5 cosas edificantes que puedes hacer cuando alguien cuestione su fe

hombre padre e hijo

Hoy en día, muchos Santos de los Últimos Días experimentan el vapor de tinieblas que se describe en el Libro de Mormón como esas cosas que…

“…endurecen el corazón de los hijos de los hombres, y los conducen hacia caminos anchos, de modo que perecen y se pierden”. (1 Nefi 12: 17)

Como amigo o familiar de alguien que está cuestionando seriamente su fe y su posición como miembro de la Iglesia, puede ser difícil comunicarse de una manera que sea edificante y apropiada para ambas partes.

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Es fácil pensar: “¿Qué podría decirle a alguien que está considerando dejar la Iglesia?” A menudo, nos ponemos a la defensiva, somos desdeñosos o estamos demasiado decididos a hacer que alguien vuelva a tener fe mediante nuestras buenas intenciones.

Entonces, ¿qué pueden hacer los miembros de la Iglesia cuando alguien que conocen está cuestionando su fe? ¿Cómo podemos expresar nuestra lealtad y nuestro testimonio a nuestros seres queridos sin alejarlos?

Aquí hay cinco formas en que podemos responder como lo haría Cristo y ser edificados juntos, independientemente del resultado.

UNO: Valida sus preocupaciones

fe

Todos somos diferentes y también lo son nuestros desafíos y preguntas. En el exterior, las preguntas e inquietudes que tu ser querido tiene sobre la Iglesia pueden parecer pequeñas o infundadas. Tal vez, lo sean o no.

Sin embargo, con frecuencia, decimos en la Iglesia que si algo nos importa, también es importante para Cristo. Así que deberíamos adoptar la misma actitud.

Cristo se preocupa por las preguntas y dudas de la gente. Puede que no conozcamos la historia completa. Tal vez, un líder de la Iglesia hizo algo que ofendió a esa persona.

Quizás, esa persona hizo todo lo posible para obtener respuestas. Puede que esa persona haya estado pisando las aguas profundas del Evangelio durante mucho tiempo y está exhausta.

Independientemente del motivo de tus sentimientos, escucha a esa persona sin juzgar. 

Algunas de las habilidades de alguien que sabe escuchar son: repetir lo que la otra persona está expresando, validar sus sentimientos y proporcionar un lugar seguro para que esa persona se desahogue.

Por ejemplo, podrías decir: “Me doy cuenta de que te sientes muy herido y enojado por esta decisión de la Iglesia. Eso debe ser muy difícil. ¿Quieres hablar sobre eso?”

Asimismo, es importante evaluar si esa persona realmente está buscando opiniones, o si solo necesita hablar. Con frecuencia, ofrecer soluciones o consejos demasiado pronto, puede desanimar a las personas o alejarlas si no están listas para escucharlos.

DOS: Haz que esa persona se sienta segura de tu lealtad y amor

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Si bien no es una buena idea mantener relaciones que podrían dañar seriamente tu salud espiritual, es posible continuar fomentando amistades cuando las personas enfrentan algunos problemas en la Iglesia.

Para muchas personas, enfrentar la exclusión y la antipatía por sus pensamientos, preguntas y desafíos es una de las peores cosas que hacen los miembros de la Iglesia, ya sea en las redes sociales o a puertas cerradas.

Tales acciones y actitudes son la forma más rápida de reprimir conversaciones y romper relaciones.

amor de Dios

Si alguien siente la suficiente confianza como para compartir sus sentimientos contigo, hazle sentir seguro de tu amor y su valor, independientemente de sus opiniones. 

No hay necesidad de justificar y aceptar transgresiones o pecados graves. Sin embargo, existe una gran necesidad de amar y apoyar a los que te importan tanto como sea posible.

Hazle saber a esa persona que seguirá ocupando una parte importante en tu vida, incluso si enfrenta serias dudas y preocupaciones sobre la Iglesia.

Si esa persona elige irse, puedes expresar tu preocupación. Sin embargo, comprométete a amarla de todos modos y a continuar construyendo la relación.

TRES: ¿En qué sigue creyendo esa persona?

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Con frecuencia, es un hábito tirar todo lo que creemos cuando algo se pone en duda. Así como un principio puede ayudarnos a comenzar a construir un testimonio sólido, un solo principio puede desmoronar toda una vida de creencias.

El élder Jeffrey R. Holland dijo que es importante liderar con nuestra fe. Si alguien ha perdido la fe en un determinado principio, intenta encontrar el terreno en el que todavía puede pararse. 

Por ejemplo, muchos tienen desafíos cuando aprenden sobre la poligamia o el racismo que existía entre los líderes de la Iglesia en el pasado. ¿Todavía creen en Dios? ¿Todavía creen en Cristo?

Encuentra un lugar para comenzar e invita a esa persona a actuar sobre la base de los conocimientos que tiene. Si todavía cree en la oración, anímala a buscar continuamente respuestas de esa manera.

Si es apropiado, la invitación a venir a Cristo siempre es la más poderosa.

En las Escrituras aprendemos que el fundamento en Cristo es lo que ofrece total seguridad y fuerza contra las tempestades.

Al honrar la fe que tenemos, es más probable que la desarrollemos.

CUATRO: Comparte experiencias similares

Esto puede resultar un poco complicado. No a todos les gusta escuchar las experiencias de otras personas porque sienten que las suyas están siendo ignoradas o menospreciadas.

Sin embargo, las experiencias de vida que compartes ayudan a las personas a sentirse conectadas y no tan solas. 

Si crees que es apropiado, comparte alguna experiencia personal que consideres relevante. 

Quizás hayas luchado con algunas de las doctrinas y principios de la Iglesia. ¿Cómo encontraste una respuesta? ¿Aún tienes preguntas? ¿Cómo sigues adelante en la fe?

La humildad juega un papel importante. Puede ser fácil dar la impresión de ser superiores si tratamos de hacer alarde de nuestra propia fe en los rostros de otras personas.

Hazle saber a tu ser querido que tienes preguntas y que no comprender todo puede ayudarle a sentirse mejor acerca de su propia situación.

CINCO: No uses muchas palabras

A veces, las palabras son demasiado.

Las palabras pueden enfocar la atención en una pregunta de fe y hacer que parezca extremadamente grave cuando en realidad es una oportunidad para un crecimiento asombroso.

Simplemente amar a una persona y hacer todo lo posible para vivir tu propia fe, puede ser más poderoso que cualquier otra cosa. 

Busca la ayuda del Padre Celestial para comprender de dónde provienen esas dudas.

Cultiva una actitud lenta para airarse y evalúa la forma en que tratas a las personas en todos los aspectos de su vida.

No importa lo que alguien elija creer, como miembros de la Iglesia de Cristo, hemos hecho el convenio de actuar como Él lo haría. 

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Cada situación será diferente. La oposición y el enojo hacia la Iglesia son reales y, con frecuencia, provienen de lugares oscuros.

Sin embargo, muchas personas en la Iglesia están llenas de amor… y dudas. Al pedirle ayuda a Cristo, podemos trabajar juntos para llegar a salvo a casa con Él.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Aleah Ingram y fue publicado en ldsdaily.com con el título “5 Edifying Discussions to Have When Someone Is Questioning Their Faith”.

| Vida S.U.D

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