George Eliot dijo una vez, “Los animales son amigos muy agradables, no hacen preguntas ni critican.” ME ENCANTA  esa cita, aunque la mirada que me da mi perro salchicha cuando no le doy un poco de mi cena me hace cuestionar la exactitud de la segunda mitad de la cita.

En verdad, el perro es el mejor amigo del hombre. (O, tal vez, te gusten los gatos, ¿cuál es el amigo más apático del hombre? Pero de todos modos los amamos). No puedo imaginar mi vida sin mis tiernos cachorros y la idea de no verlos en la resurrección me da ganas de llorar.

Sin embargo, afortunadamente, mi ojos no derramarán ninguna lágrima porque, según varias fuentes de la Iglesia, veremos a nuestras queridas mascotas nuevamente, en la resurrección.

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Los animales y la resurrección

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Todos los animales tienen espíritus y por eso, experimentarán la resurrección. En la Conferencia General de octubre de 1928, Joseph Fielding Smith dijo:

“Vemos que el Señor tiene la intención de salvar, no solo a la tierra y a los cielos, no solo al hombre que vive en la tierra, sino a todas las cosas que creó. Los animales, los peces del mar, las aves del cielo – así como el hombre –  deben ser restaurados a través de la resurrección, ya que también son almas vivas.”

Asimismo, el mismo José Smith declaró:

“Alguien dice, ‘No puedo creer en la salvación de las bestias.’ Cualquier hombre que te dijera que esto no podría ser, te diría que las revelaciones no son ciertas. Juan escuchó las palabras de la bestia dando gloria a Dios y las entendió.” (Documentary History of the Church, vol. 5).

Pero, ¿vivirán con nosotros?

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Entonces, claramente, los animales “disfrutarán de algún tipo de salvación e inmortalidad.” Pero, esa respuesta, aunque consoladora, es relativamente vaga. Sabemos que disfrutarán de la salvación, pero ¿qué significa eso exactamente? ¿Estarán en el cielo jugando póquer? (Quiero decir, solo puedo suponer que no vamos a tener póker en el cielo, pero vamos, imaginar perros en la mesa de juego es muy divertido).

Con respecto al tema de estar con nuestros animales y mascotas en el más allá, el Dr. Gerald E. Jones (ex director del instituto de religión en Berkeley, California) dijo:

“No hay palabra revelada con respecto a este tema. La razón nos diría que probablemente un granjero no desee todo el ganado que tuvo durante su vida. Por otro lado, se podrían respetar los lazos emocionales y las mascotas podrían ser devueltas a sus dueños en la resurrección [;] El Élder Orson F. Whitney escribió que José Smith esperaba tener a su caballo favorito por la eternidad.”

Seguramente, si José esperaba tener a su caballo favorito en el cielo, podemos esperar pasar tiempo con nuestros animales en el cielo, siempre que los tratemos bien en esta vida.

El Señor ama a los animales

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Nuestro Padre Celestial y el Salvador conocen y aman a todas Sus creaciones, incluidos los animales.

En el Nuevo Testamento, Cristo habló sobre los gorriones que fueron vendidos. Él explicó que “… ninguno de ellos está olvidado delante de Dios” (Lucas 12:6). De manera similar, el Señor dijo en el libro de Moisés que “todas las cosas están contadas, porque son mías y las conozco.”

Todo el mundo sabe que si realmente amas algo, lo proteges y lo cuidas. Por otro lado, Dios es el mejor protector de todos. Entonces, tiene sentido que Él desprecie cualquier mal trato de los animales. Él nos lo advirtió en Doctrina y Convenios:

Y quien manda abstenerse de la carne, para que el hombre no la coma, no es ordenado por Dios;

Porque he aquí, las bestias del campo, las aves del cielo y lo que viene de la tierra se han ordenado para el uso del hombre como alimento y vestido, y para que tenga en abundancia.

¡Y ay de aquel que vierte sangre, o desperdicia carne, no teniendo necesidad!

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Si bien el Señor aprueba el uso de animales como alimento y vestimenta necesaria, Él rechaza claramente la matanza innecesaria y el daño de los animales.

En 1912, José Smith explicó en un artículo titulado “Bondad con los Animales”:

“Ser bondadoso con toda la creación animal y especialmente, con todos los animales domésticos no solo es una virtud que debe desarrollarse, sino que es el deber absoluto de la humanidad… Es injusto tratar a cualquier criatura cruelmente. … Será un día bendito cuando la humanidad acepte y respete el sentimiento cristiano que uno de los poetas expresa con las siguientes palabras: “No quites la vida que no puedes dar, porque todas las cosas tienen el mismo derecho a vivir.”

La bondad y el amor hacia los animales es claramente una cualidad divina. Y, esa es la razón por la que creo, como lo hizo el profeta José, que estaremos con nuestros queridos animales por las eternidades.

Este artículo fue escrito originalmente por Amy Keim y fue publicado en thirdhour.org con el título “Everything We Need to Know About Animals and Heaven.”