En el libro de Mateo, leemos la historia de Jesús calmando una tormenta mientras estaba en el mar con Sus discípulos. Esta historia es particularmente conocida debido a una pregunta que Jesús hizo:

“¿Por qué teméis, hombres de poca fe?”

Esta pregunta tiene muchas interpretaciones, una de ellas es que “cuando sentimos temor es porque tenemos poca fe”.

¿Esa interpretación es correcta?

Antes de responder a esta pregunta, debemos determinar qué tipo de temor sentimos. Hay dos tipos: Temor a Dios y temor al mundo.

El significado de “temor” según el Evangelio

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En las Escrituras, se nos enseña a temer a Dios. Este temor al Señor, como lo explicó el élder Bednar, es “un profundo sentido de reverencia, respeto y veneración por el Señor Jesucristo”.

Entonces, no es realmente “temor”, como tendemos a pensar. Es un sentimiento que nos persuade a buscar conocimiento y comprender los mandamientos de Dios, para que podamos obedecerlos.

También es debido a esta veneración, que buscamos aprender cuidadosamente sobre la plenitud de la gloria y el poder de Dios. Este tipo de temor aumenta nuestra fe y nuestra profunda devoción hacia Él.

El temor que NO es de Dios

depresión

El otro tipo de temor, que se nos recomienda evitar, es el temor que no es de Dios. Este tipo de temor, que a Satanás le encanta explotar, nos hace dudar de quiénes somos y en quién podemos convertirnos.

  • Es el temor a no sentirnos suficientes
  • Es el temor a que nuestros errores del pasado ​​nos definan
  • Es el temor a no merecer ser amados o perdonados
  • Es el temor a ser tan imperfectos, que estemos fuera del alcance de la Expiación
  • Es el temor a no poder formar y mantener una familia solos
  • Es el temor a siempre fallar o ser rechazados
  • Es el temor a no poder progresar
  • Es el temor a sentir que no somos importantes
  • Y, todos los pensamientos que NO son ciertos

Entonces, ¿qué son esos sentimientos?

depresión

Mucha gente puede pensar: “Pero yo lo siento, ¿cómo no puede ser cierto?” Sí, estos sentimientos son reales. Sin embargo, no significa que sean verdaderos.

Tampoco significa que tengamos poca fe. Significa que somos humanos y estamos sujetos a estos sentimientos debido a nuestro estado mortal.

Estos sentimientos pueden ser uno de los desafíos que debemos superar para comprender quiénes somos y cuán valiosas son nuestras almas ante los ojos de Dios.

expiación

Pueden ser un camino que debemos tomar, para que podamos saber cómo ayudar y fortalecer a quienes se encuentran en la misma situación.

Pueden conducirnos a momentos decisivos de nuestra fe, donde Dios nos muestra que no tropezaremos si Él es la roca sobre la cual construimos nuestra fe.

Estos sentimientos pueden significar muchas cosas. No obstante, una cosa es cierta, los sentimientos de temor NO definen nuestra fe. Sin embargo, lo que hacemos al respecto sí lo hace.

¿Qué podemos hacer cuando sintamos temor?

En una de las cartas del apóstol Pablo a Timoteo, escribió:

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor, y de dominio propio”. (2 Timoteo 1:7)

Cuando esa verdad es clara para nosotros y enfrentamos momentos de temor, podemos alejarnos de ellos a medida que nos acerquemos al Señor de diferentes maneras.

Puede ser a través de la oración, leyendo las Escrituras, buscando el consejo de un obispo, cantando un himno, sirviendo a los demás, al no ceder ante el espíritu de contención, entre otros.

A medida que nos acerquemos al Señor, tendremos la capacidad de reconocer que siempre somos suficientes, que podemos llegar a ser una mejor versión de nosotros mismos, que podemos alcanzar nuestro máximo potencial y que somos importantes para Él.

bondad

Podemos conocer las verdades de Su evangelio y el poder de la expiación de Jesucristo, que puede sanar corazones quebrantados y mitigar cualquier defecto.

Podremos ver las cosas como realmente son y ver, a través de la lente de un Padre amoroso, que:

  • Podemos crecer y florecer en medio de las aflicciones
  • Podemos perdonar y ser perdonados
  • La muerte no es el final, sino el comienzo de un nuevo viaje
  • Dios siempre nos amará y estará con nosotros en cada paso de nuestro viaje, a medida que progresemos en nuestra vida

El antídoto contra el temor

Se nos enseña que la fe en el Señor Jesucristo es el antídoto contra el temor. Parece simple, pero la fe requiere obras, dedicación y nutrición a lo largo de la vida.

Para que podamos disipar el temor, primero debemos edificar nuestra fe al escuchar el evangelio de Jesucristo y, luego, buscar la confirmación por el poder del Espíritu Santo de que es verdad.

Otros elementos cruciales para edificar nuestra fe son: el arrepentimiento, hacer y guardar convenios, y servir en la obra de Dios.

misión

Nunca estaremos libres de temor en la vida. Algunos de nuestros temores vendrán de experiencias difíciles, otros exigirán nuestro coraje y probarán nuestra capacidad de afrontar la adversidad. Pero, no podemos permitir que estos sentimientos definan nuestra fe.

Permitamos que nuestras experiencias hagan que nuestra fe esté más enraizada en el evangelio de Jesucristo. Si no dejamos que el temor abrume nuestra fe, no tendremos razón para cuestionarlo.

El Señor nos ama. Aunque nuestra fe sea del tamaño de un granito de mostaza, Él ve el potencial que tiene: un árbol fuerte e imponente.

Lo que le importa a Él es que nutramos el grano para que se convierta en lo que está destinado a ser.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Chona Galletes y fue publicado en faith.ph con el título “Does fear mean we have little faith?