Élder Ballard: Una crisis puede ayudarnos a recordar lo que más importa

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Todos hemos pasado por un tiempo de crisis, y encontrar el lado positivo es, aunque difícil en ocasiones, lo que puede ayudarnos a no darnos por vencidos.

Hace algunos meses, mi hijo estaba emocionado por mostrarnos un documental de HBO sobre Chernóbil. Para aquellos que no conocen, Chernóbil, en ese entonces bajo el gobierno de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, era la ciudad donde se encontraba la central nuclear que explotó en 1986.

No estaba segura de qué pensar, pero me senté a mirar el documental. Fue increíblemente triste. El sufrimiento que este accidente le causó al pueblo ruso fue totalmente desgarrador.

Esta planta nuclear era utilizada como una fuente de electricidad para el área, pero después de la explosión, miles de personas murieron a causa del envenenamiento por radiación, algo que no se informó por completo en las noticias. 

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Lo que fue aún peor para mí fue saber que el lado de la familia de mi padre todavía vive cerca del lugar, en Bielorrusia, y que también fueron infectados.

Puedes leer más sobre el tema aquí, pero no te recomendaría ver el documental, ya que es demasiado gráfico.

Algo que se pudo rescatar de este accidente se encuentra en las palabras de Mikhail Gorbachev (el último Secretario General de la Unión Soviética): 

“La explosión de Chernóbil fue un punto de inflexión que abrió la posibilidad de una libertad de expresión mucho mayor hasta el punto de que el sistema tal como lo conocíamos no pudo continuar más”.

Este fue el comienzo de la caída del comunismo y el muro de Berlín. Se necesitó de un desastre terrible para que el régimen de gobierno pudiera despertar (que finalmente se disolvió tres años más tarde en 1989), aunque sin duda fue a un precio muy alto. 

Quizá nuestra situación actual se parece de muchas maneras a un tipo de explosión similar. Todos nos hemos visto envueltos en una crisis, y encontrar el lado positivo es, aunque difícil en ocasiones, lo que puede llevar luz a las diferentes áreas de nuestra vida.

Podríamos preguntarnos: 

  • ¿Estamos espiritualmente preparados para afrontar tiempos difíciles? 
  • ¿Estamos lo más preparados posible en nuestra salud física para afrontar momentos de crisis? 
  • ¿Estamos emocional y mentalmente preparados para afrontar una catástrofe? 

Me encantó lo que el élder M. Russell Ballard dijo al respecto: 

No es necesario que un huracán u otra crisis nos recuerden lo que es más importante. El Evangelio y el plan de felicidad y de salvación del Señor nos lo deben recordar. Lo más importante es lo que perdura, y nuestras familias son para la eternidad”.

¿Qué precio estamos pagando para aprender algunas de las lecciones difíciles de nuestras vidas?

Personalmente, el tiempo que hemos pasado solos en casa a causa de la pandemia de COVID-19 ha sido un tiempo de reflexión.

Estudiamos nuestras escrituras para verdaderamente aprender y sobrellevar las lecciones. Apreciamos la Santa Cena de cada domingo, ya sea que tengamos o no la oportunidad de participar de ella, y el fuerte espíritu que llena nuestro hogar.

Los proyectos que una vez dejamos de lado ahora se terminan. Compartimos más como familia. Trabajamos en nuestra historia familiar y seguimos avanzando, aprendiendo hasta un día volver a reunirnos en la Iglesia o en el templo.

Apreciamos la paz y nuestra salud. Aprendemos a compartir lo que tenemos (como el papel higiénico) cuando otros lo necesitan. Hemos aprendido tantas lecciones durante este tiempo difícil de enfermedad y crisis.

Oramos para que muchas cosas vuelvan a ser como eran antes aunque nos preocupe que el mundo nunca vuelva a ser el mismo, que cualquier reunión familiar, celebración o actividad ene grupo nunca vuelva a ser igual.

Aun así, podemos tener fe en Dios. Tenemos un profeta viviente que nos anima a mantenernos positivos.

Enfoquémonos en lo que podemos hacer en lugar de lo que no podemos hacer y tratemos de ayudar a otros a hacer lo mismo. 

Atesoremos nuestro tiempo con nuestra familia y amigos. Aprendamos de lo bueno que tienen los demás. 

Hay muchas cosas positivas en este tiempo de crisis, solo tenemos que abrir nuestros ojos y oídos y escuchar lo que Dios nos dice en nuestros corazones.

Fuente: ldsblogs.com

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