PLEASANT GROVE, Utah — Vistiendo un polo blanco, una corbata y una placa, Orin Voorheis sentado en su silla de ruedas eléctrica sonreía a las personas mientras entraba a Industrias Deseret (I.D.), American Fork, el 11 de julio. Como siempre su esposa Chartina estaba a su lado.

También te puede interesar: En el Quórum de los Doce Apóstoles: ¿Qué aprendió el Presidente Ballard durante más de 40 años de servicio?

Durante su mañana de saludos, una mujer se acercó a la pareja y preguntó si podía tomarse una foto con Orin. Explicó que hace nueve años había ido a I.D. con su hijo que en ese entonces enfrentaba algunos desafíos personales. Orin Voorheis dio la bienvenida a la familia. Su simpatía elevó el espíritu del niño de 12 años y dejó una impresión positiva y duradera.

Casi una década más tarde, la mujer agradeció a los Voorheis y se fue ansiosa a contarle a su hijo, ahora de 21 años, sobre su encuentro.

“No teníamos idea. Acabábamos de salir en público, haciendo lo nuestro. Quizás, si hubiéramos decidido quedarnos en casa y no salir, no habría sucedido,” dijo Chartina Voorheis. “A veces, podemos bendecir a las personas de formas que no conocemos.”

Orin Voorheis ha sido una bendición en muchas vidas, gracias a su supervivencia hace 21 años.

En la mañana del 09 de abril de 1997, el Élder Armondo Barry y su compañero, el Élder Orin Voorheis, servían juntos como misioneros de la iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en la Misión Sur de Buenos Aires, Argentina. Caminaban a casa bajo la lluvia, los misioneros estaban a una cuadra de su departamento cuando surgieron tres figuras de las sombras. Un ladrón exigía el dinero de Barry mientras que los otros dos, uno con un cuchillo y el otro con un arma, tomaban la mochila de Voorheis. Barry escuchó el disparo y vio a su compañero caer al suelo.

Orin Voorheis

Orin A. Voorheis, misionero mormón en Buenos Aires, recibió un disparo en la cabeza. En la foto está con sus padres, Wayne y Florence, justo antes de dejar Argentina

En los siguientes momentos desesperados, Barry sostuvo la cabeza de su compañero sobre su pecho y le dio una simple bendición de sacerdocio que resultó ser profética. Bendijo a Voorheis diciendo que viviría, se casaría en el templo e incluso, recibiría todas las bendiciones prometidas previamente.

“La idea de sus padres era ir a Argentina y recoger a su hijo muerto. Eso es lo que realmente esperaban hacer. Prácticamente nadie esperaba que viviera,” dijo Batty. “Pero, todo en esa bendición se hizo realidad.”

A pesar de las bajas expectativas de que sobreviviría al disparo, todo se cumplió. Vooheis todavía está aquí, más de 21 años después, con una vida calmada y feliz con su esposa y familia en su ciudad natal.

Si bien el aniversario viene y va cada abril sin mucha algarabía, sirve para recordar a los familiares lo agradecidos que están por tener a Orin y valoran todo lo que ha logrado, dijo su madre, Florence Voorheis.

“Sabemos del aniversario. No es nada especial,” dijo. “Pero, él es una parte especial de nuestras vidas y es especial para muchas personas.”

En la actualidad, Orin posee control sobre la parte superior de su cuerpo y pasa la mayor parte del tiempo en su silla de ruedas. La bala afecto sus funciones motoras pero todavía puede ver, escuchar y entender a las personas.

Orin Voorheis

Orin Voorheis, con su esposa, Chartina Voorheis, a su lado, trabaja como recepcionista en las Industrias Deseret en American Fork, Utah.

Descrito por muchos como un “gran bromista,” Voorheis todavía continua fortaleciéndose, en parte, gracias a muchos amigos y vecinos que ofrecen de su tiempo cada día para ayudar con su fisioterapia y otras necesidades. Aquellos que le prestan servicio, frecuentemente salen sintiéndose agradecidos y elevados por su actitud positiva.

“Es increíble. Muchas personas en sillas de ruedas no viven mucho tiempo. Sus pulmones la pasan mal porque no reciben el ejercicio que necesitan. Lo mantiene vivo. Realmente, ha ayudado inmensamente,” dijo Chartina Voorheis, la esposad de Orin. “Es una persona muy buena, demuestra que todos tenemos un motivo para estar aquí.”

Orin y Chartina

Chartina Jarrett no conocía a Orin antes de su misión, pero ha estado a su lado por casi todos sus 21 años desde entonces.

Solo unos meses después de que voló de Argentina a Utah en el jet privado de Jon Huntsman Sr., Orin Voorheis se mudó a Provo para recibir terapia física y rehabilitación.

Chartina Jarrett asistía a la Universidad de Brigham Young en el tiempo en que su tía era parte del barrio de Voorheis. Su tía le sugirió que ayudara al misionero en recuperación.

