Vivimos en un período de tiempo en el que la depresión, el abuso de sustancias nocivas y el sexo pre matrimonial se han convertido en algo común para los adolescentes. 

Los padres y los líderes de los jóvenes están prestos para hablar de los beneficios de asistir a la capilla y de mantener sus hábitos religiosos como la oración y el estudio de las Escrituras como una forma de combatir la infelicidad y la tentación.

Ahora hay pruebas científicas que apoyan esas enseñanzas.

Un estudio publicado recientemente en el American Journal of Epidemiology muestra que los adolescentes que practican una religión tienden a evitar muchas de las dificultades de la adolescencia.

Después de analizar la información recopilada de las respuestas de más de 5,000 jóvenes, los investigadores llegaron a los siguientes resultados:

Los que asistían regularmente a los servicios religiosos tenían:

adolescentes

  • 12% menos de probabilidades de tener altos síntomas depresivos.
  • 33% menos de probabilidades de usar drogas ilícitas.
  • 18% más de probabilidades de reportar altos niveles de felicidad.
  • 87% más de probabilidades de tener altos niveles de perdón.

Los que oraban o meditaban con frecuencia tenían:

adolescentes

  • 30% menos de probabilidades de comenzar a tener relaciones sexuales a una edad temprana.
  • 40% menos de probabilidades de tener una infección de transmisión sexual como consecuencia.
  • 38% más de probabilidades de ser voluntario en su comunidad.
  • 47% más de probabilidades de tener un alto sentido de misión y propósito en su vida.

En una publicación de blog del Instituto de Estudios de la Familia, por Tyler Vanderweele, uno de los autores del estudio, especula sobre la razón de estos resultados:

modestia al vestir

“Una espiritualidad integrada da lugar a tener una experiencia con Dios… para que un adolescente no tenga que recurrir a las drogas o conductas sexuales de riesgo en su búsqueda de algo más. 

Así mismo, esa experiencia con Dios puede hacer que una persona esté más orientada hacia otros, lo que lleva a un mayor servicio, perdón y un sentido de misión, y en última instancia estas cosas, nos hacen más felices y nos protegen contra la depresión.”

Por supuesto, muchos de estos resultados son un segundo testimonio de las palabras proféticas dadas por los líderes de la Iglesia mucho antes de que se publicara este estudio.

Con respecto a la asistencia a los servicios religiosos (aquí se incluirían tanto las reuniones regulares del domingo como la asistencia al templo), la Hermana Mary N. Cook compartió:

adolescentes

Mary N. Cook

“Una forma en la que podemos resistir las presiones del mundo es “[permaneciendo] en lugares santos, y no [ser] movidos”(DyC 87:8)'” (Una vida virtuosa: paso a paso, abril de 2009)

Refiriéndose a la oración, el Presidente Ezra Taft Benson prometió a los jóvenes de la Iglesia:

iglesia mormona

Ezra Taft Benson

“Si buscan sinceramente la guía de Su Padre Celestial, de día y de noche, se les dará la fuerza para evitar cualquier tentación.” (Un mensaje a la generación creciente, octubre de 1977)

Además, el folleto Para la fortaleza de la juventud afirma:

“Al dedicarte a prestar servicio a los demás, te acercarás más al Padre Celestial;… disfrutarás la felicidad que se recibe únicamente cuando se presta servicio a Dios y a los demás.”

La adolescencia está llena de altibajos, sin embargo, la estabilidad que proporciona la adoración y la oración constante puede verdaderamente crear un ancla para la juventud. 

Los jóvenes que toman la decisión de desarrollar hábitos espirituales regulares no sólo sentirán la luz de un Dios que los ama, sino que también serán una luz para un mundo que necesita desesperadamente aquella luz.

Este artículo fue escrito originalmente por Jasmine Turner y fue publicado por mormonhub.com bajo el título “Study: Religious Teens are More Likely to Avoid These Three Dangers