A veces, pensamos (incluso inconscientemente) que nuestras malas decisiones toman a Dios por sorpresa. Estamos equivocados. Dios tiene una larga historia de preparación en cuanto a los pecados de sus hijos. Y eso es importante.

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Por qué es importante

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Antes de que discutamos por qué es tan importante, exploremos un par de ejemplos ilustrativos.

Ejemplo 1: Adán y Eva

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Conoces la historia. Dios dijo, “No hagan eso,” y lo hicieron de todos modos. Después, “escucharon la voz del Señor,” se lanzaron a los arbustos, intentando esconderse. Por supuesto, Dios sabía dónde estaban. Y, Adán y Eva sabían que estaban en un gran problema.

De hecho, enfrentaron consecuencias difíciles debido a sus acciones. Sin embargo, sus acciones también pusieron en marcha un plan divino que permitió la corrección de sus errores, la Expiación y el Evangelio de Jesucristo. Dios sabía de la decisión de Adán y Eva mucho antes de que la tomaran y Él preparó un camino de regreso para ellos.

Ejemplo 2: José y Martin

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Conoces la historia. Dios dijo, “No le des a Martin las 116 páginas del manuscrito del Libro de Mormón,” pero José lo hizo de todos modos. Martin perdió las páginas. Cuando José se enteró, Martin gritó, “Oh, ¡He perdido mi alma! ¡He perdido mi alma!”. José también gritó, “¡Todo está perdido! ¡Todo está perdido! ¿Qué debo hacer? He pecado – soy yo quien tentó la ira de Dios.”

Pero, una vez más, este pecado no sorprendió a Dios. De hecho, Dios planificó este error en particular con aproximadamente 2,400 años de anticipación cuando inspiró al antiguo profeta, Nefi, a escribir dos registros muy similares con la finalidad de que José Smith pudiera utilizar el segundo después de perder el primero, sin descuidar las verdades preciosas del Evangelio.

Aplicación

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Cuando tú o yo pecamos, debemos sentir una pena divina. Pero, también debemos confiar en que un amoroso Padre Celestial preparó con anticipación una forma de retroceder en el camino. Cuando tratamos de arrepentirnos, algunos de nosotros a menudo nos castigamos de manera más severa por nuestros pecados que incluso Dios.

No tiene que ser de ese modo. Sí, necesitamos  sentir culpa y debemos cambiar, pero  también llega un momento después del arrepentimiento para dejar el pasado atrás y seguir adelante. Vivir, de manera innecesaria, con los errores del pasado obstaculiza nuestra capacidad de avanzar con fe en Dios y en nosotros mismos. Dios lo planeó con anticipación para que no tengamos que seguir mirando atrás.

A veces, pecamos y pensamos, “Dios se va a enfadar mucho cuando se entere.” Noticia de último minuto: Él ya lo sabe. Él lo sabía antes que tú. Él sabía que Adán y Eva se iban a equivocar, Él sabía que José y Martin iban a equivocarse, Él sabía que ibas a equivocarte. Y, Él te ama de todos modos.

Algunas personas pecan tanto o tan seriamente que están seguras de que se encuentran lejos del amor y el alcance de Dios. El hecho es que, debido al conocimiento previo de tus pecados, Dios envió a su hijo a realizar la Expiación, para empezar.

No existe pecado que puedas cometer que causará que Dios piense, “Sabes qué, no me lo esperaba. Esto se encuentra fuera de la jurisdicción de Cristo.”  Si bien puedes sorprenderte por las decisiones que tomaste, consuélate con el hecho de que Dios se lo esperaba y que Él todavía ha dejado Su puerta abierta. Solo tienes que entrar.

No seas tan duro contigo mismo

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Hay una escritura conocida en Salmo 46 que nos gusta citar en la Iglesia:

“Quedaos tranquilos, y sabed que yo soy Dios.”

La frase “Quedaos tranquilo” se deriva de la raíz hebrea original transcrita, “Raphah.” A su vez, “Raphah” tiene algunas alternativas de traducción al inglés. Según Strong’s Concordance, una de ellas es “Hithpael,” o ” mostrarse relajado.” Entonces, cuando veas este Salmo a partir de ahora, recuerda que una traducción aceptable podría ser,

“Mostraos relajados, y sabed que yo soy Dios.”

Creo que es un gran consejo para algunos de nosotros. Quiero decir, haz todo lo posible para no pecar, pero cuando lo hagas, no te asustes. El Evangelio es para pecadores. Si estás arrepentido, Dios te mostrará misericordia. Está bien mostrarse un poco de misericordia también. Respira hondo y deja que la Expiación de Cristo sane tus heridas.

Artículo originalmente escrito por David Snell y publicado en thirdhour.org con el título “Your Sins Will Never Surprise God.”