Durante los siguientes cinco años, Orin y Chartina desarrollaron un vínculo especial y se enamoraron.

Orin Voorheis

Orin y Chartina Voorheis practican el lenguaje de señas. Más de 20 años después de recibir un disparo en la cabeza en su misión, Voorheis tiene una vida feliz rodeado de familiares y amigos.

“Sabía desde el principio que me casaría con él algún día, en cierto momento durante el primer mes,” dijo Chartina Voorheis, que sirvió una misión en Rusia. “Solo podría decir que es increíble, fuerte y fabuloso.”

Después de regresar a Utah en abril de 1997, la madre de Orin pidió que le permitieran continuar vistiendo su placa de misionero porque muchas personas oraban por los misioneros y esperaba que esas oraciones ayudaran a su hijo. Orin fue relevado en noviembre de 2002 para que pudiera casarse, relató Chartina Voorheis.

Con sus padres ayudándolo a ponerse de rodillas, Orin Voorheis escribió con su dedo “¿Te casarás?,” luego, se señaló a sí mismo y a ella para indicar “tú y yo.” Chartina aceptó.

La pareja se casó en el templo de Manti, Utah el 26 de diciembre de 2002. El presidente de misión de Orin, Stephen B. Overson, que también sirvió como Setenta Autoridad General durante seis años antes de que muriera en 2013, realizó la ceremonia de sellamiento.

Ahora, felizmente casados más de 15 años más tarde, Chartina Voorheis cuida a Orin mientras enseña la historia de los EE.UU. y asesora al gobierno estudiantil en la escuela secundaria Lone Peak, donde a menudo supervisa bailes, eventos deportivos y otras actividades.

Hace todo lo posible para adaptarse a sus amores: audiolibros de ciencia ficción/ fantasía, escuchar sus escrituras en español, obras de arte, rock clásico, jardinería, motocicletas, ir de paseo y cargar bebés. Se ha ganado el apodo de “tío galleta” por engreír a sus sobrinos con golosinas y disfruta entregando bocadillos de frutas a otros niños que vienen de visita. Una de las actividades favoritas de los Voorheis es ir al Templo Mount Timpanogos cada jueves por la tarde para hacer sellamientos.

Orin Voorheis

Orin Voorheis conduce su silla de ruedas motorizada, con la cuidadora Wendy Tobey detrás, en el jardín frente a su casa en Pleasant Grove, Utah.

Wendy Clark, una miembro de barrio cuyo hijo creció con Orin, dijo que tanto ella como los demás se preguntaban si Chartina se había dado cuenta de en qué se estaba metiendo cuando se casó con Orin, pero ha llegado a verla como un “ángel.”

“[Chartina] Puede ver la perspectiva eterna a largo plazo,” dijo Clark. “Lo vio como era y se enamoró del Orin que está ahí. Ella es increíble.”

Ya sea que le cueste comunicarse con su esposo, hacer que su equipo funcione o despertar en la noche para verificar que su protector bucal no lo ahogue, Chartina Voorheis reconoce rápidamente la ayuda divina, las oraciones contestadas y las muchas manos que ayudan. Está feliz y no se arrepiente.

“El Padre Celestial es muy bondadoso con nosotros. Somos muy bendecidos,” expresó. “Todos los días vemos las tiernas misericordias de maneras grandes y pequeñas. Gran parte de esto proviene de otras personas.”

Ya ministrando

Amigos, familia y compañeros mormones de la comunidad Pleasant Grove ha ministrado a los Voorheis durante las últimas dos décadas.

Comenzó a finales de 1997 cuando Orin Voorheis llegó a casa. Las personas donaban materiales y mano de obra para un proyecto de renovación de viviendas que se adaptaba a sus necesidades especiales. Desde entonces, cada barrio de su estaca se ha registrado mensualmente para ayudarlo con su fisioterapia durante dos horas al día mientras su esposa se encuentra en la escuela.

Si bien, al principio, algunos pueden sentirse un poco tímidos, todos se van con un amigo nuevo y una mejor visión de la vida.

“Solo somos personas normales con situaciones únicas. Orin tiene desafíos y podría estar enojado con el mundo, pero no lo está,” afirmó Chartina Voorheis. “Nunca se resintió al respecto, nunca deseó cambiar de lugar con alguien más, nunca se enojó con la persona que le disparó. Solo es parte de la vida.”

Mindy Stailey, conoció a Orin Voorheis por primera vez en febrero, quedó impresionado con su alegre disposición y tuvo “el sentimiento más increíble en su hogar,” dijo.

“Sinceramente, fue una verdadera reflexión para mí,” expresó Stailey. “Me ayudó a ver lo que importa realmente. Puedo estar muy agradecida por muchas cosas que subestimaba. La belleza está a nuestro alrededor y la felicidad siempre está disponible para todos, en cualquier circunstancia. No puedo esperar visitar a Orin otra vez.”

