Jesucristo expió los pecados del mundo en Getsemaní y en la cruz. Sin embargo, la mayoría de los cristianos cree que para acceder a esta expiación, además del derecho a resucitar de la muerte, debemos hacer ciertas cosas. Ellos creen que debemos aceptar a Jesucristo como nuestro Salvador. La mayoría también cree que el bautismo es necesario.

¿Qué pasa con los niños que mueren sin haber completado estos pasos, ya sea porque nadie los bautizó, eran demasiado jóvenes para tomar sus propias decisiones, o nadie les dijo que necesitaban hacerlo?

ayuda-mormonaAlgunas religiones creen que no hay nada que se pueda hacer por estos niños, que simplemente no pueden vivir alguna vez con Dios ahora. Los mormones, un apodo para los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, no creen que estos niños estén condenados. Ellos creen que la expiación de Jesucristo protege a los niños del pecado original y que protege a los niños que aún no han alcanzado la edad de responsabilidad.

Los mormones creen que los niños menores de ocho años no pueden pecar, porque no tienen la edad suficiente para distinguir el bien del mal. Por esta razón, no bautizan a los niños hasta que tengan ocho años de edad. Antes de la edad de ocho años, a los niños mormones se les enseña el evangelio de Jesucristo y aprender a orar para pedirle a Dios un testimonio personal de las cosas que están aprendiendo.

Los niños que mueren antes de cumplir ocho años de edad regresan a casa a Dios en un estado perfecto. Se les garantiza un lugar en el reino de Dios por la eternidad. Para las familias mormonas, este es un gran consuelo, porque los mormones también creen que las familias tienen el propósito de estar juntas para siempre. Los mormones se casan en los templos, donde los matrimonios son “sellados” por toda la eternidad. Esto significa que cuando la pareja muera, seguirán siendo marido y mujer. Dios hizo el matrimonio como un acontecimiento sagrado que nunca debía terminar en divorcio, ni siquiera con la muerte. Los hijos de estas familias permanecen siendo suyos para siempre.

Cuando un niño muere, entonces, los padres saben que algún día estarán con ese niño otra vez y podrán continuar con el proceso de crianza del niño. Si bien esto no quita la soledad, ayuda a brindar un cierto grado de paz y tranquilidad a la familia, así como una motivación para seguir siendo dignos de su propio regreso a Dios.

Debido a que las familias son para siempre, un niño que va a su hogar en el Cielo a corta edad se encontrará rodeado por los miembros de la familia que lo aman y están dispuestos a cuidar de él hasta que sus padres lleguen. Nuestras relaciones con nuestras familias viajan a través del tiempo, haciendo que todos nosotros seamos realmente una familia–la familia de Dios.

Los que el Libro de Mormón, el cual es un compañero de la Biblia, dice acerca del bautismo de infantes:

 10  He aquí, te digo que esto enseñarás: El arrepentimiento y el bautismo a los que son responsables y jesus-bless-nephite-children-mormoncapaces de cometer pecado; sí, enseña a los padres que deben arrepentirse y ser bautizados, y humillarse como sus niños pequeños, y se salvarán todos ellos con sus pequeñitos.

11  Y sus niños pequeños no necesitan el arrepentimiento, ni tampoco el bautismo. He aquí, el bautismo es para arrepentimiento a fin de cumplir los mandamientos para la remisión de pecados.

12  Mas los niños pequeños viven en Cristo, aun desde la fundación del mundo; de no ser así, Dios es un Dios parcial, y también un Dios variable que hace acepción de personas; porque ¡cuántos son los pequeñitos que han muerto sin el bautismo!

13  De modo que si los niños pequeños no pudieran salvarse sin ser bautizados, éstos habrían ido a un infierno sin fin.

14  He aquí, te digo que el que supone que los niños pequeños tienen necesidad del bautismo se halla en la hiel de la amargura y en las cadenas de la iniquidad, porque no tiene fe, ni esperanza, ni caridad; por tanto, si fuere talado mientras tenga tal pensamiento, tendrá que bajar al infierno.

15  Porque terrible es la iniquidad de suponer que Dios salva a un niño a causa del bautismo, mientras que otro debe perecer porque no tuvo bautismo.(Moroni 8)

Este artículo fue escrito por

Terrie Lynn Bittner