Lo que debes hacer cuando tu sufrimiento parece no terminar

sufrimiento

Antes de que se creara la Tierra, hubo un Organizador y un plan, Jesús, bajo la dirección del Padre, y el Plan de Salvación.

La tierra fue creada como un periodo de pruebas y pronto se puso en marcha un plan en el que Eva y Adán escogerían el camino del conocimiento y participarían de su fruto. Este camino incluía el sufrimiento.

Cuando Dios maldijo la tierra, antes de la inminente expulsión de Adán y Eva del Jardín del Edén, también nos impulsó a confiar y recurrir a Él porque Él estaría presto a ayudarnos.

Como hijos de esta valiente pareja, nosotros también nos hemos visto afectados. Si a esto le agregamos la presencia del adversario junto con sus seguidores, las pruebas y dificultades de la vida aumentan de manera exponencial.

Sufrimiento injusto

Sabemos que el sufrimiento es necesario, pero también sabemos que con ello vienen sentimientos de clamor y desesperación. El élder Holland expresó el sentimiento que quizás todos en algún momento hayamos tenido:

“Oh Dios, ¿en dónde estás?”, oímos desde las profundidades de la cárcel de Liberty. “¿Y dónde está el pabellón que cubre tu morada oculta? ¿Hasta cuándo se detendrá tu mano ?”. ¿Hasta cuándo, oh, Señor? ¿Hasta cuándo?”

Sufrir por la desobediencia es comprensible, pero sufrir a causa de la obediencia puede resultar intolerable. Se siente como si las reglas estuvieran cambiando mientras tratamos de encontrar un terreno firme para seguir avanzando. 

Confundidos, podemos preguntarnos: “¿Por qué el sufrimiento llega a las personas inocentes y a los justos? ¿No puede Dios, el Todopoderoso, el Omnisciente, ayudarnos en ese momento? ¿Cuándo obtendré lo que quiero? ¿Acaso estoy equivocado? Hago todo lo que puedo, ¡¿por qué nada está funcionando?!”. 

Es en esos momentos que necesitamos una perspectiva diferente. Necesitamos un consejo y un motivo de esperanza. A esto, el élder Holland expresó:

“La respuesta a tales preguntas es: “Sí, Dios puede conceder milagros instantáneamente, pero tarde o temprano aprendemos que a los tiempos y las estaciones de nuestra travesía terrenal debe dirigirlos Él y nadie más que Él. Él administra el calendario de cada uno de nosotros de modo individual”.

Se nos recuerda que la sabiduría de Dios incluye el tiempo de Dios. Este no es un concepto nuevo. El profeta Isaías nos recuerda que los caminos y pensamientos de Dios no son como los nuestros (Isaías 55: 8-9).

Debido a que vivimos en la tierra con una perspectiva, contexto y conocimiento limitado, en ocasiones nos sentiremos abandonados en la oscuridad.

Y debido a que hemos aprendido a sobrevivir identificando patrones a través de causa y efecto, es natural sentir frustración cuando este patrón parece no funcionar.

La respuesta de Dios a nuestras súplicas, o la falta de ella, podría parecer injusto y aleatorio, especialmente si nos comparamos con los demás.

Puede parecer incongruente la promesa de la ayuda de los cielos a nuestras vidas, sin embargo, sabemos que vivir una vida recta no nos exime de las dificultades. El élder Holland expresó:

“Por cada hombre enfermo al que se sane instantáneamente mientras espera entrar en el estanque de Betesda, habrá otra persona que pasará cuarenta años en el desierto esperando entrar en la tierra prometida. 

Por cada Nefi y Lehi que se protege de modo divino mediante una llama de fuego envolvente debido a su fe, se quema a un Abinadí en alguna hoguera ardiente por causa de la fe de este. 

Y recordamos que el mismo Elías que, en un instante, hizo descender fuego del cielo para testificar contra los sacerdotes de Baal, es el mismo Elías que soportó un período en el que no hubo lluvia durante años y que, por un tiempo, se alimentó solo del escaso sustento que un cuervo podía llevar en las garras”.

Jesucristo es nuestro guía para resolver asuntos familiares

Obra de arte: “Considerad los lirios”, por Haley Miller.

¿Por qué algunos son sanados mientras que otros fallecen? ¿Por qué algunos se libran de las persecuciones cuando otros pagan el precio? ¿Por qué hay intervenciones milagrosas solo para que más adelante no recibamos algún tipo de ayuda? 

El Señor nos compartió: “Son mis caminos más altos que vuestros caminos”. Y es por eso que tratamos de recordar aquello y mantener nuestra fe a medida que avanzamos.

Seguimos confiando en Dios, en las buenas y en las malas, porque tenemos la certeza de que Él nos dará el alivio que buscamos.

Fuentes de sufrimiento

El élder Richard G. Scott compartió:

“Las pruebas, las desilusiones, la tristeza y el dolor surgen de dos fuentes que son fundamentalmente diferentes: los que quebrantan las leyes de Dios siempre las tendrán; la otra razón de la adversidad es que se cumplan los propósitos del Señor de que seamos refinados por las pruebas”.

Entonces, podemos reconocer las dos razones por las que pasamos adversidad: a causa de la desobediencia, por nuestras acciones o las de otros, y para ser refinados a pesar de que nos esforzamos por ser obedientes.

