Cómo escribir un correo significativo a un misionero en corto tiempo

Aunque escribir una carta o un correo electrónico a un misionero se considera ahora algo de la vieja escuela, sigue siendo significativo.

Sin embargo, cuando te tomas el tiempo para hacerle saber a un misionero que estabas pensando en él, es posible que eso le alegre el día.

La vida puede ser muy agitada a veces, pero no olvides a aquellos que amas y están sirviendo al Señor.

Aquí te compartimos 5 consejos para escribir un mensaje significativo a un misionero en corto tiempo.

Comparte tus esfuerzos misionales

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Cuéntale a tu misionero acerca de la obra que has estado haciendo. Ya sea que hayas estado ministrando a un amigo, hayas invitado a alguien a recibir charlas con los misioneros, hayas hermanado a alguien que se bautizó, todo lo mencionado es parte de la obra misional.

La obra solo puede avanzar cuando los miembros y los misioneros combinan sus esfuerzos.

Para los misioneros, saber que su familia está participando de la obra misional, les brinda consuelo. Además, esta es una manera maravillosa de sentirte más cerca de tu misionero. Centrándote en la misma obra que él.

Si no has estado haciendo la obra misional, considera el servicio de tu misionero como inspiración para comenzar. Ya sea que tus esfuerzos sean grandes o pequeños, puedo garantizar que tu misionero desea saber al respecto.          

Comparte tu testimonio

Comparte algo que hayas aprendido en tu estudio personal de las Escrituras. Esas experiencias pueden convertirse en pequeños mensajes que tu misionero podrá compartir en sus lecciones.

Las ideas de “Ven, sígueme” también son datos geniales que puedes compartir con tu misionero.

Si no puedes pensar en algo que hayas aprendido de tu estudio de las Escrituras, está bien. Si has tenido alguna experiencia reciente que está ayudando en el desarrollo de tu testimonio, compártela en tu carta o correo.

Compartir tu testimonio, incluso de forma escrita, ayuda a fortalecerlo.

Haz preguntas

Élder Kevin W. Pearson

Pregúntale a tu misionero cómo va la obra, cómo es su horario o qué experiencias ha tenido. Luego, pregunta a quién está enseñando.

Si hay algo de lo que a un misionero le encanta hablar, es de las personas a las que está enseñando. Pregunta por sus nombres específicamente y ora por ellos. En tu próxima carta, haz un seguimiento de su progreso por nombre.

Algo que debes evitar es preguntar cuántos bautismos ha tenido. Hacer esa pregunta puede ser incómodo. Cada persona progresa en el evangelio a su propio ritmo y los misioneros no tienen control sobre ese tiempo. Lo más importante no es el número de bautismos, sino la conversión cada vez más profunda de cada persona.

Se sincero con lo que está pasando en casa

Puedo decirte por experiencia propia que un misionero puede saber cuándo le estás ocultando algo. Incluso si tienes noticias difíciles que comunicar, es importante que seas sincero con tu misionero.

Ahora, esto no significa que cada pequeño problema deba ser mencionado.

Un artículo de New Era de marzo de 2007 titulado “Missionary Mail” dice:

“No menciones todos los problemas que surgen en casa. Hay algunos problemas que [los misioneros] deberían conocer, pero hay muchos otros que solo los preocuparían o distraerían innecesariamente”.

Como regla general, si ha sucedido algo importante, a la mayoría de los misioneros les gustaría saberlo.

Comparte lo orgulloso que estás

Dile a tu misionero lo orgulloso que estás de su decisión de servir al Señor y de sus esfuerzos diarios. Esto se aplica a todas las personas, no solo a los misioneros.

A menudo escuchaba cosas como, “estoy muy orgulloso de tu decisión de servir”. Si bien eso es realmente agradable, hubiera deseado que alguien hubiera reconocido que cada día era una elección para servir. Está bien reconocer que algo bueno todavía es difícil.

A veces sentía que mi familia estaba orgullosa de que yo fuera una misionera, pero no se daba cuenta de mis esfuerzos diarios.

Foto extraída de churchofjesuschrist.org

Puede ser difícil para cualquiera que no se reconozcan sus esfuerzos y no solo en el caso de los misioneros.

Solo recuerda que tu misionero sigue siendo humano y también puede sentirse desanimado por cosas cotidianas.

¿Cuándo le escribirás una carta o un correo a tu misionero? ¡Comparte en los comentarios!

Esta es una adaptación del artículo que fue escrito originalmente por Zoë Holyoak y fue publicado en Third Hour con el título “How to Write a Meaningful Missionary Letter in 10 Minutes”.

| Vida S.U.D

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