¿Y si Nehor y Korihor tuvieran blogs?

Nehor y Korihor del Libro de Mormón

Nehor y Korihor del Libro de Mormón

Se nos explica con claridad la naturaleza del engaño en la argumentación de Nehor y Korihor del Libro de Mormon.

¿Y si Nehor y Korihor hubieran tenido blogs, hubieran grabado podcasts, hubieran reunido comentarios, hubieran solicitado cartas en su favor o hubieran organizado velatones de sus seguidores cuando fueron llevado ante los jueces superiores de los nefitas? ¿Y si huberan podido dar comunicados de prensa a algún medio de comunicación complaciente? Ellos no tenían estas oportunidades tecnológicas, pero sus sonoros argumentos en las páginas del Libro de Mormón son notablemente similares a los ataques que la Iglesia recibe en su contra hoy en día.

Es como si Mormón, escribiendo específicamente para nuestro tiempos, quiso prepararnos para los debates de hoy con aquellas voces “iluminadas y emancipadas” que se amontonan en internet, que critican a la Iglesia, a sus líderes y su doctrina, que buscan ganar almas y luego se quejan porque peligra su calidad de miembros en una iglesia en la que ellos no creen.

Claramente Nehor y Korihor era grandes oradores, personajes poderosos y discursantes muy persuasivos. A su vez, disfrutaban del embriagador entusiasmo que nacía al ver sus argumentos implantados en gran parte del pueblo nefita.

Cuando Nehor aparece en escena, lo hace empoderado por el honor y la atención provocada por su doctrina estimulante de masas. Pese a que su historia sea corta (consta de sólo un par de versículos), su filosofía permanece e influencia notoriamente a la sociedad, convirtiéndose así en un importante punto de división entre los nefitas; quienes a la larga iniciaron las guerras del 63 A.C. y avivaron la llama que incitó al pueblo de Ammoníah a inmolar a los santos.

Nehor hacía todo esto “importunando a la Iglesia” con sus alternativas más seductivas. Si él hubiera tenido un blog hubiera escrito “tengo mis reparos” en cuanto a la Iglesia, y luego diría que llegó a tener todos estos problemas “solo porque hizo preguntas”. Por su puesto, como mucho de quienes dicen que “solo hacen preguntas”, lo que Nehor en verdad hacía era entregar una serie de declaraciones que chocaban con la doctrina, mientras probablemente decía que lo que hacía era para el bien de las personas. Él habría indicado que estaba salvando de la ansiedad y la depresión a quienes encontraban terriblemente estrictas las leyes de la Iglesia.

Ciertamente él creía que tenía ideas más avanzadas que las de Dios. Podría haber dicho que si “angosto es el camino” de la doctrina de Dios, “él tiene muchas cosas por explicar”.

En esto estaba su doctrina alternativa: “que todo el género humano se salvaría en el postrer día, y que no tenían por qué temer ni temblar, sino que podían levantar la cabeza y regocijarse; …y al fin todos los hombres tendrían vida eterna” (Alma 1:4).

Esta es, por cierto, una revisión muy liviana y amigable del evangelio que Alma estaba enseñando. No es de extrañar que Nehor fuera el primero en introducir la “superchería sacerdotal”, “que todo sacerdote y maestro debía hacerse popular”. Tendrías mucho apoyo con una doctrina popular como esta, riquezas, honor y citas en la prensa nacional. Nehor lo hizo, probablemente, convirtiéndose en el campeón de los desposeídos.

Esta idea es atractiva para aquellos a quienes les gustaría hacer lo que quisieran y aún así reclamar las bendiciones de la eternidad. El predicar el arrepentimiento nunca ha sido popular. El decir la verdad no te dará “me gusta” en tu página de Facebook. Esta idea de que “todos los hombres tendrían la vida eterna” es una doctrina fácil de entender en un vistazo y no requiere ningún ejercicio espiritual o mental.

