Todos tendremos un Urim y Tumim en el reino celestial + 4 cosas fascinantes que sabemos al respecto

eternidad

El reino celestial es el reino de gloria más alto y el hogar de nuestros Padres Celestiales y nuestro Salvador.

Los profetas han vislumbrado este reino celestial. Las Escrituras describen este paraíso. Pero, de ninguna manera sabremos lo que se debe saber sobre el reino de gloria más alto.

José Smith, que tuvo una visión del reino celestial dijo, “si pudieran contemplar el cielo tan solo 5 minutos, sabrían más de lo que podrían al leer todo lo que se haya escrito sobre el tema” (Historia de la Iglesia, 6: 50).

Sin embargo, sabemos algunas cosas sobre el reino celestial gracias a las Escrituras y las revelaciones. A continuación, mencionaremos 5 de ellas.

1. Los que se encuentran en el reino celestial tendrán mayordomía sobre los reinos inferiores

Dios

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En el reino celestial, existen tres grados de gloria (DyC 131:1) y sabemos por las Escrituras que el grado de gloria más elevado se llama exaltación.

Además de recibir un testimonio del Salvador, arrepentirse a través de la Expiación, recibir las ordenanzas de salvación y obedecer los mandamientos a fin de entrar al reino celestial (DyC 76: 50 – 70; 76: 92 – 96), existe un requisito adicional para la exaltación, el matrimonio eterno (DyC 131:2)

Sin embargo, como señaló el Presidente Lorenzo Snow, aquellos que no tuvieron la oportunidad de contraer matrimonio por las eternidades mientras estuvieron en la tierra, tendrán la oportunidad en los cielos. Por lo tanto, tendrán la oportunidad de llegar a la exaltación.

“Ningún Santo de los Últimos Días que muera, después de haber llevado una vida fiel, perderá bendición alguna por no haber hecho ciertas cosas si no se le presentaron las oportunidades de hacerlas. En otras palabras, si un joven o una joven no tiene la oportunidad de casarse y lleva una vida fiel hasta la hora de su muerte, tendrá todas las bendiciones, la exaltación y la gloria que tendrá cualquier hombre o mujer que tenga esa oportunidad y la aproveche. Eso es seguro y verdadero” (Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Lorenzo Snow, Capítulo 9: Las sagradas relaciones familiares).

Los que llegan a la exaltación, sabemos que “serán dioses” que existirán de “eternidad en eternidad” y “todas las cosas les estarán sujetas”, incluidos los ángeles que no llegaron a la exaltación (DyC 132:20).

De estos ángeles, sabemos que todavía viven en el reino celestial, pero “no pueden tener aumento” (DyC 131:4). Sin embargo, no hay descripciones en las Escrituras acerca de los otros dos grados de gloria dentro del reino celestial que se pueden heredar, solo que [los ángeles] no pueden vivir en exaltación.

Sin embargo, el simbolismo de Apocalipsis 12: 1 sugiere que todos los que obtengan la gloria celestial tendrán la mayordomía sobre los reinos inferiores, a saber, el reino terrestre y el reino telestial, que se describen con la gloria de la luna y las estrellas (Jay A. Parry, Donald W. Parry, “Understanding the Book of Revelation”).

2. Todos en el reino celestial tendrán el Urim y Tumim

cielo

Antes de ingresar al reino celestial, cada persona recibirá su propia piedra blanca o Urim y Tumim con un nombre nuevo inscrito que será “la palabra clave” (DyC 130:11).

La frase “Urim y Tumim” es un término hebreo que significa “luces e imperfecciones”. Sabemos por DyC 130:8 que el lugar en el que el Padre Celestial reside es “un gran Urim y Tumim” y por DyC 130:7 que ese lugar parece “un globo semejante a un mar de vidrio y fuego, donde se manifiestan todas las cosas para su gloria, pasadas, presentes y futuras, y están continuamente delante del Señor”.

Sabemos por Apocalipsis 15:2 que este mar de vidrio y fuego también indica una esfera celestial y la presencia de Dios (Jay A. Parry, Donald W. Parry, “Understanding the Book of Revelation”).

Una vez que la tierra reciba su gloria celestial, también se convertirá en un Urim Tumim y se verá “semejante al cristal… mediante el cual todas las cosas pertenecientes a un reino inferior, o sea, a todos los reinos de un orden menor, serán manifestadas a los que la habiten” (DyC 130: 9).

