Una pregunta que Alma le hace al pueblo de Zarahemla es “¿Miráis hacia adelante con el ojo de la fe?” (Alma 5:15). ¿Qué significa? Y, ¿Cómo podemos mirar hacia adelante con un ojo de fe?

La frase “un ojo de fe” aparece solo dos veces más en las Escrituras (Alma 32: 40; Éter 12: 19).

Parte de mirar hacia adelante con un ojo de fe es la capacidad de ver hacia adelante y continuar a pesar de que no sepamos con certeza lo que sucederá. Por ejemplo, Alma enseñó que debemos “cultivar la palabra, mirando hacia adelante con el ojo de la fe a su fruto” (Alma 32:40). En otras palabras, a pesar de que todavía no podamos ver los resultados de los esfuerzos espirituales que estamos haciendo, debemos seguir haciendo esos esfuerzos. Con el tiempo, podremos probar el fruto dulce que una vez vimos solo con “un ojo de fe.” Moroni enseñó, “Y hubo muchos cuya fe era tan sumamente fuerte, aun antes de la venida de Cristo, que no se les pudo impedir penetrar el velo, sino que realmente vieron con sus propios ojos las cosas que habían visto con el ojo de la fe; y se regocijaron” (Éter 12: 19).

ojo de fe

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El Élder David A. Bednar hizo una descripción de la fe que puede ayudarnos a comprender mejor lo que podría significar “mirar hacia adelante con un ojo de fe.” Describió tres elementos de la fe de la siguiente manera: (1) la fe es la certeza de cosas que se esperan y que son verdaderas, (2) es la convicción de lo que no se ve y (3) es el principio de acción en todos los seres inteligentes.

El Élder Bednar explicó: “Describo estos tres componentes de la fe en el Salvador como mirar hacia el futuro, contemplar el pasado y actuar en el presente en forma simultánea… La fe verdadera se centra en el Señor Jesucristo y siempre conduce a la acción.”

Imaginemos que una persona enfrenta una decisión importante. Mientras esta persona ora para saber qué hacer, tiene la ligera impresión de dirigirse en cierta dirección. Todavía no tiene un conocimiento seguro de qué hacer, solo la “certeza” del Espíritu Santo. Cuando recuerda su vida, se le vienen a la mente las muchas veces en que siguió las impresiones del Espíritu y las cosas que funcionaron. Esta es “la evidencia” que puede ayudarla a “actuar” en el presente y “avanzar” con un ojo de fe. A medida que avance, actuando con fe, las cosas funcionarán, y lo que inicialmente fue una “certeza” se convertirá en una “evidencia” que la ayudará a seguir actuando en el futuro cuando se enfrente a situaciones similares.

ojo de fe

El Élder Bednar brindó esta información:

“La fe, como la evidencia de las cosas que no se ven, mira al pasado y confirma nuestra confianza en Dios y en la veracidad de las cosas que no se ven. Nos introducimos en la oscuridad con confianza y esperanza, y recibimos evidencia y confirmación a medida que la luz se mueve y brinda la iluminación necesaria. El testimonio que recibimos después de la prueba de nuestra fe (Éter 12: 6) es una evidencia que aumenta y fortalece nuestra seguridad.”

John comparte la siguiente experiencia de cuando fue bendecido al ver “con un ojo de fe”:

“Fui llamado a servir en la Misión Norte de Denver Colorado, donde debía hablar en inglés. Serví en un área donde había muchos hispanohablantes. Aprendí un poco de español y disfruté intentar comunicarme con los demás en ese idioma. Sentí una ligera impresión espiritual de que cuando regresara de mi misión, debería aprender español.”

“Recordé esa impresión y cuando regresé a casa, me inscribí en ‘Español 101.’ Era una clase difícil, pero había visto evidencia en mi vida anteriormente de que seguir esas impresiones era algo bueno. Así que seguí adelante. Aproveché cada oportunidad que pude para practicar mi español y sentí la impresión de buscar oportunidades para mudarme a un país de habla hispana a fin de poder aumentar significativamente mi fluidez. Cuando me inscribí en ‘Español 102’, hice contactos con varios proveedores de prácticas de diferentes países, pero nadie quería contratarme. Incluso, me ofrecí a trabajar gratis, pero ¡nadie aceptó!”