Cuando sufrimos a causa de la desobediencia

El élder Scott compartió que “la única senda hacia un alivio permanente de la tristeza es el arrepentimiento sincero, con el corazón quebrantado y el espíritu contrito”. 

Asimismo, expresó que reconocer nuestra total dependencia hacia el Señor nos hace darnos cuenta de la necesidad que tenemos de alinear nuestras vidas con Sus enseñanzas. 

“No hay ningún otro modo de lograr una paz duradera. Posponer el arrepentimiento humilde sólo demorara o impedirá que recibas el alivio”.- Richard G. Scott

Cuando sufrimos a causa de las desiciones de otros

Las personas pueden tomar decisiones que nos afectan, como el abuso, la actividad criminal, todo tipo de contiendas, el egoísmo, la traición en nuestras vidas y más. Estas acciones pueden causarnos sufrimiento.

Cristo sabe cómo se siente esto. Él sufrió los efectos de una agresión deliberada. El Salvador no es un observador silencioso. Él mismo conoce de forma personal e infinita el dolor que enfrentamos.

“Él sufre los dolores de todos los hombres, sí, los dolores de toda criatura viviente”-  2 Ne 9: 21

Cuando sufrimos a pesar de que somos obedientes

En ocasiones sufrimos como resultado de nuestra obediencia y podemos sentirnos desorientados espiritualmente. El élder Holland expresó:

“Habrá momentos en la vida en los que aun nuestro máximo esfuerzo espiritual, y nuestras oraciones y súplicas fervientes no produzcan las victorias que hayamos anhelado, ya sea en cuanto a las grandes cuestiones globales, o a las pequeñas y personales”.

Mantenernos en el sendero y esperar las respuesta a nuestras oraciones es esencial. El apóstol compartió que nuestras oraciones siempre serán contestadas “en el momento y en la forma en que un padre omnisciente y eternamente compasivo debe responderlas”. Solo debemos tener fe y esperar en Él.

Cuando sufrimos para ser refinados 

En este mundo experimentamos accidentes, calamidades climáticas, desgaste físico, enfermedades, defectos genéticos y envejecimiento. La lista es prácticamente interminable.

La naturaleza de la vida involucra innumerables complejidades y obstáculos, pero la promesa de Dios para aquellos que lo buscan es: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18). Es reconfortante saber que Él es capaz de fortalecernos en nuestros desafíos.

Las dificultades no desaparecen, pero pueden fortalecernos. ¿Por qué Dios hace esto?

Porque nuestra fe y testimonios le son muy valiosos. Es a través de nuestro sufrimiento que Dios nos invita a conocerlo y conocerlo es “vida eterna” (Juan 17: 3).

“Si esas pruebas no son resultado de tu desobediencia, son evidencia de que el Señor sabe que estas preparado para progresar más (Proverbios 3:1112). 

Entonces te da experiencias que estimulen tu progreso, tu comprensión y compasión y que te refinan para tu bienestar eterno. Llegar de donde estas adonde Él quiere que estés exige un penoso esfuerzo que generalmente va acompañado de pesar y dolor”.

Los resultados divinos del sufrimiento

El mundo se opone a Dios y cuando nos acercamos a Él, el mundo se opone a nosotros. Parte del consuelo que Dios promete, además de una fe más segura, se encuentra en una serie de versículos que se encuentran en Juan Capítulo 17:

“… para que sean uno, así como nosotros”.

“… para que la Escritura se cumpliese”.

“… para que tengan mi gozo completo en sí mismos”.

“… [para] que los guardes del mal”.

“… [para que sean] santificados en [la] verdad”.

“… para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado, como también a mí me has amado”.

“… para que vean mi gloria que me has dado”. 

“…para que el amor con que me has amado esté en ellos, y yo en ellos”.

El Señor quiere darnos todas estas cosas.

Quizás en lugar de condenar a Dios por lo que vemos temporalmente como abandono, podemos cambiar nuestra perspectiva y convertirnos en testigos de nuestra creciente fuerza física y espiritual por medio de Cristo.

El élder Scott compartió:

“Esta vida es una experiencia de profunda confianza en Jesucristo, en Sus enseñanzas y en nuestra capacidad, guiados por el Santo Espíritu, de obedecer las que nos darán felicidad ahora y una existencia eterna significativa y de supremo gozo”.

Sabemos que la senda que debemos recorrer para un día regresar a vivir con nuestro Padre Celestial no es fácil ni libre de obstáculos, requiere tiempo, paciencia y perseverancia, pero las bendiciones y la meta final vale la pena. Va más allá de todo lo que podemos imaginar. 

Con el tiempo, tarde o temprano, las bendiciones que esperas llegarán a tu vida, habrá alivio de cada pesar y liberación de tus aflicciones, desafíos y sufrimiento.

Fuente: thirdhour.org

Comentarios
Yo he tenido pruebas muy difíciles en la vida, momentos en los que pienso "porque a mí? Y sin embargo mi testimonio sobre la oración y la paz que sentimos cuando sabemos que fue contestada ha crecido, también me ha hecho sentir el gran amor de mi Padre Celestial porque en esos momentos es el único que está con nosotros
César Don Juan Vera
Siempre estará con nosotros ❤
sgutierrez

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