Sin embargo, no podemos recibir nuestros propios Urim Tumim hasta que entremos al reino celestial. Como explicó Brigham Young:

“. . . cada hombre que vivía en la tierra tenía derecho a recibir una piedra vidente, y debía tener una, pero no se les entregó ninguna debido a su iniquidad, y la mayoría de los que la encuentran hacen mal uso de ella” (Michael Hubbard MacKay y Nicholas J. Frederick, “Joseph Smith’s Seer Stones”).

Recibir un Urim y Tumim en el reino celestial es la forma en que “se darán a conocer cosas pertenecientes a un orden superior de reinos” a aquellos que entren al reino celestial” (DyC 130: 10).

3. No hay noches en el reino celestial

En el reino celestial, no hay noches y “no hay necesidad de sol ni de luna que resplandezcan en él, porque la gloria de Dios la ilumina y el Cordero es su alumbrera” (Apocalipsis 21:23).

Entonces, podemos inferir que no existe oscuridad en el reino celestial.

Asimismo, sabemos por la Primera Visión de José Smith en la Arboleda Sagrada que el Padre Celestial y Jesucristo brillaron con “fulgor y gloria [que] no admiten descripción” (JS-H 1: 16 – 17) y por Apocalipsis 22:5, que “… no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque Dios el Señor los alumbrará, y reinarán para siempre jamás”.

Según DyC 88:7 – 13 y Apocalipsis 21:23, ni siquiera habrá necesidad de luz secundaria, como el sol, la luna o las estrellas porque solo tienen el poder de brillar, en primer lugar, debido a la luz de Cristo.

7 la cual verdad brilla. Esta es la luz de Cristo. Como también él está en el sol, y es la luz del sol, y el poder por el cual fue hecho.

8 Como también está en la luna, y es la luz de la luna, y el poder por el cual fue hecha;

9 como también la luz de las estrellas, y el poder por el cual fueron hechas.

10 Y la tierra también, y el poder de ella, sí, la tierra sobre la cual estáis.

11 Y la luz que brilla, que os alumbra, viene por medio de aquel que ilumina vuestros ojos, y es la misma luz que vivifica vuestro entendimiento,

12 la cual procede de la presencia de Dios para llenar la inmensidad del espacio,

13 la luz que existe en todas las cosas, que da vida a todas las cosas, que es la ley por la cual se gobiernan todas las cosas, sí, el poder de Dios que se sienta sobre su trono, que existe en el seno de la eternidad, que está en medio de todas las cosas.

4. No hay templos en el reino celestial

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Según Apocalipsis 21:22, no hay templos en el reino celestial. Sin embargo, podemos suponer que los que viven en presencia de Dios en el reino celestial, en “la casa del Señor”, no tendrán necesidad de un templo. Especialmente, cuando todos los habitantes ya hayan recibido los convenios y las ordenanzas del templo

Sin embargo, Juan menciona reiteradamente que vio un templo en el reino celestial. Si bien estos versículos parecen contradecirse, en realidad pueden señalar un significado más profundo y hermoso de los templos en el reino celestial.

Cuando Juan se refiere a ver un templo, es posible que se refiera a todo el reino celestial como un templo. Otra posible explicación es que Dios mismo sea el templo, como se señala en Apocalipsis 21:22. Además, Jay y Donald Parry comparten:

“Entonces, probablemente, lo que Juan quiere decir es que puede no haber una estructura única llamada templo en el cielo; todo acerca de la experiencia celestial participa del espíritu, la belleza y la luz del templo… En el mundo celestial realmente viviremos en la presencia de Dios. Quizás, en lugar de ir a un edificio sagrado para acercarnos al Señor, trataremos de dirigirnos a Él directamente; en lugar de ir a un edificio sagrado para hacer convenios y acuerdos con Dios, probablemente nos dirigiremos a Él directamente. En el reino celestial, el templo dejará de ser un medio para venir a Dios, iremos a él directamente” (Jay A. Parry, Donald W. Parry, Understanding the Book of Revelation).

5. La tierra se convertirá en el reino celestial después del Milenio

Jane Elizabeth Manning James

Después del Milenio, habrá “un cielo nuevo y una tierra nueva” (Apocalipsis 21:1), lo que significa que la tierra será santificada y recibirá su gloria celestial.

