Tuve dificultades cuando estaba comprando vestidos de novia: Todo lo atractivo dejaba al descubierto mucha piel. Aparte del hecho de que no me hubiera sentido cómoda usando una prenda sin mangas, también debía considerar las restricciones de modestia del servicio religioso.

A pesar de no ser miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, busqué en Google, “tiendas de novias Santos de los Últimos Días” en un intento por encontrar un vestido asequible, bonito y modesto para vestir en el gran día.

Sin embargo, en un esfuerzo por ahorrar unos cuantos dólares, abandoné la búsqueda y encontré lo que terminó quedándome como un saco de papas. Aprendí una lección valiosa: Al intentar encontrar ropa modesta, pero bonita, es mejor ser otra mujer judía y ortodoxa que compra en tiendas de moda y sitios web Santos de los Últimos Días.

Más similitudes que diferencias

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A lo largo de los años aprendiendo sobre la Iglesia así como de mi propia religión judía, me he dado cuenta de cuántas similitudes existen entre ambos.

Como es el caso con otras personas religiosas, a menudo descubro que tengo más cosas en común con los cristianos religiosos, especialmente los Santos de los Últimos Días, que con los judíos seculares o no completamente fieles.

Para mí, pasar tiempo con las familias de Santos de los Últimos Días es muy parecido a pasar tiempo con otros judíos religiosos.

Por un lado, ambos hemos pasado el punto de los cochecitos dobles de bebés. Recientemente, escuché de una madre Santo de los Últimos Días hablar acerca de unos coches grandes para bebés: “¡Porque a veces necesitas llevar a más de dos niños en ruedas!” Y, estamos bien con eso.

Mientras que en el mundo convencional, observan fijamente a mis tres hijos en cuatro años. Entre mis amigos judíos y Santos de los Últimos Días, nadie nos pregunta con asombro: “¿Ya terminaron de tener hijos?” Siempre respondemos, “No, ¡por supuesto que no!”

Sin embargo, solo otras familias con una gran cantidad de hijos, entienden el sentimiento de no “haber terminado” de tener hijos. Incluso, si ya tienes un niño o una niña.

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Mis amigos Santos de los Últimos Días no preguntan: “¿No están cansados?” “¿No se quedaron sin dinero?” porque saben que es así, pero que no nos importa. En la actualidad, querer una familia “grande” cada vez está más en “contra de la cultura”. Por eso, es lindo estar entre personas que entienden la bendición de tener un hogar ruidoso y desordenado.

Uno de los aspectos más difíciles de ser judíos fieles en un mundo secular es explicar las limitaciones autoimpuestas bajo las que vivimos. Es difícil decirle a nuestra hija que no podemos ir a la fiesta de cumpleaños de su amiga un sábado, que es nuestro día de reposo, o evitar que nuestro hijo coma el pollo frito que su amigo le invitó amablemente en el patio de juegos.

Si bien existe cierta confusión sobre nuestras restricciones dietéticas entre muchos otros cristianos fieles: “¡Sólo come un poco de tocino!” “¡A Dios no le importa!” ¡El hizo esta comida deliciosa por alguna razón!” Nuestros amigos Santos de los Últimos Días no nos hacen esas bromas porque es otra cosa que tenemos en común.

Al igual que no nos molestan con el tocino ni con los camarones, no les hacemos bromas con el café o el vino. El tocino y el café son tan estadounidenses como la tarta de manzana, son dos de las pasiones culinarias más grandes de muchos estadounidenses.

A pesar de esto, los miembros judíos y Santos de los Últimos Días se abstienen no porque seamos masoquistas, sino porque esto es simplemente lo que nuestras religiones dictan y lo que decidimos seguir.

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Al igual que nuestra observancia del día de reposo, para los judíos los sábados y para los cristianos los domingos, sabemos que nos estamos perdiendo de eventos y reuniones. Sin embargo, esta abstinencia intencional de estos placeres mundanos en cumplimiento de las decisiones dietéticas y los días de descanso de la semana son un recordatorio importante de las tradiciones de nuestra fe. Ya que, tienen un propósito, enseñarnos la moderación y recordarnos los compromisos que nuestras tradiciones religiosas nos exigen.

Al igual que muchos Santos de los Últimos Días leen el Libro de Mormón todos los días y lo terminan de leer cada año, se espera que los judíos lean diariamente sus textos más sagrados y terminen de leer la Torá cada año.

También compartimos una tradición religiosa en la Torá, o el Antiguo Testamento, el fundamento de todo pensamiento de tradición judía y cristiana.

Si bien hay grandes diferencias en la creencia teológica (especialmente, sobre el tema de Jesús), la importancia del arrepentimiento, un fundamento familiar sólido y ciertos mandamientos (tales como orar diariamente, ayunar, el espíritu de gratitud y la importancia de la caridad y la castidad) son familiares para aquellos que pertenecen a la religión judía.

Una historia en común

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Desafortunadamente, las similitudes entre nuestras dos comunidades no son todas positivas o están llenas de una fidelidad ritual que enriquece nuestras vidas.

A diferencia de muchas otras religiones, la historia del pueblo judío y La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días está llena de derramamiento de sangre, discriminación y mártires. Pocos entienden el odio visceral que puede, y con frecuencia, se envía en nuestras direcciones, ya sea en línea o en persona.

Los judíos bromeamos con que la mayoría de nuestros días festivos se centran en “Trataron de matarnos, pero fallaron. ¡Comamos o ayunemos!”

Asimismo, hay muchos días en el calendario para los Santos de los Últimos Días que marcan la tragedia y los sitios a lo largo de la frontera estadounidense que marcan masacres y martirios poco conocidos.

Esta historia compartida de persecución tiene una forma de vincular a nuestra gente, incluso cuando parece que el resto del mundo está en contra de nosotros, debemos saber que tenemos un parentesco.

Entre mis amigos, siempre me caracterizo por estar al pendiente de los nuevos amigos Santos de los Últimos Días que puedo hacer. No solo quiero ser amiga de los judíos porque existen muchas personas y perspectivas diferentes en el mundo, de las que puedo beneficiarme.

Del mismo modo,  es bueno saber que no importa qué, si me encuentro con un miembro Santo de los Últimos Días, ya estamos comenzando con muchos puntos en común.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Bethany Mandel y fue publicado en ldsliving.com con el título “Jewish Woman Explains Why Latter-day Saints and Jews Are More Similar Than Different”.