¿Qué habría pasado si la Iglesia de Jesucristo no hubiera sido dirigida por el Quórum de los Doce luego de la muerte de José Smith?
Esa pregunta fue, en parte, una crisis real que puso a prueba a los Santos de los Últimos Días en uno de los momentos más difíciles. José Smith y Hyrum Smith habían sido asesinados en Carthage en junio de 1844, y de pronto miles de miembros enfrentaron una incertidumbre: ¿quién debía dirigir ahora la Iglesia Restaurada?
En medio de ese caos apareció una figura conocida. Era Sidney Rigdon y, por un momento, parecía que él podía convertirse en el sucesor de José. Esta es la verdad detrás de esta historia.
Sidney Rigdon no era un desconocido

Antes de convertirse en una figura polémica, Sidney Rigdon era un predicador bautista carismático y reconocido por su capacidad para hablar en público. Sidney se convirtió a la Iglesia de Jesucristo en 1830 después de conocer el evangelio gracias a Parley P. Pratt, y rápidamente desarrolló una cercanía con José Smith.
Al tiempo, Sidney llegó a servir como consejero en la Primera Presidencia y durante años fue considerado un líder muy influyente para los miembros. Pero la relación entre José y Sidney comenzó a deteriorarse con el tiempo.
En 1832, mientras José estaba fuera de Kirtland, Sidney afirmó haber recibido una revelación donde las «llaves del reino» le habían sido quitadas a José. Aquello generó tensión inmediata y en 1843 incluso hubo un intento de remover a Rigdon de la Primera Presidencia.

José expresó públicamente sus preocupaciones sobre él, aunque finalmente los miembros votaron para que permaneciera en su llamamiento. José aceptó la decisión, pero se retiró con una frase impactante:
«Lo he echado de mis hombros, y ustedes me lo han vuelto a poner. Ustedes pueden cargarlo, pero yo no».
Aquella declaración demostró que la confianza entre ambos ya no era la misma.
Lo que pasó luego de la muerte de José Smith

Cuando José Smith murió el 27 de junio de 1844, la Iglesia de Jesucristo no tenía un documento específico nombrando formalmente a un sucesor único y eso fue el inicio de una gran confusión.
Algunos creían que la Primera Presidencia debía continuar, mientras que otros pensaban que debía establecerse una especie de «guardián» temporal hasta decidir el futuro de la Iglesia. Sidney Rigdon se aferró precisamente a esa idea.
En ese momento él era el único miembro sobreviviente de la Primera Presidencia, y rápidamente regresó a Nauvoo desde Pensilvania para presentar su caso.
Rigdon afirmaba que nadie podía reemplazar a José Smith como profeta, pero sí podía existir alguien encargado de proteger a la Iglesia y declaró ese hombre debía ser él.
La reunión que pudo cambiar la historia de la Iglesia

Mientras la mayoría de los apóstoles en ese entonces todavía estaba lejos de Nauvoo sirviendo misiones, Sidney rápidamente intentó organizar una reunión para definir el liderazgo de la Iglesia.
Debido a eso, muchos miembros sintieron preocupación. Algunos incluso sospechaban que Sidney buscaba aprovechar la ausencia de Brigham Young y otros líderes para concretar su deseo de liderazgo. Pero los apóstoles regresaron justo a tiempo para esclarecer este tema.
El 8 de agosto de 1844 se llevó a cabo una reunión histórica en Nauvoo. Allí Sidney Rigdon presentó su propuesta frente a los santos, insistiendo en que él debía actuar como «guardián» de la Iglesia. Entonces habló Brigham Young.
«Las llaves están aquí»

Brigham Young argumentó que José ya había entregado las llaves del sacerdocio y la autoridad para dirigir la Iglesia de Jesucristo al Quórum de los Doce antes de morir, así que no necesitaban una nueva estructura.
Décadas después, Wilford Woodruff recordó las palabras que Brigham Young expresó aquel día:
«Antes de que lo arrebataran de entre nosotros, José confirió sobre nuestra cabeza todas las llaves y todos los poderes pertinentes al apostolado que él mismo poseía».
Muchos presentes relataron posteriormente que, mientras Brigham hablaba, sintieron algo extraordinario. Algunos dijeron que por un momento parecía escuchar la voz de José Smith o ver expresiones similares a las del profeta en Brigham Young.
Aquella experiencia marcó a los miembros de la Iglesia quienes votación finalmente por sostener al Quórum de los Doce como la autoridad que debía dirigir la Iglesia de Jesucristo. Y luego, Brigham Young fue llamado como el nuevo profeta.
El argumento de Sidney Rigdon

Otro punto en contra de Sidney era que él afirmaba que la Iglesia debía edificarse en honor a José Smith y que las bendiciones debían venir a través de él. Eso generó preocupación inmediata entre varios líderes.
William W. Phelps respondió directamente:
«Esta iglesia ha sido edificada para Jesucristo, y José Smith siempre nos enseñó que no hay otro nombre por el cual podamos ser salvos sino en y por medio del nombre de Jesucristo».
Ese detalle era clave. Desde el inicio, la Restauración siempre apuntó a Cristo como la cabeza de la Iglesia, no a José Smith. Él mismo había reconocido que la obra le pertenecía al Señor y además, una de sus declaraciones más conocidas decía:
«Ninguna mano impía puede detener el progreso de la obra».
Para muchos santos, el liderazgo del Quórum de los Doce representaba el cumplimiento de esa promesa.
¿Qué pasó con Sidney Rigdon después?

Poco tiempo después, Sidney Rigdon fue excomulgado e intentó formar su propia iglesia con algunos seguidores suyos, pero su movimiento comenzó a fragmentarse rápidamente por divisiones internas y desacuerdos en las creencias.
Con el tiempo, aquellos grupos que Sidney organizó desaparecieron casi por completo. Mientras tanto, la Iglesia de Jesucristo dirigida por Brigham Young siguió creciendo, cruzó las llanuras hacia Utah y continuó expandiéndose por el mundo.
Desde esa perspectiva, la historia de Sidney Rigdon nos muestra que la Restauración nunca dependió únicamente de una persona, sino de la autoridad que Dios había restaurado.
Por eso, incluso después del martirio de José Smith, la Iglesia de Jesucristo nunca desapareció en comparación con las iglesias «rigdonitas» que desaparecieron. Y hoy, a casi dos siglos después de aquel suceso, esta obra todavía continúa.
Debajo te dejamos un video de Más Fe sobre esta historia.