“Estaba desanimado, pero me di cuenta de que tal vez no era el momento correcto. Al recordarlo, puedo darme cuenta de que ese era el caso. El verano en el que quería estar en el extranjero fue el verano en el que comencé a cortejar a Lani, la mujer con la que finalmente me casé. Seis meses después, nos comprometimos y comenzamos a discutir la posibilidad de mudarnos a México después de casarnos para que pudiéramos desarrollar nuestras habilidades lingüísticas juntos.”

“En ese tiempo, estaba tomando veintidós horas de créditos y trabajaba veinte horas a la semana. No tenía tiempo para hacer los preparativos necesarios para encontrar prácticas. Pero, envié un correo a algunos de los contactos que había hecho el año anterior, y casi de inmediato surgió la oportunidad en la que Lani y yo pudimos trabajar para una institución educativa en México durante tres meses, poco después de que nos casamos. Incluso, pudimos recibir apoyo financiero para cubrir los costos del viaje.”

“Al recordar, me di cuenta de que al menos parte de la razón por la que me sentí motivado a buscar oportunidades para trabajar en un país de habla hispana el año anterior fue para preparar el camino para que Lani y yo pudiéramos ir juntos a México.”

“Tuvimos una experiencia maravillosa y para el final de ese verano, hablaba español con fluidez. Después de regresar a los Estados Unidos, me llamaron como líder misional de barrio. En ese llamamiento tuve varias oportunidades de hablar español ya que invitaba a las personas a venir a Cristo.”

“Cuatro años después, recibí un correo, que fue enviado a todos los empleados de los institutos y los seminarios de la Iglesia. El correo decía que estaban buscando a una persona para coordinar los programas de seminario e instituto en Miami, Florida. Un requisito para el puesto era la capacidad de hablar español. Mientras leía el correo, sentí que debía postular.”

“En 72 horas me ofrecieron el puesto y nuestra familia se mudó a Miami poco después. Tuvimos experiencias increíblemente maravillosas durante el tiempo que vivimos ahí y, en verdad, creo que la oportunidad para que nuestra familia estuviera en Miami en ese momento fue dispuesta de manera divina.”

“En mi misión sentí la impresión de aprender español. No sabía lo que sucedería, solo tenía la “seguridad” de que debía seguir adelante con un ojo de fe y “actuar” en el presente. Lo hice, y años después, veo la “evidencia” de que había seguido el camino correcto.”

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Mirar hacia adelante con un ojo de fe puede darnos poder para tomar decisiones difíciles en el presente, al saber que las grandes bendiciones vendrán en el futuro. Una  pareja joven enfrentó una decisión difícil sobre el lugar en el que debían casarse. Debido a que ninguno de sus padres podía entrar al templo, no tendrían a ningún familiar presente si escogían casarse ahí. A pesar de esta circunstancia, esta pareja joven miró hacia adelante con un ojo de fe y se casó en el templo. Con el transcurso de las décadas, criaron una familia justa y vieron a cada uno de sus hijos casarse en el templo. Debido a que actuaron con fe, su posteridad fue bendecida grandemente.

No siempre es fácil mirar hacia adelante con un ojo de fe. El Elder Dieter F. Uchtdorf explicó:

“No siempre conocemos los detalles de nuestro futuro ni sabemos lo que nos aguarda. Vivimos en tiempos de incertidumbre, y en cada aspecto de nuestra vida estamos rodeados de desafíos. De vez en cuando, el desánimo nos llega de improvisto y en ocasiones nos sentimos frustrados. Quizás hasta pongamos en tela de juicio el valor de nuestro trabajo. En esos momentos sombríos, Satanás nos susurra al oído que nunca lograremos el éxito, que no vale la pena el esfuerzo que se deba hacer por lograr una aspiración y que nuestra pequeña aportación nunca tendrá impacto alguno. Él, el padre de todas las mentiras, hará lo posible por impedir que veamos el fin desde el principio.”

Las cosas pueden parecen inciertas, pero mejorarán. Podemos mirar hacia el futuro con la seguridad de que las cosas funcionarán porque podemos mirar hacia nuestro pasado y observar la evidencia de las formas en que el Señor nos ha ayudado antes. Esto nos dará la fuerza para actuar en el presente y avanzar “con un ojo de fe.”

Este artículo es un extracto del libro “52 Life-Changing Questions from the Book of Mormon” de John Hilton III y Brad Wilcox, fue publicado en ldsliving.com con el título “One Scriptural Phrase That Will Help You Look to the Future with Faith.”