A menudo, las notas al pie de página de un discurso de la Conferencia General pueden pasar desapercibidas.

En las notas al pie de página del discurso “Recuerdos espiritualmente decisivos”, el élder Neil L. Andersen, del Quórum de los Doce Apóstoles, compartió algunas cosas que pueden evitar que recibamos revelación. ¡Veamos!

1. Podrías estar perdiendo la sensibilidad

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En la nota al pie de página número 17 de su discurso, el élder Andersen comparte lo siguiente:

Doctrina y Convenios 18: 35 – 36. Los sentimientos siempre vienen acompañados de conocimiento espiritual.

“Sois prontos en cometer iniquidad, pero lentos en recordar al Señor vuestro Dios. Habéis visto a un ángel; y él os habló; sí, habéis oído su voz de cuando en cuando; y os ha hablado con una voz apacible y delicada, pero habíais dejado de sentir, de modo que no pudisteis sentir sus palabras; por tanto, os ha hablado como con voz de trueno que hizo temblar la tierra como si fuera a partirse”. (1 Nefi 17: 45)

En 2004, el élder James E. Faust habló un poco más sobre cómo podemos perder la sensibilidad de escuchar al Señor.

oración

La primera radio que tuve fue un receptor de cristal; era muy difícil sintonizarla en la frecuencia de una estación en particular; literalmente tenía que rozar con el fino alambre receptor la superficie del áspero cristal para encontrar el punto exacto, una diminuta muesca o punta en el cristal que era la que recibía la señal.

Apenas un milímetro hacia cualquiera de los lados de ese punto se perdía la señal y sólo recibía una estática discordante. Al cabo del tiempo, con paciencia y perseverancia, buena vista y pulso firme, aprendí a encontrar ese punto en el cristal con relativa facilidad.

Lo mismo sucede con la inspiración. Debemos estar sintonizados con la inspiración de Dios y eliminar la estática discordante; tenemos que esforzarnos por lograr esa sintonía.

mundo de los espíritus

La mayoría de nosotros necesita mucho tiempo para conseguirla. Cuando hacía poco tiempo que me habían llamado como Autoridad General, el presidente Marion G. Romney, que en aquel entonces estaba en sus setenta años, nos dijo: “Yo sé cuándo obro dirigido por el Espíritu y cuándo no”.

La capacidad de reconocer cuándo nos guía el Espíritu es un don supremo.

Si hablamos en términos de la comunicación moderna, los radiorreceptores de cristal nos ayudaron a salir de la edad del oscurantismo en materia de comunicaciones.

Con la tecnología avanzada, utilizamos teléfonos celulares para comunicarnos la mayor parte del tiempo; sin embargo, a veces hay puntos muertos en los que la señal falla para el celular; esto sucede cuando el teléfono se usa en un túnel o cañón, o cuando hay otra interferencia.

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Lo mismo sucede con la comunicación divina. La voz, aunque es suave y apacible, es sumamente poderosa y “a través de todas las cosas susurra y penetra”. Pero, como me pasaba con el viejo radiorreceptor de cristal, el mensaje puede estar allí pero no lo escuchamos.

Quizás haya elementos en nuestra vida que nos impidan oírlo porque hemos “dejado de sentir”.

Muchas veces nos ponemos en un punto muerto espiritual, en lugares y condiciones que bloquean los mensajes divinos. Algunos de esos puntos muertos pueden ser el enojo, la pornografía, la transgresión, el egoísmo y otras situaciones que ofenden al Espíritu.

2. Compartes tus experiencias de forma exagerada

En la nota al pie de página número 20, el élder Andersen compartió la siguiente declaración:

“Y Alma empezó a explicarle estas cosas, diciendo: A muchos les es concedido conocer los misterios de Dios; sin embargo, se les impone un mandamiento estricto de que no han de darlos a conocer sino de acuerdo con aquella porción de su palabra que él concede a los hijos de los hombres, conforme a la atención y la diligencia que le rinden”. (Alma 12:9)

El élder Neal A. Maxwell dijo: “Se necesita inspiración para saber cuándo compartir [experiencias espirituales]. Recuerdo haber escuchado al presidente Marion G. Romney, que combinaba la perspicacia con la sabiduría, decir: ‘Tendríamos más experiencias espirituales si no habláramos tanto de ellas'”. (‘Called to serve’, devocional de la Universidad Brigham Young, 27 Marzo de 1994, speeches.byu.edu)

3. Olvidas las revelaciones que el Señor te dio

espíritu

En su discurso, el élder Andersen dice que debemos dejar que nuestros recuerdos “traigan paciencia a [nuestras] dudas y comprensión a [nuestras] dificultades”. Comentó con más detalle la nota al pie de página número 25:

Una de las citas favoritas del presidente Thomas S. Monson es del poeta escocés James M. Barrie: “Dios nos dio recuerdos para que pudiésemos tener flores de primavera en el invierno de nuestra vida” (“Demos gracias”, Liahona de enero de 1999).

Lo mismo se aplica a los recuerdos espirituales. Pueden ser más útiles en los tiempos difíciles y fríos de nuestras vidas, cuando necesitamos los recuerdos espirituales de “primavera”.

Se paciente

“Ten paciencia a medida que perfeccionas tu habilidad para ser guiado por el Espíritu. Ese es un don muy valioso así como una garantía de que gracias a tu esfuerzo perfeccionarás esa habilidad”. – Élder Richard G. Scott

Es posible que la revelación no venga de inmediato. Habrá momentos en los que necesitaremos confiar en nuestros “recuerdos espiritualmente decisivos”, durante la temporada de dudas y dificultad. Pero, a medida que seamos pacientes, perfeccionaremos este valioso don.

Fuente: LDS Living