3 pasos para descubrir la obra que el Señor tiene para ti

Cuando el ángel Moroni se le apareció a José Smith el 21 de septiembre de 1823, le dijo que “Dios tenía una obra para [él]”.

Al igual que José, nosotros también somos llamados a trabajar en la viña del Señor.

Esta es una de las mayores oportunidades y privilegios que tenemos de servir junto a Jesucristo para lograr la inmortalidad y la vida eterna del hombre.

Sin embargo, no siempre es fácil descubrir cuál es la obra de Dios para nosotros. ¿Cómo podemos saber qué se nos ha llamado a hacer?

Primero

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Primero, consulta tu bendición patriarcal. Esa es una guía poderosa para tu vida y contiene bendiciones, promesas y nociones de las posibilidades eternas que te esperan. Durante la Conferencia General de abril de 2007, la hermana Susan W. Tanner dijo:

“Una de las formas por la cual llegamos a comprender la misión divinamente señalada que el Señor tiene para nosotras es mediante nuestra bendición patriarcal; éste es un mensaje sumamente específico y personal que cada una de nosotras puede recibir mediante el poder del sacerdocio”.

Lee y estudia tu bendición patriarcal siempre y en espíritu de oración. A veces, podemos sentir que nuestras bendiciones patriarcales no se adecúan a nosotros o no se relacionan con nuestra vida.

El Espíritu puede ayudar a revelar verdades para ti, incluso si no están escritas específicamente.

Si aún no tienes tu bendición patriarcal, conversa con un líder de confianza de la Iglesia sobre cómo recibirla.

Segundo

En segundo lugar, piensa en todas las cosas en las que eres bueno. Todos tenemos diferentes talentos y habilidades.

Incluso si sientes que no puedes hacer nada extraordinario, hay cosas para las que tienes un talento natural.

Nuestros Padres Celestiales quieren que usemos nuestros talentos naturales y divinos para bendecir a otras personas.

Piensa en cómo puedes usar esos talentos y habilidades para servir a tu prójimo, dar testimonio de Cristo y ayudarte a ti mismo a desarrollar tu propia naturaleza divina.

Si todavía tienes dificultades, piensa en las cosas que te apasionan y en las experiencias que has vivido y puedes compartir con los demás.

Finalmente

Finalmente, ora todos los días para tener la oportunidad de actuar. Cada día de nuestra vida puede ser consagrado a Dios si nos esforzamos por buscarlo.

La obra que Dios tiene para nosotros no siempre será grandiosa. De hecho, es más probable que las pequeñas decisiones que tomamos a diario tengan un mayor impacto en el mundo.

Comienza cada día orando para saber cómo puedes actuar para servir a Dios de una mejor manera. Ora para que tus ojos vean y tus oídos escuchen.

Al buscar continuamente oportunidades para servir a Dios y a nuestros semejantes, estaremos más en sintonía con la voluntad de Dios.

Fuente: LDS Daily

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