Aunque difíciles, se pueden alcanzar: Las increíbles promesas y bendiciones de Dios en nuestras vidas.

De vez en cuando encuentro algo en las Escrituras que simplemente toca mi corazón, sobre todo cuando analizo la redacción y las promesas con suficiente cuidado.

Probablemente hace cuatro o cinco años fue Jacob 4:12: 

“… pues, ¿por qué no hablar de la expiación de Cristo, y lograr un perfecto conocimiento de él, así como el conocimiento de una resurrección y del mundo venidero?” 

Esto fue después de la primera vez que leí “La Expiación Infinita” de Tad R. Callister. Nunca antes había sentido este gran significado de este pequeño versículo que en aquel momento.

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encontrar paz

El año pasado, fue en 2 Nefi 9:51, que ahora es la matrícula de mi Hyundai Elantra (bueno, en realidad dice “2NE9 51”), especialmente la parte donde dice:

“Por lo tanto, no gastéis dinero en lo que no tiene valor, ni vuestro trabajo en lo que no puede satisfacer. Escuchadme diligentemente, y recordad las palabras que he hablado; y venid al Santo de Israel y saciaos de lo que no perece ni se puede corromper… “

Esa escritura realmente me impactó. Hoy, otro versículo me sorprendió. Fue parte de la respuesta que recibí a mi oración cuando pedí poder tener confianza en mí mismo y en mi capacidad para recibir revelación. Se encuentra en Doctrina y Convenios 121: 45:

“Deja también que tus entrañas se llenen de caridad para con todos los hombres, y para con los de la familia de la fe, y deja que la virtud engalane tus pensamientos incesantemente; entonces tu confianza se fortalecerá en la presencia de Dios; y la doctrina del sacerdocio destilará sobre tu alma como rocío del cielo”.

Analicemos porqué este versículo es algo que cada miembro… no, cada persona sobre la tierra debería memorizar. Lo que el Señor nos promete en este versículo es de importancia eterna y monumental.

Qué necesitamos hacer

Primero, el Señor nos da algunas instrucciones. Todos ellos tienen mucho significado si es que meditas en ellos con suficiente cuidado. 

La caridad es el amor puro de Cristo (y al ver que a los mortales nos cuesta mucho amar a todos), el mandamiento de estar “llenos de caridad para con todos los hombres” puede parecer una tarea difícil.

Sin embargo, cuando sabes lo maravilloso que es sentir un amor absoluto e incuestionable por alguien en lo más profundo de tu alma, te das cuenta de que todos merecen ese tipo de amor, por lo que se convierte en una lucha constante para que lo que sabes coincida con lo que sientes.

No obstante, las promesas hechas si logramos ese nivel de sentimiento y acción para los demás es enorme, y hablaré de eso en un momento.

La siguiente frase, “y para con los de la familia de la fe”, para mí, dice mucho. ¿Qué es “la familia de la fe”? Esta frase aparece en el versículo que estamos analizando, así como en Gálatas 6:10. Ambos usos parecen implicar un respeto por las cosas sagradas, por la verdad, por la gloria de Dios y Su plan para Sus hijos.

Para mí, esto es un recordatorio del enigma siempre presente de estar en el mundo, pero no ser del mundo.

Aprender a amar a todos los hombres como lo hace Cristo y, sin embargo, también amar incansablemente al Señor y a Su plan en un mundo donde muchos no lo hacen, es un equilibrio que nos lleva a la mayoría de nosotros toda una vida.

Luego, el Señor agrega otra tarea antes de llegar a las promesas asociadas con estas instrucciones: “Deja que la virtud engalane tus pensamientos incesantemente”.

Esto me recuerda lo que dijo el presidente Nelson en abril de 2017 acerca de “[procurar] el poder del Señor en [nuestra] vida con la misma intensidad que tiene uno que se está ahogando y lucha por respirar”.

En el mismo discurso, dijo: 

“Es mentalmente riguroso esforzarnos por mirar hacia Él en todo pensamiento., pero cuando lo hacemos, nuestras dudas y temores desaparecen”. 

¡La parte de “mentalmente rigurosa” es absolutamente cierta! Cuando le pedí a Siri que definiera la palabra “engalane”, me dio el significado de adornar y embellecer.

En mi opinión, la definición de “embellecer” parece encajar más con la palabra “incesantemente” dada en esta instrucción. Engalanar como embellecer significa darle belleza a algo o resaltar la belleza de algo. 

Tener la virtud de embellecer cada uno de nuestros pensamientos cada segundo de cada día es algo que en nuestra debilidad mortal  difícil. PERO, y es un gran pero, ahora consideremos las ramificaciones y los resultados del esfuerzo continuo para alcanzar este elevado objetivo.

Las promesas de Dios

lugar al que pertenecer

Cuando el Señor nos da una promesa y cumplimos con las condiciones que estás requieren “… entonces tu confianza se fortalecerá en la presencia de Dios”, piensa en eso por un minuto.

¿Quién de entre los mortales, incluso los profetas, ha testificado de estar en la presencia de Dios sin sentirse completamente inadecuado e incapaz para la tarea recibida, constantemente necesitando la ayuda de Dios, dándose cuenta de que sin Él no son nada? 

Aún así, Dios nos promete que si estamos llenos de caridad para con todos los hombres y para con la familia de la fe y dejamos que la virtud engalane nuestros pensamientos incesantemente, nuestra confianza se fortalecerá en la presencia de Dios.

No me puedo imaginar estar en Su presencia sintiéndome completamente confiado en Su presencia. Quiero decir, sé que un día si guardo mis convenios, eso sucederá, pero ¿pensar en eso ahora? Tómate unos minutos para permitir que la gravedad de esa declaración sea asimilada. 

¡Eso es lo que nos promete!

Y luego la última promesa, ¡que es igualmente sorprendente! “… y la doctrina del sacerdocio destilará sobre tu alma como rocío del cielo.”. Las dos definiciones que encontré para destilar son:

“Purificar (un líquido) por evaporación y posterior condensación enfriando el vapor, extrayendo el líquido resultante”.

“Extraer el significado esencial o los aspectos más importantes”.

Ambos significados brindan una perspectiva bastante significativa cuando se aplican a esa última promesa. Es como si fuéramos a recibir la esencia de todo lo bueno y santo, filtrándose en nuestros huesos y tendones.

Me imagino una de esas escenas en una película de Disney donde alguien se transforma con rayos de luz que emanan de esa persona. ¡Se me pone la piel chinita de solo pensarlo! ¡Y es real!

Ciertamente hay muchos aspectos del evangelio que no son tan fácil de vivir. Pero cuando considero las recompensas que Dios nos promete por alcanzar esos ideales, el gran poder de esas posibilidades es mucho más que suficiente para hacerme querer “[procurar] el poder del Señor en [nuestra] vida con la misma intensidad que tiene uno que se está ahogando y lucha por respirar” para llenarme de tanta caridad y hacer que mis pensamientos se engalanen de virtud.

Es una tarea difícil, pero vale la pena esforzarnos. Las recompensas son incomparables.

Fuente: ldsblogs.com