La manera en que hablamos sobre la misión en la Iglesia de Jesucristo debe cambiar

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Cuando la alumna de la Universidad Brigham Young, Gabrielle Shiozawa, presentó sus papeles para servir en una misión en junio de 2020, no sabía si debía servir en una misión o no.

Sin embargo, deseaba demostrarle a Dios que estaba dispuesta a hacerlo.

Lamentablemente, debido a problemas de salud, no pudo ir.

“Sentí que no era lo suficientemente buena para servir a Dios”, escribió en The Daily Universe de BYU.

Gabrielle Shiozawa

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Desde entonces, Shiozawa, ha descubierto otras formas en las que se siente llamada a servir a Dios.

Sin embargo, cuando personas bien intencionadas le preguntan dónde sirvió en una misión y responde, la gente la tranquiliza y compadece.

Esa reacción, le hace sentir agotada emocionalmente.

Shiozawa dice que sabe que no es la única que se siente así.

“Sé que no estoy sola en esta lucha. La forma en que hablamos sobre la misión en la Iglesia debe cambiar. Muchas personas se ven afectadas por estereotipos y suposiciones comunes”, dijo.

Agregó:

“Muchos hombres jóvenes resultan beneficiados por el cambio de política realizado en octubre de 2012 que les permite servir a los 18 años en lugar de los 19.

Otros experimentan una mayor presión y críticas cuando eligen trabajar o asistir a la universidad antes de presentar sus papeles para la misión.

El presidente Thomas S. Monson dijo:

‘No estoy sugiriendo que todos los jóvenes servirán, o deban hacerlo, a esa edad más temprana. Más bien, según sus circunstancias individuales, así como la determinación de los líderes del sacerdocio, ahora tienen esa opción’”.

Algo que se debe tener en cuenta con respecto al servicio misional es que es diferente para todos. Múltiples factores pueden hacer que alguien posponga su llamamiento misional o lo cancele.

“Algunos misioneros regresan a casa temprano debido a problemas de salud, problemas familiares, problemas de dignidad o nostalgia.

Otros, reciben sus llamamientos, pero los posponen o los cancelan cuando se comprometen.

Algunos simplemente no se sienten llamados u obligados a servir en una misión tradicional, sino que se dedican a construir el reino de Dios de otras formas.

He visto que la misión ha cambiado la vida de algunos de mis amigos, ha enriquecido su testimonio y fortalecido su determinación.

Doctrina y Convenios 4: 3 dice:

‘Si tenéis deseos de servir a Dios, sois llamados a la obra’.

Sin embargo, también he visto a misioneros regresar a casa destrozados y marcados por experiencias difíciles”.

No existe una forma única de vivir el Evangelio. No existe una forma única y correcta de servir a Dios. En cada caso, es una decisión personal.

Shiozawa concluyó su artículo diciendo:

“El dolor que una vez sentí debido a que mis papeles misionales fueron rechazados, disminuyó a medida que descubrí otras formas en las que me siento llamada a servir a Dios y a los demás. 

Mi empatía y comprensión por los demás ha aumentado a través de esta dificultad. 

Solo espero que otros también encuentren este nivel de compasión por los demás. 

Espero que todos podamos aprender a cambiar la forma en que hablamos sobre la misión en la Iglesia.

Espero que podamos aprender a escuchar más de lo que hablamos”.

Fuente: universe.byu.edu

| Vida S.U.D

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