En la Iglesia de Jesucristo, muchos crecemos escuchando sobre el privilegio de servir una misión. Algunos incluso desde niños soñamos con placas y libros de mormón llevando el evangelio a otras personas y para muchos, ese sueño se vuelve una expectativa firme.
Pero de pronto, cuando la fecha se acerca, sucede algo inesperado: una condición física, una limitación de salud, una dificultad inesperada. Entonces surge la pregunta inevitable: ¿significa esto que no puedo servir?
Para quienes se han hecho esa pregunta, aquí está la verdad liberadora: el Señor se compadece de tu deseo y ha preparado una forma de servir que puede ser lo que tú necesitas: una misión de servicio.
¿Qué es una misión de servicio?

Una misión de servicio es un tipo de misión en la Iglesia de Jesucristo diseñada para personas que no pueden servir una misión de enseñanza por razones de salud física, mental o emocional, o porque regresaron de una misión antes de lo esperado y desean seguir sirviendo.
Aunque algunos ven la misión de servicio como una excepción, en realidad es una forma completa y significativa de dedicación misional con el propósito de usar tus talentos, tu tiempo y tus dones para bendecir vidas mediante el servicio.
Como dijo el élder James E. Evanson, de los Setenta:
“Si los misioneros de enseñanza son la boca del Señor, entonces los misioneros de servicio son las manos del Señor, y no son misioneros de segunda clase”.
Quizá algunos degraden la misión de servicio, pero recuerda que a través del servicio, también representas a Jesucristo porque Él no solo enseñó. También sirvió.
¿Qué tipos de servicio puedes brindar?

Las oportunidades son amplias y cada misión es personalizada según tus capacidades, fortalezas e intereses. Entre ellas:
- Servicio comunitario y humanitario: Apoyar organizaciones de ayuda o de bienestar. Colaborar en la distribución de alimentos, proyectos de alivio o asistencia a personas necesitadas.
- Apoyo administrativo y organizacional: Ayudar con tareas en oficinas eclesiásticas. Registrar información, coordinar actividades y apoyar logística local.
- Servicio en programas de la Iglesia: Asistir en proyectos de historia familiar o de seminario e instituto. Brindar apoyo en eventos de la Iglesia de Jesucristo o en iniciativas educativas.
- Servicio que invita al discipulado: Ayudar a familias, jóvenes o ancianos con necesidades cotidianas. Servir en casa, en la comunidad o en centros cercanos.
Para ver más oportunidades a detalle e iniciar el proceso de aplicación, haz clic aquí.
El énfasis está en servir “como el Salvador serviría”, no en cumplir una cuota de enseñanza. Tu experiencia junto con los dones que puedas ofrecer te orientará a compartir el amor de Cristo con acciones concretas.
¿Qué necesitas para solicitar una misión de servicio?

Aunque no lo creas, el proceso para iniciar una solicitud de misión de servicio es similar al de una misión de enseñanza:
- Ora sinceramente: Pide la guía del Espíritu Santo para conocer si el Señor te llama a servir de esta manera.
- Hablar con tus líderes locales: Comparte tus deseos y circunstancias con tu obispo y también con tu presidente de estaca.
- Prepara tu recomendación: Inicia tu proceso de recomendación donde se detallan tus capacidades y salud. Puedes iniciar aquí con tu cuenta de la Iglesia.
- Revisión general: Tu recomendación es revisada y aprobada por las autoridades de la Iglesia de Jesucristo.
- Llamamiento oficial: Si eres aceptado, recibirás una carta de llamamiento que describe tu misión, su duración y tus responsabilidades.
Si sientes que esto es lo tuyo, toma el primer paso. Tu dedicación será reconocida y apoyada por líderes de misión, como en cualquier otra misión.
¿Por qué una misión de servicio puede ser para ti?

Si hasta aquí te ha llamado la atención una misión de servicio, es posible que el Señor te esté invitando a servir de esta manera. Una misión de servicio es tu mejor opción si:
- Deseas servir, pero una condición física limita tu capacidad de estar de pie o caminar largas distancias.
- Has sufrido algún problema de salud que requiere atención continua.
- Sientes el deseo de dedicar tu tiempo a bendecir a otros, pero exactamente cómo no te queda claro.
- Quieres servir desde donde estás, con impacto directo en tu comunidad.
El élder Evanson declaró algo que todos necesitamos recordar:
“Ustedes, misioneros de servicio, recogen a Israel todos los días de muchas maneras, y su servicio cambia vidas”.
Y eso es verdad. Pregúntate esto por un momento: ¿Cuántas personas han necesitado un alimento, una palabra amable o una mano para levantarse después de una caída? Probablemente conozcas a muchas.
Cada acto de un misionero de servicio es una oportunidad de hacer visible el amor de Cristo, y eso también es una misión.
Un mensaje de esperanza

Quizá no puedas servir una misión de enseñanza, pero eso no significa que no puedas ser un misionero.
Tal vez el Señor ya ha preparado para ti una misión de servicio perfecta para tu capacidad y tu corazón y desde donde podrás hacer una diferencia real en las vidas de otros.
No te desanimes. Una misión de servicio no te hace menos en la obra del Señor. Tu participación desde donde puedas servir es igual de necesaria. Y recuerda que Él ve tu corazón, conoce tus esfuerzos y honra tu disposición a servir, sin importar la forma.
Si deseas explorar más, habla con el Señor y con tus líderes hoy mismo. Podrías estar a un paso de descubrir que Dios tiene para ti una misión aún más significativa de la que imaginaste.