“…porque después de haber cumplido la medida de su creación, será coronada de gloria, sí, con la presencia de Dios el Padre; para que los cuerpos que son del reino celestial la posean para siempre jamás; porque para este fin fue hecha y creada, y para este fin ellos son santificados” (DyC 88: 19-20).

Durante este periodo, el Padre Celestial y Jesucristo vivirán en la tierra celestial y con otros en el reino celestial.

“Y oí una gran voz del cielo que decía: He aquí el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y él morará con ellos; y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará con ellos y será su Dios” (Apocalipsis 21:3).

En el Sion celestial, no habrá más muerte, pena, llanto ni dolor.

“Y enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto, ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas han dejado de ser” (Apocalipsis 21:4).

La tierra “llegará a ser semejante al cristal… mediante el cual todas las cosas pertenecientes a un reino inferior, o sea, a todos los reinos de un orden menor, serán manifestadas a los que la habiten” (DyC 130:9) tal como sucede donde habita el Padre Celestial.

Datos adicionales:

personas malas

Como Santos de los Últimos Días, sabemos que antes de entrar al reino celestial con nuestros cuerpos resucitados, debemos residir en el mundo de los espíritus. Si bien estos dos reinos están separados el uno del otro, hay mucho que podemos aprender sobre cómo será la vida en el reino celestial a partir de lo que sabemos del mundo de los espíritus.

Las siguientes ideas del escritor Santo de los Últimos Días y profesor de “Historia de la Iglesia” de BYU, Brent L. Top, nos ayudan a saber lo que podrían experimentar aquellos que se encuentran en el reino celestial según los atributos adquiridos en el mundo de los espíritus.

Viaje mejorado

amor de Dios

Brigham Young enseñó que cuando entremos al paraíso seremos “libres de viajar a la velocidad del rayo”. Comparó este movimiento espiritual, incluido lo que hoy llamamos “viaje en el tiempo”, con los rayos o la electricidad (o tal vez podríamos agregar fibra óptica, satélites e internet).

Brigham dijo, “estos proporcionan una buena ilustración de la capacidad y el poder del Todopoderoso. . . . Cuando pasemos al mundo de los espíritus, poseeremos una medida de este poder”.

Tal vez, a esto se refería el profeta José al describir a los espíritus justos como “envueltos en fuego ardiente”. Aquí hay otro ejemplo de habilidades mejoradas de los cuerpos espirituales.

Comunicación mejorada

milagros

El Élder Orson Pratt habló ampliamente sobre la forma de comunicación en el mundo de los espíritus. Dijo que ahí la comunicación no depende de las ondas sonoras y los nervios auditivos en nuestros oídos. En cambio, nos comunicamos mente a mente, espíritu a espíritu. En mi investigación me topé con muchos relatos de personas que no eran miembros de la Iglesia, tuvieron experiencias cercanas a la muerte y hablaron de esta comunicación telepática.

Puede parecer algo sacado de Star Trek. Pero, en realidad, las Escrituras y los profetas lo describen como el “espíritu de revelación”, es decir, Dios habla a nuestra mente y corazón (véase DyC 8: 2–3). Esa es la comunicación perfecta.

Aprendizaje mejorado

doctrina del evangelio

Hay otro aspecto de esta capacidad mejorada de los espíritus justos en el mundo de los espíritus que realmente espero con ansias: mayor capacidad para aprender y retener el conocimiento.

El Presidente Brigham Young declaró:

“No dejaré de aprender mientras viva, ni cuando llegue al mundo de los espíritus; pero, aprenderé con mayor facilidad “.

Orson Pratt explicó esa habilidad al decir:

“En lugar de pensar en un canal, el conocimiento se apresurará de todas partes; saldrá a la luz como la luz que fluye del sol, penetrando cada parte, informando al espíritu y dando comprensión sobre diez mil cosas al mismo tiempo; y la mente será capaz de recibir y retener todo”.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Katie Lambert y fue publicado en ldsliving.com con el título “Everyone Will Have a Urim and Thummim in the Celestial Kingdom + 4 More Fascinating Things We Know About It”.

| Para meditar
Publicado por: Nicole Córdova Loayza
Traductora de español, inglés y portugués. Me encantan los idiomas y conocer sobre diferentes culturas. También me gusta el arte y amo la naturaleza.
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