La historia de la restauración de la Iglesia de Jesucristo es muy interesante. En esa época, los Santos de los Últimos Días estaban aprendiendo a seguir a Dios una revelación a la vez. Muchas de ellas se convirtieron en prácticas que actualmente seguimos. Sin embargo, hay algunas que no conocemos.

Una de esas ordenanzas se llama la “segunda unción”, la cual fue una práctica sagrada y reservada dentro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. Pero hoy, esta ordenanza es desconocida para muchos miembros.

¿Qué se sabe al respecto desde fuentes y materiales de la Iglesia de Jesucristo? ¿Qué se enseña oficialmente y qué no sobre este tema? Acompáñanos a responder esas preguntas desde el contexto histórico de esta ordenanza no tan común actualmente.

¿Existe históricamente la “segunda unción”?

Esta práctica se inició en los tiempo del profeta José Smith. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

En el siglo XIX existió una ordenanza del templo asociada a expresiones como “bendición mayor” o “segunda investidura”. A esta ordenanza se la conoce como “segunda unción”.

El historiador Ronald K. Esplin ha documentado que esta práctica comenzó en la época de José Smith, particularmente durante el período de Nauvoo en la década de 1840, cuando se estaban restaurando y desarrollando las ordenanzas del templo.

Esta práctica constituía en ungir a un hombre como «rey y sacerdote» o a una mujer como «reina y sacerdotiza» dentro del reino de Dios. Posteriormente, bajo el liderazgo de Brigham Young, continuó practicándose en Utah.

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Durante el tiempo del presidente Heber J. Grant, se restringió la administración de la segunda unción. Heber J. Grant. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Un registro del Catálogo de Historia de la Iglesia indica que desde su creación en 1843, se realizaron miles de estas ordenanzas, tanto por los vivos como de manera vicaria por los fallecidos.

Sin embargo, el mismo registro afirma que durante el periodo del presidente Heber J. Grant, se restringió la administración de esa ordenanza, y ya para mediados del siglo XX su práctica se volvió poco frecuente y mucho menos conocida.

¿Es una doctrina oficial enseñada hoy?

La Iglesia de Jesucristo no publica en sus manuales oficiales información detallada de la “segunda unción”. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Aquí es importante ser claros: La Iglesia de Jesucristo no publica en sus manuales oficiales información detallada de la “segunda unción”, como sí lo hace con ordenanzas esenciales como el bautismo, la confirmación, la investidura o el sellamiento matrimonial.

¿Cuál es la razón detrás de eso? No se trata de misterio ni de una práctica oculta sino de algo sencillo:

“La segunda unción es una ordenanza que se realiza en el templo. No se considera una ordenanza esencial que uno deba recibir en esta vida para la exaltación», sugiere FAIR.

Además, los miembros fieles que participan en ordenanzas del templo consideran sagrados sus convenios y no discuten públicamente sobre todos los detalles detrás de ellos. Por eso este tema se trata con cautela.

Lo que las escrituras enseñan sobre el tema

Algunas escrituras hacen referencia a la ordenanza de la «segunda unción». Imagen: Shutterstock

Aunque el término “segunda unción” no aparece en las Escrituras, sí existen pasajes que históricamente se han relacionado con esta ordenanza. Por ejemplo:

En Doctrina y Convenios 131:5 enseña que:

“La palabra profética más segura significa que un hombre sepa, por revelación y el espíritu de profecía, que está sellado para vida eterna, mediante el poder del Santo Sacerdocio”.

Luego, Doctrina y Convenios 132:19 se nos dice:

«Si un hombre se casa con una mujer por mi palabra… y les es sellado por el Santo Espíritu de la promesa, por conducto del que es ungido… Saldréis en la primera resurrección… y heredaréis tronos, reinos, principados, potestades y dominios, toda altura y toda profundidad»

Las escrituras modernas no son las únicas que hacen un guiño a la «segunda unción». En el Nuevo Testamento, el apóstol Pedro exhorta:

“Procurad hacer firme vuestra vocación y elección… porque de esta manera os será concedida ampliamente la entrada en el reino eterno”.

Bruce R. Mcconkie
El élder Bruce R. McConkie hizo referencia a esta ordenanza. Imagen: Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Además de las escrituras, también hubo una autoridad de la Iglesia de Jesucristo que de cierta manera, habló sutilmente de esta ordenanza.

El apóstol Bruce R. McConkie explicó en un artículo titulado «Celestial Marriage» (“Matrimonio Celestial” en español) publicado en la revista New Era de junio de 1978 que un matrimonio es eterno cuando es sellado por la autoridad apropiada y por el Espíritu Santo de la promesa, lo que resalta que la verdadera seguridad espiritual proviene en realidad de vivir fielmente los convenios.

¿Cómo se recibía?

Esta ordenanza se realizaba por invitación. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Cuando se practicaba esta ordenanza con mayor frecuencia, no era una ordenanza que se pidiera, sino que se extendía por recomendación y las parejas eran ungidas en un espacio privado del templo. No obstante, no se nos alienta a especular en cuanto a este tema.

Es por eso que ni siquiera los manuales de Seminario e Instituto incluyen instrucción específica sobre la segunda unción. Esa decisión refleja un llamado a poner el énfasis en la enseñanza y la comprensión de las ordenanzas esenciales para la salvación y en la vivencia diaria del Evangelio.

¿Qué significado tiene esto hoy para los miembros?

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A pesar de esto, la invitación de la Iglesia de Jesucristo sigue estando enfocada en el evangelio de Jesucristo. Imagen: La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días

Para todos los miembros de la Iglesia de Jesucristo en el mundo, este tema no tiene implicaciones directas. La doctrina oficial de la Iglesia de Jesucristo es una vez más:

  • Recibir las ordenanzas salvadoras.
  • Guardar los convenios.
  • Perseverar fielmente hasta el fin.
  • Confiar en la gracia de Jesucristo.

Tal como enseñó el Salvador:

“Buscad primeramente el reino de Dios”.

Ese principio es lo que debe primar en nuestras vidas. No las especulaciones ni la curiosidad.

Aunque históricamente hubo y hay una «segunda unción», esa no es una ordenanza enseñada públicamente porque no es un requisito para ser salvos. Con todo esto, la invitación del Señor para nosotros sigue siendo vivir los principios y ordenanzas del Evangelio que ya conocemos y ser fieles a ellos.

Fuente: FAIR Latter-day Saints

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