Al leer sus discursos comencé a notar que el Presidente Nelson nos hizo cinco poderosas promesas, promesas que quizá necesitas escuchar en estos tiempos.

Siempre es una delicia leer la edición de la Conferencia General de la revista Liahona. Si bien disfruto el beneficio de tener los discursos en internet y en la aplicación “Biblioteca del Evangelio”, no hay nada mejor que sentarse, con el marcador en la mano, para luego leer y estudiar los mensajes de la Conferencia.

La primera mañana que me senté a hacer esto, hace un par de años, me propuse leer todos los discursos del presidente Russell M. Nelson para recordar lo que el profeta nos había aconsejado que hiciéramos. Mientras leía sus discursos a lo largo de la semana, comencé a notar que hizo ciertas promesas. 

¡Estas promesas son poderosas!

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Promesa Nº 1

fe

Dirigiéndose a las mujeres de la Iglesia en la sesión de mujeres, el presidente Nelson realizó cuatro invitaciones. Fue en la segunda invitación donde él hizo una promesa.

“Las invito a leer el Libro de Mormón entre ahora y el fin de año. Por imposible que parezca con todo lo que están intentado hacer en su vida, si aceptan esta invitación con íntegro propósito de corazón, el Señor las ayudará a encontrar la manera de lograrlo. Y, a medida que estudien con espíritu de oración, les prometo que los cielos se les abrirán. El Señor las bendecirá con mayor inspiración y revelación”.

¡Sé que esta promesa es verdadera! En ese momento tenía a siete de mis once hijos en casa. Ellos tenían una educación en casa. También tenía un llamamiento como presidenta de las mujeres jóvenes de estaca y como directora del coro del barrio.

Cuando escuché la invitación del presidente Nelson, mi primer pensamiento fue: “¿De dónde sacaré tiempo?”. Entonces recordé algo que leí la semana anterior. Decía: “Reemplaza decir “o tengo tiempo” por “no es mi prioridad” y medita cómo te hace sentir eso”.

Asumí el desafío del presidente Nelson y comencé a leer El Libro de Mormón al día siguiente, confiando en que podría hacerlo. ¡Y los cielos se abrieron! El Señor me bendijo con mayor inspiración y revelación para enfrentar desafíos y problemas en mi vida. 

Él todavía me está bendiciendo. Por eso estoy muy agradecida. También me bendijo con el don del tiempo. Terminé de leer El Libro de Mormón el 18 de noviembre.

Promesa Nº 2

diezmo bendiciones

La segunda promesa dada por el presidente Nelson fue en su discurso, “El nombre correcto de la Iglesia”.

“Mis queridos hermanos y hermanas, les prometo que si hacemos lo mejor posible por restaurar el nombre correcto de la Iglesia del Señor, Aquel cuya Iglesia esta es derramará Su poder y Sus bendiciones sobre la cabeza de los Santos de los Últimos Días de formas que jamás hemos visto. 

Tendremos el conocimiento y el poder de Dios para ayudarnos a llevar las bendiciones del evangelio restaurado de Jesucristo a toda nación, tribu, lengua y pueblo, y para preparar el mundo para la Segunda Venida del Señor”.

El Señor no sólo nos dará más poder y bendiciones. Él derramará Su poder y bendiciones como nunca antes habíamos visto. 

Leemos acerca de Su poder cuando ayudó a Josué a ganar la batalla de Jericó, que salvó a Sadrac, Mesac y Abednego del horno de fuego, cuando liberó a los hermanos, Nefi y Lehi, del cautiverio. También leemos que Su poder libró a Alma hijo de sus pecados, que hizo que Isabel y Sara pudieran tener hijos en su vejez.

El poder del Señor puede manifestarse en nuestras vidas de la misma manera, ya sea a través de milagros, o a través del alivio de nuestras cargas, la liberación de las ataduras de la adicción y el pecado e incluso el esparcimiento del evangelio de Jesucristo a todas partes del mundo. 

¡Qué bendición para los hijos de Dios!

Las últimas tres promesas se dieron en el discurso final de la Conferencia General, “Cómo ser Santos de los Últimos Días ejemplares”.

Promesa Nº 3

Fuerza Familias

“El nuevo plan de estudio integrado, centrado en el hogar y apoyado por la Iglesia, tiene el potencial de desatar el poder de las familias al seguir cada una de ellas dicho curso, de manera consciente y cuidadosa, para transformar su hogar en un santuario de fe. 

