Imagina que estás esperando algo con todo tu corazón, pero no llega. Has estado esperando durante mucho tiempo, pero no pasa nada. ¿Qué puedes hacer en ese tipo de situación? ¿Cómo no perder la paciencia?

El profeta Moisés y el pueblo de Israel vagaron durante 40 años antes de llegar a la tierra prometida. Abraham y Sara tuvieron que esperar hasta su vejez para tener un hijo juntos. Job vivió la mayor parte de su vida sufriendo hasta que sus bendiciones finalmente llegaron regresándole todo lo que había perdido y más.

Si hubieras estado en su lugar, ¿qué hubieras hecho?

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La Paciencia de Cristo

Jesus

“O Jerusalem” por Greg Olsen

El mejor ejemplo de paciencia que ha vivido en la tierra es el de Jesucristo mismo.

En el Jardín de Getsemaní, tomó sobre sí todos nuestros pecados, sufrió dolor y pagó el precio por nosotros. Sin embargo, no se rindió hasta que todo se cumplió (Juan 19:30).

¿Cómo podemos adquirir la paciencia que demostró el Salvador?

El apóstol Pedro enseñó:

“Porque para esto fuisteis llamados, pues también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pasos; quien no cometió pecado, ni fue hallado engaño en su boca; quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba al que juzga justamente.” -Pedro 2:21-34

El consejo del apóstol Pedro nos invita a actuar como Cristo, a confiar en nuestro Padre Celestial y, tal como Cristo nos lo mostró con Su ejemplo, a no darnos por vencidos.

¿Cómo aplicamos esto a nuestro vida?

¿Por qué toma tanto tiempo?

tiempo

¿Por qué, cuando deseamos algo, tarda tanto en llegar?

A veces es sólo mirando hacia atrás que entendemos que ese período de tiempo era necesario para que finalmente pudiéramos estar listos para recibir lo que esperábamos. 

Ese tiempo nos llevó a experimentar una o más cosas importantes que nos prepararon para aprender lo que necesitábamos comprender antes de poder recibir lo que esperábamos y cómo emplearlo adecuadamente.

Toma al pueblo de Israel como ejemplo. 40 años… en el desierto… ¡Es mucho tiempo! ¿Pero qué experimentaron allí? 

Recibieron los 10 mandamientos y muchos otros mandamientos para ayudarlos a saber cómo llevar mejor sus vidas; además, aprendieron a confiar en el Señor para ser nutridos (Éxodo 16), sanados (Números 21) y guiados (Éxodo 13:21); construyeron el tabernáculo que les permitió prepararse para el futuro templo de Jerusalén; y muchas otras cosas más.

Fue solo después de aprender todas estas cosas, gracias a los sucesos que experimentaron, que finalmente estuvieron listos para llegar a la tierra prometida y enfrentar lo que les esperaba más adelante.

Perder la paciencia

A veces, cuando las cosas no salen como queremos, tendemos a perder la paciencia y… ¡hacemos cualquier cosa! Nos rendimos, tomamos malas decisiones, simplemente hacemos lo que queremos, etc. Y es sólo después de esas acciones que nos damos cuenta de que fue un error.

Existe una gran enseñanza en Éxodo 14 sobre cómo reaccionar mejor cuando estamos a punto de perder la paciencia.

Cuando el pueblo de Israel salió de Egipto, el Faraón los persiguió con sus tropas armadas. Al verlos llegar, la gente tuvo miedo y ¿cómo reaccionaron? Se quejaron con Moisés. Pero he aquí su respuesta inspirada en el versículo 13: 

“No temáis; estad firmes y ved la salvación que Jehová hará hoy con vosotros.”

La gente estaba lista para perder la paciencia. Pero Moisés les dijo que esperaran y confiaran en el Señor. ¿Acaso no es un buen consejo para nosotros también? Si estamos a punto de rendirnos, ¿acaso no vale la pena esperar? ¿Seguir confiando en el Señor? Todavía puede haber algo que necesitemos aprender antes de estar listos para lo siguiente.

El apóstol Dieter F. Uchtdorf dijo:

“Descubrí que las promesas de Dios no siempre se cumplen con la velocidad o de la forma que nos gustaría, sino en el momento y a la manera de Él… Las promesas del Señor, si bien no siempre son rápidas, siempre son seguras.”

Espera, pero no dejes de actuar

paciencia

Incluso si lo que queremos no llega cuando lo deseamos y el Señor nos pide que esperemos y confiemos en él, no significa que debamos quedarnos de brazos cruzados.

Cuando el pueblo de Israel tuvo que cruzar el Jordán, no fue hasta que los sacerdotes pusieron un pie en el agua que el río se retiró y toda la gente pudo pasar por tierra seca (Josué 3).

Podrían haber esperado a que el Señor hiciera el mismo milagro que con el Mar Rojo, pero eso no sucedió. Los sacerdotes tuvieron que actuar para que ocurriera el milagro. También tuvieron que actuar con fe siguiendo las instrucciones que el profeta Josué les había dado.

Aprendemos de este evento que si bien nuestras acciones son necesarias, también deben estar de acuerdo con la voluntad del Señor y que nuestra confianza en Él y en Sus siervos es esencial.

Invitación

paciencia

Te invito a seguir el ejemplo de paciencia de Cristo cuando lo que quieres toma tiempo en llegar, actúa como Él, mantén tu fe en Dios, espera que los justos deseos de tu corazón se hagan realidad.

Esto es lo que prometió el Elder Uchtdorf si hacemos todo esto: 

“Las lecciones que aprendamos de la paciencia cultivarán nuestro carácter, elevarán nuestra vida y aumentarán nuestra dicha.”

Este artículo fue escrito originalmente por Nathalie y fue publicado originalmente por foienchrist.org bajo el título “Perdre patience ou apprendre des épreuves ? À vous le choix