Apliquen el bálsamo curativo de la Pascua al conflicto y la injusticia del mundo, dicen los líderes durante la sesión del sábado por la tarde

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El sufrimiento y la injusticia del mundo, la paz, la gracia y el bálsamo sanador del amor redentor de Jesucristo fueron temas destacados en los mensajes de este fin  de semana de Pascua compartidos por los primeros tres discursantes del sábado por la tarde de la Conferencia General Anual de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

El élder Jeffrey R. Holland del Cuórum de los Doce Apóstoles dijo que el Libro de Mormón dedicaba gran parte de su contenido a la advertencia de la violencia, el conflicto, la contención e injusticia que vendrían en los últimos días. 

Por otro lado, el élder Dale G. Renlund, hizo mención del genocidio en Ruanda y se dirigió a los que preguntan cómo es que un Dios amoroso no puede detener tales catástrofes. Asimismo, el élder Holland dijo:

“En esta Pascua, tratemos de practicar la paz de una manera más personal, aplicando el bálsamo de la gracia y sanación de la expiación del Señor Jesucristo a nosotros mismos, a nuestras familias y a todo aquel que esté a nuestro alrededor”.

Además, el élder Holland invitó a los miembros a prometerle su lealtad a Jesucristo, quien llevaba los pecados, los dolores y los pesares del mundo.

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“[Es hora] de preocuparse más por los demás, de ayudar a sanar las heridas que encontramos en un mundo de conflicto…

Los instrumentos que necesitamos para crear un día más brillante y desarrollar la economía de la bondad genuina en la sociedad nos lo proporciona el Evangelio de Jesucristo en abundancia.

No podemos darnos el lujo de fracasar. El mundo no puede fracasar en la implementación de estos conceptos del Evangelio y los convenios fortalecedores para uso personal y público”.

El élder Renlund dijo que “la injusticia inexplicable es frustrante” y que la vida en la tierra es “inherentemente injusta” y que puede parecer incongruente con el concepto de un Padre Celestial amoroso, sin embargo, sabemos que Él es real, es bondadoso y ama a cada uno de Sus hijos.

El compartió la conversación que tuvo con un hombre ruandés que le preguntó porqué, “Si había un Dios, ¿no ha hecho algo al por nuestra situación?”.

El élder Renlund dijo que no minimizó la muerte y el sufrimiento que vino a causa del genocidio, mas compartió lo que Cristo había hecho por cada uno de nosotros y eso incluía la creencia de la Iglesia de que las familias pueden estar juntas nuevamente en los cielos.

El élder Renlund también dijo que la injusticia a causa del COVID-19 ha sido muy evidente.

“Me compadezco por aquellos que sufren tal injusticia, pero declaro sinceramente con todo mi dolor que Jesucristo comprende la injusticia y tiene el poder de proporcionar la solución. Nada se compara con la injusticia que Él sufrió. 

No fue justo que Él experimentara todos los dolores y aflicciones de la humanidad. No fue justo que Él sufriera por mis pecados y errores, ni por los de ustedes. Pero eligió hacerlo por Su amor por nosotros y por nuestro Padre Celestial. Él entiende a la perfección por lo que estamos pasando”

El élder Renlund alentó a los Santos de los Últimos Días a enfocarse en el desarrollar se fe en Cristo, a volverse más como Él y acudir a otros con compasión, tratando de mitigar la injusticia en donde la encuentren y haciendo las cosas dentro de su esfera de influencia.

“No dejen que la injusticia los endurezca o que corroa su fe en Dios, en vez de ello, pidan ayuda a Dios y aumenten su apreciación por el Salvador y confianza en Él. En lugar de amargarse, permítanle que los ayude a ser mejores”. 

El élder Jorge T. Becerra, una autoridad general de los Setenta desde abril de 2020, compartió experiencias y relatos que ilustraron la necesidad de ayudar a los “pobrecitos”.

Al ministrarlos, el élder Becerra alentó a los oyentes a buscar a los que tienen necesidades tanto temporales como espirituales; a seguir el ejemplo de Pedro ayudando a los necesitados, en el nombre de Cristo; y a seguir el consejo del presidente Russell M. Nelson de seguir el camino del convenio del Señor.

“Invito a cada uno de nosotros a buscar a los ‘pobrecitos’ que hay entre nosotros y que están necesitados”.

La sesión del sábado por la tarde utilizó música grabada previamente por el Coro del Tabernáculo en la Manzana del Templo. El presidente Henry B. Eyring, segundo consejero en la Primera Presidencia, dirigió la sesión.

Fuente: Deseret News

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