro de Nerón

“Nero’s Torches” por Henryk Siemiradzki (1876)

Nerón construyó este palacio en el centro de Roma, después de que la ciudad fuera destruida por un incendio en el año 64 d.C. Nerón no se encontraba en la ciudad en ese momento, y los rumores empezaron crecer diciendo que había huido con su lira cantando y tocando mientras que a la distancia veía las llamas del incendio. 

La acción de emergencia de Nerón para con los ciudadanos desplazados fue bastante impresionante, sin embargo las acusaciones comenzaron a llegar: Nerón había incendiado la ciudad para hacer un lugar para su palacio.

Nerón culpó a los cristianos. Muchos fueron torturados y martirizados, algunos fueron quemados vivos como antorchas humanas. Nerón ordenó la decapitación de Pablo porque era un ciudadano romano, pero a Pedro lo mandó crucificar. Pedro, en su deseo por mostrar humildad y reverencia por la muerte del Salvador, solicitó ser crucificado boca abajo.

Nerón no gobernó por mucho tiempo antes de que la gente de la élite de Roma lo quisiera muerto. Huyendo de ellos, Nerón quiso suicidarse pero tuvo que pedir ayuda porque no podía por sí mismo.

Los cristianos temían y odiaban tanto a Nerón que pensaron que regresaría de entre los muertos para perseguirlos. Ese miedo los acompañó a lo largo de las persecuciones que sufrían. Ellos esperaban la segunda venida de Cristo, y parecían tener tribulaciones de los últimos días.

Las persecuciones continuaron hasta que Constantino de Roma legalizó el cristianismo alrededor del año 312 d.C.

La profecía del anticristo

Nerón

“St. John the Evangelist on Patmos” por Joos van Cleve

Creemos que el Libro de Apocalipsis fue escrito por Juan el Amado, quien había sido exiliado a la Isla de Patmos. Juan había tenido la visión de una bestia con siete cabezas y diez cuernos, cada cuerno con una corona, que salía del mar. Una marca de blasfemia adornaba cada cabeza de la bestia. El dragón le dio a la bestia su poder y autoridad.

Una de las cabezas fue herida y sanada, lo que hizo que el mundo cayese en la incredulidad. El mundo adoró tanto al dragón como a la bestia. Debido a su poder para pronunciar grandes blasfemias, la bestia reinó durante 42 meses.

La bestia, con poder sobre todas las naciones y pueblos, emprendió una guerra contra los santos de Dios. Aquellos cuyos nombres NO estaban escritos en el libro de la vida del Cordero adoraban a la bestia.

Se levantó otra bestia con dos cuernos e hizo que la gente adorase a la primera bestia. Esta bestia mató a los que no la seguían. Hizo que todas las personas recibiesen una marca en la mano o en la frente. Sin esta marca, ninguna persona podía comprar o vender. La marca era el nombre de la bestia o el valor numérico de su nombre, que se calculó en seiscientos sesenta y seis. 

En Apocalipsis 14 leemos que aquellos que tienen la marca son destruidos en la Segunda Venida de Cristo.

Egipto, Babilonia y Roma han sido símbolos del anticristo, ya que tipifican el materialismo y la carnalidad, lo opuesto a confiar en el Espíritu y tener la mira puesta en Dios. Ciertamente, Nerón fue un gran ejemplo de esta dos características y un gran ejemplo de lo que podía ser el anticristo.

Numerología judía: “Gematría”

No olvides que el hebreo se lee de derecha a izquierda

Tanto el hebreo como el griego usan letras del alfabeto para escribir números, por lo que a cada letra se le asigna un valor numérico. Sin embargo, son sólo los judíos los que le atribuyen una importancia espiritual a los valores numéricos de las palabras. 

Escrito tanto en hebreo como en griego, el nombre de Nerón (Nerón César) tiene el valor numérico de 666. Para los registros bíblicos más antiguos que usan el número 616, el quitarle la “n” al final de “Nerón”, soluciona tal discrepancia.

De la forma en que está escrito en el Libro de Apocalipsis, en verdad hacer parecer que el valor numérico representa el nombre del anticristo y no otro ser, mientras que algunas personas ahora lo conocen como el 666. 

“Waw” (o “vav”) es la letra hebrea para el número seis, y el símbolo usado se parece a una i mayúscula; tres waw seguidos se parecen mucho a tres íes: lll. Para algunos, se parece a un código de barras (muchos códigos de barras utilizan seises al principio, en el medio y al final).

Otros citan las tres W seguidas como el comienzo de una URL de Internet. Pero en hebreo, el número seiscientos sesenta y seis no se escribe como tres waw, sino que se escribe como el nombre de Nerón: נרון קסר.

¿El anticristo está por venir? Si un cristiano de la antigüedad estuviera parado frente a ti, sentiría terror ante la mención del nombre de Nerón. Te aseguraría que Nerón regresará de la muerte algún día y que lo primero que hará será asesinar a los santos.

Este artículo es una adaptación y fue escrito originalmente por Gale Boyd y fue publicado originalmente por ldsliving.com bajo el título “Was Nero the Anti-Christ?