Clark está de acuerdo.

“Salgo sintiendo que me han servido,” dijo Clark. “[Orin] Hace mucho más por mi alma. Siempre me siento mejor después de haber estado con él. Veo el mundo de manera diferente. Me siento diferente por mí, mi vida y mis problemas. Veo cómo maneja su situación con una gran sonrisa en su rostro y sé que puedo obtener más de lo que hace.”

Scott Fugal, obispo de Voorheis, dijo que la gente se inscribe por primera vez por sentido de deber. Luego, vuelven porque les encanta estar ahí.

“Solo te das cuenta de lo especial que son y deseas estar alrededor de ellos,” dijo el Obispo Fugal. “Ha sido unificador para nuestro barrio y estaca poder servirle.”

Orin Voorheis

Orin Voorheis pinta con su maestra de arte y amiga, Carol Harding.

El obispo Fugal, maestro de seminario, una vez llevó a 17 jóvenes a conocer a los Voorheis y dijo que esta fue uno de los momentos más importantes del año.

“[Orin] Siempre intenta familiarizarse con las personas,” dijo el obispo Fugal. “Dio la mano a cada uno, bromeó, les sonrió y se rio con ellos. Los niños lo recordaron todo el año.”

Hablando de dar la mano, a Voorheis le gusta bromear a las personas y demostrar su fortaleza sosteniendo la mano de las personas hasta que digan “por favor.” Hace lo mismo con los abrazos. Para consternación de Chartina, Orin una vez sostuvo la mano de una Autoridad General por un incómodo periodo de tiempo hasta que el líder dijo finalmente “por favor.”

En otra oportunidad, Brandon Edgecomb, que trabajó como asistente de Voorheis y se convirtió en un amigo de por vida, decidió que iba a retirar su mano sin decir la palabra mágica.

“Unos cinco minutos más tarde, tuve que admitir que no era tan fuerte como él. Tuve que pedirle permiso para recuperar mi mano,” dijo Edgecomb. “Da un apretón de manos muy fuerte. Todo saben que Orin puede derrotarte en una lucha de brazos.”

Debido a sus experiencias, Edgecomb se encuentra contemplando la idea de hacer una carrera en el campo de la medicina. Dice que Orin Vorheis le enseñó mucho sobre la felicidad que proviene de hacer servicio.

“Tiene una vida hermosa y maravillosa en la que encuentra mucha felicidad,” dijo Edgecomb. “Orin ha tenido algunas circunstancias en su vida que parecerían dictar una vida de tristeza o una vida que la mayoría de personas diría que no ofrecería mucha alegría. Sin embargo, Orin es una persona tan positiva y feliz. Es un gran ejemplo para mí de que no debemos elegir que las cosas que nos suceden nos definan.”

Fe inquebrantable

Orin Voorheis ahora sirve como asesor de los hombres jóvenes en su barrio. Se presenta fielmente a las actividades y ayuda regularmente a Kyler Francom de 15 años con su ruta de oferta rápida. Es algo que Francom espera cada mes.

“Me inspira,” dijo Francom. “Me enseña sin palabras como vivir. Siempre está feliz. Nunca lo he visto triste. No importa lo que hagas, te diviertes. Después de que le sirves, [Orin] usualmente hace su mejor esfuerzo para servirte.”

Orin Voorheis

Orin Voorheis utiliza un lenguaje de signos abreviado para comunicarse con su familia y amigos.

Cuando pregunté si lo que le sucedió a Voorheis en su misión afectaba en la decisión de Francom de servir, el adolescente dijo que realmente le hacía sentir más ansias de ir.

“Si puede salir después de lo que le pasó y todavía ser un miembro fiel que va todas las semanas y tiene uno de los testimonios más fuertes de los que conozco. Entonces, eso me da testimonio de una misión sin importar cómo termine, todavía puede darte un testimonio fuerte,” dijo Francom.

Dixie Oveson, la esposa del Presidente Oveson, recuerda el sombrío pronóstico del médico cuando dijo que la bala había atravesado el tronco cerebral de Orin Voorheis. “No sobrevivirá a eso y probablemente, no lo desees.” Sin embargo, “ese no era el pronóstico que el Señor le había revelado a mi esposo.” Su supervivencia ha resultado en muchas bendiciones para muchas vidas, dijo.

Overson espera que las personas vean a Orin Voorheis y se den cuenta de “una fe inquebrantable en el plan del Señor para Sus hijos,” así como también del poder de la familia y el pensamiento positivo.

“Creo que todo depende de tu perspectiva, tu actitud y de la manera en que buscas ayuda cuando sientes que los desastres de la vida se acercan,” dijo Overson. “Puedes llegar a resentirte, confundirte, dudar o puedes acudir al Señor y dejar que Él te ayude a superarlo.”

Artículo originalmente escrito por Trent Toone y publicado en ldschurchnews.com con el título “How one Utah community continues to minister to a missionary shot 21 years ago.”