Muchos solteros dentro de la Iglesia de Jesucristo viven una realidad un poco alarmante. Entran por la puerta principal de la Iglesia y ven parejas y familias felices y aunque actúan con normalidad, por dentro se quiebran cuando llegan pensamientos como: ¿Me estoy perdiendo algo?

Y es que en una iglesia donde el matrimonio es muy importante, es inevitable pensar que todo lo que verdaderamente importa empieza cuando te casas y no antes.

Ese pensamiento es un arma peligrosa de Satanás que te lleva a degradar tu valor solo por no haberte casado. Para todos los que se sienten así, el Evangelio restaurado les afirma algo esperanzador: si no tienes pareja, aún así puedes vivir el convenio contigo mismo. Pero, ¿cómo es esto posible?

Una promesa para todos

propuesta de matrimonio
El matrimonio es una promesa para toda persona digna. Imagen: Canva

Primero debemos partir desde lo que conocemos. La Iglesia de Jesucristo enseña que el matrimonio eterno es una de las bendiciones más sublimes del Evangelio. Pero tengamos cuidado porque eso no quiere decir que los solteros estén en desventaja espiritual.

El presidente Howard W. Hunter lo declaró con claridad absoluta:

“A ninguna persona digna se le negará ninguna bendición, incluso la del matrimonio eterno y la de una familia eterna. Aunque tal vez a algunos les requiera más tiempo obtener esa bendición —quizás hasta después de esta vida mortal— no se le negará a nadie”.

Esa es una promesa profética que nos recuerda que ya sea tarde o temprano, Dios sí cumplirá en Su tiempo y Sus tiempos son perfectos. 

Hasta que eso suceda, la pregunta que vale la pena hacernos es: ¿qué hacemos mientras tanto?

El “Convenio de Uno”

En tanto te esfuerces por honrar tus convenios personales con Dios, estás completo aunque estés soltero. Imagen: Adobe Stock

Lo mejor que puedes hacer en lo que llega esa persona idónea es recordar que puedes vivir un convenio personal con Dios. Ahí es donde entra una idea poderosa: el Convenio de Uno.

No te confundas. Eso no significa resignarse a estar solo para siempre, sino entender que Dios está en el centro de todos tus convenios, no solo del matrimonio. La soltería no quiere decir que eres “media persona” esperando completarse. En tanto te esfuerces por honrar tus convenios personales con Dios, estás completo junto a Él.

A través de los convenios del bautismo, la iniciatoria y la investidura en el Templo, ya perteneces al pueblo del convenio de Dios y como tal, vives bajo promesas grandes. 

En otras palabras, Dios no te juzgará si no te has casado aún. Lo que Él valora es tu fidelidad a tus convenios.

Para quienes pasaron por el término de una relación

Tu felicidad no depende de la decisión de otra persona, sino de tu relación con Dios. Imagen: Masfe.org

Puede que hasta aquí sientas que todo es racional, pero ¿qué pasa con quienes vienen de una ruptura o un divorcio? Quizá para ellos, la soltería sea como un refugio emocional donde nadie vuelve a herirte.

Ese pensamiento, aunque alivie al principio, a la larga puede generar más dolor y aislamiento. Para quienes están en esa etapa, el Evangelio les dice algo claro: no se escondan, sino sanen y sigan caminando.

Si te han roto el corazón, el camino hacia la sanación empieza cuando reconoces que tu felicidad no depende de la decisión de otra persona, sino nuevamente, de tu relación con Dios.

El presidente Howard W. Hunter también enseñó esto cuando dijo:

“Sea cual sea su carga, hallarán la fuerza que necesitan en Cristo”.

Si hoy tienes el corazón roto, aprovecha la soltería para buscar la fortaleza de Cristo aferrándote a tus convenios personales. Sana y luego vuelve a confiar en el amor.

El mensaje final

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A pesar de estar soltero, eres un hijo o una hija del convenio, no una mitad incompleta. Imagen: Pinterest

Sea cual sea tu situación, este es el mensaje final que necesitan recordar hoy: Eres un hijo o una hija del convenio, no una mitad incompleta esperando un todo.

No veas tu temporada en la soltería como un retraso sino como una preparación divina. Estás cultivando un carácter espiritual y una relación con Dios que no depende de nadie más. Eso es lo más importante.

Si sigues sintiendo tristeza cada vez que ves familias o parejas felices y te sientes tentado a perder las esperanzas, solo toma aire y recuerda la promesa del Señor para ti como lo declaró el élder Joseph B. Wirthlin:

“El Señor compensa a los fieles por toda pérdida… Aunque quizás no llegue en el momento que deseemos, los fieles sabrán que toda lágrima de hoy, con el tiempo, será compensada cien veces con lágrimas de regocijo y de gratitud.

Fuente: Meridian Magazine

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