Nuestras mentes están sujetas a preguntas que son difíciles de responder, tales como: “¿Quién soy?”, “¿A dónde iremos después de esta vida?”, “¿Qué traerá el mañana?” Y “¿Cuándo será la Segunda Venida del Señor?”

Hemos sido bendecidos con 4 libros de Escritura, revelaciones de nuestros profetas vivientes y la influencia del Espíritu Santo para guiarnos mientras tratamos de entender las respuestas a estas preguntas aparentemente intimidantes.

Un día, en el que me dirigía a mi clase de seminario, me puse a pensar en las preguntas antes mencionadas. Me preocupaba una en especial: “¿Qué sucedería si la Segunda Venida del Señor fuera mañana?”

“Esta vida es cuando el hombre debe prepararse para comparecer ante Dios”

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Durante la clase, nuestra maestra nos pidió que citáramos eventos que actualmente están sucediendo en el mundo. Muchas de las respuestas de mis compañeros de clase se relacionaron con la destrucción, las calamidades y las guerras.

Nos centramos en todas las cosas que nos preocupaban sobre lo que el futuro podría deparar para nosotros.

Hicimos una lista sobre las señales de la Segunda Venida del Señor y otra lista sobre lo que está sucediendo ahora y, después, las comparamos. Nuestra maestra nos preguntó cómo nos sentíamos sobre la posibilidad de que Cristo viniera mañana. ¿Estaríamos nerviosos? ¿Tendríamos temor si Él viniera mañana? Lo más importante, ¿estaríamos preparados?

En Alma dice:

“Porque he aquí, esta vida es cuando el hombre debe prepararse para comparecer ante Dios; sí, el día de esta vida es el día en que el hombre debe ejecutar su obra” (Alma 34:32).

Queda claro que el propósito de nuestra estadía aquí en la Tierra es prepararnos para comparecer ante nuestro Creador. Pero, para que sea de ese modo, debemos “ejecutar su obra”.

El Élder Hamula de los Setenta dijo:

“Entre las instrucciones esenciales que el Señor dio para prepararnos para Su Venida está que escuchemos y obedezcamos Su voz. ‘Dad oído y escuchad, oh habitantes de la tierra… oíd la voz del Señor’” (DyC 133: 16). Estamos viviendo en un tiempo ‘en que la paz [ha sido] arrebatada de la tierra” y “todas las cosas [están] en conmoción’” (DyC 1:35). 

Deberíamos esforzarnos más y escuchar Sus palabras en este tiempo de preparación que se nos ha dado.

“Estén listos para la venida del Esposo”

También pensé en la parábola de las diez vírgenes, que nos enseña la diferencia entre prepararse con anticipación y prepararse en el último minuto.

Así como las 5 vírgenes insensatas que en lugar de prepararse se durmieron y olvidaron traer aceite extra para encender sus lámparas; podemos pensar que tenemos mucho tiempo para prepararnos.

Finalmente, si continuamos dejando de lado nuestro progreso espiritual, compartiremos el destino de las vírgenes insensatas, detrás de una puerta cerrada.

Sin embargo, podemos elegir ser una de las 5 vírgenes prudentes que fueron “fieles, oraron siempre, arreglaron y encendieron sus lámparas y tenían una provisión de aceite”, y estaban “listas para la venida del Esposo”. Porque el Salvador dijo: “He aquí, de cierto, de cierto os digo que yo vengo pronto” (D. y C. 33: 17-18).

Nunca sabremos de antemano el día o la hora exacta en que vendrá, pero tenemos la certeza de que Él vendrá. El Salvador regresará a esta Tierra con poder y gran gloria para reinar sobre nosotros en justicia y paz.

Con este conocimiento de que Él realmente regresará, el Presidente Dallin H. Oaks nos preguntó:

“Si supiéramos que mañana nos encontraríamos con el Señor, ya fuese por medio de nuestra muerte prematura o de Su inesperada venida, ¿qué haríamos hoy? ¿Qué confesiones haríamos? ¿A quién perdonaríamos? ¿De qué cosas testificaríamos? Si entonces hiciésemos esas cosas, ¿por qué no ahora?”

Fuente: Faith.ph