Les prometo que a medida que trabajen con diligencia para remodelar su hogar, centrándolo en el aprendizaje del Evangelio, con el tiempo sus días de reposo serán verdaderamente una delicia. Sus hijos estarán entusiasmados por aprender y vivir las enseñanzas del Salvador, y la influencia del adversario en su vida y en su hogar disminuirá. Los cambios en su familia serán notables y duraderos”.

Una de mis escrituras favoritas se encuentra en Doctrina y Convenios 35:24:

“Guardad todos los mandamientos y convenios que os ligan; y haré estremecer los cielos para vuestro beneficio, y Satanás temblará, y Sion se regocijará sobre los collados y florecerá”. 

La visión de los cielos estremeciéndose por mi beneficio, de Satanás temblando a causa de ellos, me da valor.

El nuevo plan de estudios, centrado en el hogar y apoyado por la Iglesia, fue una bendición que todo miembro de la Iglesia aprecia en estos tiempos, nos ayuda a fortalecernos como familia en el evangelio y a disfrutar del día de reposo.

Hay maneras de disminuir la influencia de Satanás en nuestras vidas, está en nosotros hacer todo lo que es necesario para encontrarlas y hacerlas. No son actos increíbles, son las cosas pequeñas y sencillas que refuerzan nuestro testimonio y nuestra fe.

Promesa Nº 4

Predicar como Jesucristo

“Durante esta conferencia hemos fortalecido nuestra decisión de llevar a cabo el esfuerzo esencial de honrar al Señor Jesucristo cada vez que nos referimos a Su Iglesia.

Les prometo que nuestra rigurosa atención al uso del nombre correcto de la Iglesia del Salvador y sus miembros traerá un aumento de fe y un poder espiritual mayor para los miembros de esta Iglesia”.

Esta promesa es similar a la segunda promesa dada por el presidente Nelson. Esa promesa se basó en restaurar el uso del nombre correcto de la Iglesia, La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

La cuarta promesa nos dice que si utilizamos el término correcto para referirnos a los miembros de la Iglesia, los Santos de los Últimos Días, tendremos una fe más grande y acceso a un mayor poder espiritual. 

Necesitamos ese aumento de fe porque la fe precede a cada milagro. Lo que nos lleva a la última promesa dada por el presidente Nelson en la Conferencia General.

Promesa Nº 5

“Mis queridos hermanos y hermanas, los ataques del adversario están creciendo de manera exponencial, en intensidad y en variedad. Nuestra necesidad de estar en el templo regularmente nunca ha sido mayor. Les ruego que, con espíritu de oración, observen la manera en que emplean su tiempo. Inviertan tiempo en su futuro y en el de su familia… 

Les prometo que el Señor les proporcionará milagros que Él sabe que necesitan al hacer sacrificios de servir y adorar en Sus templos”.

No sé tú, pero necesito milagros en mi vida. Confío en que Él sabe los milagros que necesitamos en nuestras vidas.

Si para recibir estas bendiciones es necesario hacer lo que Él nos pide, que al fin y al cabo es para nuestro propio beneficio, con gusto las haré. Dios siempre está dispuesto a ayudarnos. 

Conclusión

Si deseas que los cielos se abran para recibir mayor inspiración y revelación, lee El Libro de Mormón.

Si quieres que se derrame el poder y las bendiciones del Señor, usa el nombre correcto de la Iglesia. De esa manera también ayudarás a propagar el evangelio y a preparar al mundo para la Segunda Venida de Cristo.

Si deseas que disminuya la influencia del adversario en tu vida y en tu hogar, y que aumente tu disfrute del día de reposo, haz de tu hogar un centro de aprendizaje del Evangelio, sobre todo en estos tiempos.

Si deseas una mayor fe y acceso a un mayor poder espiritual, usa el nombre correcto de la Iglesia y sus miembros.

Si quieres milagros en tu vida pon en práctica las cosas pequeñas y sencillas, como orar, leer las escrituras y guardar los mandamientos.

Como profeta de Dios, el presidente Russell M. Nelson ha prometido que estas bendiciones pueden ser nuestras si hacemos nuestra parte. ¿Estás preparado para ellas?

Fuente: LDS Women Stand