AS: Tengo 50 años y estoy soltera, ¿cómo evitar sentirme como una “solterona”?

Nota del editor: Los puntos de vista, la información o las opiniones expresadas en esta columna pertenecen únicamente al autor, el Dr. Jonathan Decker. Los lectores deben considerar cada situación única. Este contenido no reemplaza el asesoramiento profesional individual.

Pregunta

Soy miembro de la Iglesia y tengo más de 50 años. Es difícil no sentirme como una “solterona”. ¿Cómo puedo lidiar mejor con esta situación?

Respuesta

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Gracias por hacer esta pregunta. Ya sea que nunca hayas estado casada, divorciada o viuda, puede ser un desafío ser un adulto soltero en nuestra Iglesia que se centra en la familia.

Muchos discursos, actividades e incluso ordenanzas se centran en el matrimonio y las relaciones familiares. Además, en ocasiones, los miembros no son sensibles a la soledad y los sentimientos de los miembros solteros.

Aparte de ello, está el deseo humano natural de compañía que, para muchos, no se satisface. Por supuesto, algunos se sienten muy contentos de estar solteros. Sin embargo, para otros, esta situación les hace sentir mucho dolor.

Independientemente del estado civil, la mejor manera de enfrentar los desafíos de la vida, desde la perspectiva del evangelio, es el discipulado.

Llenar tu vida con la luz del Espíritu Santo mediante el estudio de las palabras de Cristo y Sus profetas te dará esperanza en el futuro y una perspectiva eterna más allá de las decepciones del aquí y ahora.

Llenar tu tiempo con servicio a los demás, especialmente a los que se sienten solos y olvidados, ayudará a aliviar tu soledad.

Trabajar en la historia familiar y prepararte para realizar ordenanzas salvadoras por tus antepasados ​​fallecidos, te ayudará a atravesar el velo y establecer una mayor conexión con tus seres queridos de generaciones pasadas.

Ahora, desde la perspectiva de un terapeuta, me gustaría hacer hincapié en cómo te refieres a ti misma, como una “solterona”.

Ese es un término peyorativo que te coloca en una posición “más baja” que los casados ​​e implica que tienes algo por lo que disculparte y no es así.

No tienes nada por qué disculparte. No hay nada malo contigo. La soltería no es más que otro estado del ser. Aunque buscamos el matrimonio eterno, estar soltero en la vida terrenal no implica inferioridad.

Especialmente, si uno vive digno de la bendición del matrimonio cuando el momento, el lugar y la persona sean los adecuados.

Empieza por pensar más en ti misma. En lugar de referirte a ti, con lástima, como una “solterona”. Considera verte y presentarte poderosamente como un “discípulo de Cristo”, como un Santo de los Últimos Días, como una hija de Dios o como una mujer fuerte y compasiva. 

¿Qué significado crearás para tus experiencias y tu vida? Recientemente, leí sobre el “coraje existencial” o la capacidad de preguntar “¿Qué voy a hacer?” en lugar de “¿Por qué me está pasando esto?”

Resulta que aquellos que buscan obsesivamente un significado en sus pruebas pueden desanimarse cuando no se les revela ninguno. Las cosas simplemente “les suceden”, sin un propósito. Por otro lado, aquellos que aceptan las dificultades y se enfocan en cómo responderán, emergen empoderados y exitosos. Actúan por sí mismos en lugar de actuar sobre ellos (véase 2 Nefi 2:26).

Viktor Frankl, en su fantástico libro “Man’s Search for Meaning”, afirma:

“El hombre no debería preguntarse cuál es el significado de su vida. Más bien debería darse cuenta de que es él a quien se le hace la pregunta”. 

Esto es similar a la parábola de los talentos, o la enseñanza del Salvador de que no debemos esperar a que se nos mande en todas las cosas.

Dios nos da la vida y experiencias. Luego, espera a ver qué haremos con ellas. “En tanto que los hombres hagan lo bueno, de ninguna manera perderán su recompensa” (DyC 58:28).

Mientras hagas lo bueno, no perderás tu recompensa. Entonces, ¿cómo lidias con estar soltera, ser mujer y tener más de 50 años? Haciendo el bien. ¿Qué bien? Todo lo bueno que sientas o quieras hacer.

¿Qué habilidades o talentos quieres desarrollar? ¿Qué pasatiempos quieres adquirir para desarrollar tus habilidades? ¿Qué cosas quieres aprender, ya sea por el mero placer de aprenderlas o para ponerlas en práctica? ¿A quién puedes ayudar? ¿Qué quieres hacer para ejercitarte? ¿Qué experiencias quieres adquirir? ¿A dónde quieres ir?

Acércate a otros. Desarróllate y supérate. Todo eso no eliminará por completo la soledad. Sin embargo, agregará nuevas capas de gozo y significado a tu vida, el significado que tú creas, lo que agrada a tu Padre Celestial.

Dios te bendiga. Espero que esto te ayude.

¿Qué te gustaría decirle a la hermana de este caso? ¡Cuéntanos en los comentarios!

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Jonathan Decker y fue publicado en ldsliving.com con el título “Ask a Latter-day Saint Therapist: I’m a single female over 50 in the church and struggling with my circumstances—how can I better cope?

| Vida S.U.D

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