Tu vida tiene un propósito elevado, no es una lista de cosas por hacer

A veces, la ansiedad nos invade porque creemos que no estamos haciendo lo suficiente para ser “exitosos” en la vida según la percepción del mundo. Llenamos nuestras vidas de listas de cosas que debemos hacer para llegar a esa meta.

De lo que no nos damos cuenta es que al enfocarnos demasiado en esas listas nos perdemos de momentos que quizás no se repitan, nos olvidamos de que esta vida se nos dio para disfrutarla a pesar de las adversidades, olvidamos su propósito.

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alcanzar metas

En otras palabras, la vida se trata más de en quién nos estamos convirtiendo a través de nuestras experiencias, no solo de las cosas “productivas” que hacemos con nuestro tiempo.

Si bien es muy útil planificar qué haremos cada día, también es importante que consideremos en quién nos convertiremos cada día. ¿Qué tan diferente puede ser la persona que somos al final del día que la persona que fuimos cuando lo iniciamos?

Convertirse en una buena persona exige más de nosotros que marcar los elementos de una lista de cosas pendientes. Se relaciona mucho más con lo que elegimos hacer.

Aquellos que se han convertido en personas amables, compasivas y generosas, han desarrollado esas características con el tiempo, mediante la acumulación de buenas decisiones. Se resistieron a las inclinaciones naturales al egoísmo y la rudeza, y decidieron convertirse en personas de bien y carácter.

Es mucho más fácil seguir la corriente y reaccionar sin pensar ante lo que sea que se atraviese en nuestro camino, pero la corriente no siempre nos lleva a donde queremos ir.

Un hombre de mediana edad, que tenía muchas cosas por hacer, se dio cuenta de que no se estaba convirtiendo en lo que deseaba ser. Sabía que lo que realmente importaba en su vida era su fe, su familia y sus relaciones. Pero, al dedicar demasiado tiempo a construir una carrera, se perdió de muchos momentos dulces y significativos de la vida.

Entonces, con sus deseos sinceros y esfuerzos diligentes, se centró en convertirse en una mejor persona. No dejó de “hacer”, solo que ahora sus acciones tenían el propósito de ayudarlo a ser más paciente, amoroso y compasivo. Sus acciones lo ayudaron a convertirse en quién quería ser y eso cambió su vida.

Dios

No importa cuánto necesitemos lograr, la vida nunca fue ni es una lista de tareas pendientes. Fuimos creados para convertirnos en algo más grande de lo que somos ahora. Lo que escojamos hacer puede conducirnos a esa meta. Eso es lo que significa ser un ser humano.

Así que no te abrumes con las metas temporales. Tómalo con calma, piensa claramente y comienza a trabajar en ello, de a poco, todo es un proceso. No compares tu tiempo con el de los demás, los viajes de la vida son únicos, aún estás a tiempo de hacer lo que desees. ¡Ten fe, disposición y acción! ¡Ánimos!

Fuente: Church News

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