El Nehor de hoy, el bloguero, diría que lo mejor de su doctrina es de que era inclusiva. El apoyaba en todo a los grupo marginados, implicando, por su puesto, que la Iglesia y el Dios que ella representa son cerrados, y que hacer cumplir las normas es intolerancia. Quizás mañana, cuando la Iglesia sea más progresista e internacional, esta abandonará sus doctrinas obsoletas.
¡Cuán astuto era! Y después de todo, era un tolerante Nehor el que asesinó a Gedeón por mantener su punto de vista del evangelio. Esto ¿es fruto de una posición moralmente superior? ¿Es esto inclusivo? Más allá de eso, la idea de que Dios tenía cabida en la inclusividad de Nehor es simplemente una mentira.

Es Dios quien invita a todos los que estáis trabajados y cargados a venir a Él para descansar (Mateo 11:28). Él quiere que el evangelio sea predicado “en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones” (Mateo 24:14). Él fue levantado para traer a todos a él (Juan 12:32). Todos son llamados a la obra (D. y C. 6:13).

La diferencia aquí es que el Señor busca igualdad de oportunidades (incluso a diseñado un completo programa para redimir de la muerte a aquellos quienes nunca han oído su palabra). En lo que insiste Nehor es en la igualdad de resultados (como si el lugar donde mora Dios fuera una fiesta donde uno puede llegar como quiera), donde no se requiere santificación. Recuerda, Nehor solo está enseñando su filosofía para nuestro propio bien.

Como dijo el élder Jeffrey R. Holland: “Tristemente, mis jóvenes amigos, es una característica de nuestra época que si la gente quiere dioses, quiere que sean dioses que no exijan mucho; dioses cómodos que no sólo no zarandeen la barca, sino que ni siquiera la muevan; dioses que nos den una palmadita en la cabeza, que nos hagan reír y luego nos digan que salgamos a jugar y recojamos flores.

“¡Ni qué hablar de que el hombre esté creando a Dios a su propia imagen!”

Korihor

Korihor era un intelectual sumamente fluido que decía “¿Cómo sabéis que son ciertas? He aquí, no podéis saber de las cosas que no veis”. Él es el materialista, negando cualquier cosa que no se puede medir o percibir con los sentidos. Dios está muerto y todo está permitido.

Si Korihor tuviera un blog hoy, menospreciaría las afirmaciones sobre la veracidad de José Smith y el Libro de Mormón. A pesar de tener montones de evidencia contraria, él reclamaría que no hay ni una pizca de evidencia de que el Libro de Mormón venga de un documento antiguo. Esto es, en parte, porque no estaría dispuesto a aceptar nada que se parezcan ángeles, planchas de oro, o milagros y los tomaría como las insensatas tradiciones de vuestros padres.

En su blog se leería “¿No podemos acaso hablar sobre sus insensatas tradiciones? ¿Acaso no podemos revisar su anticuada y represiva moralidad sexual?”

“Insensata”, de hecho, es una de las palabras favoritas de Korihor. Le recordaba a los creyentes que sus esperanzas eran insensatas y que estaban enyugados a cosas insensatas. Él es sumamente arrogante, como si su punto de vista fuera el único racional y defendible. Como si para los creyentes su ingenua aceptación fuera el efecto de “una mente desvariada” y un “trastorno mental”.

Es sorprendentemente efectivo llamar a las personas insensatas (o cualquier otra variación moderna de esa palabra). Recuerda cuan sorprendentemente poderoso era el efecto que tenían en el sueño de Lehi las personas que apuntaban con sus dedos a los creyentes desde el grande y espacioso edificio a quienes se habían encaminado al árbol de la vida. Muchos simplemente se desplomaron ante la vergüenza.

Como creyentes, debemos haber experimentado lo que es ser ridiculizado por otros debido a nuestro punto de vista, la cual se ha tornado en políticamente incorrecta. Muchos asumen que lo religioso es menos inteligente.

Kate Kelly, quién fue excomulgada por su publica oposición a la Iglesia en sus esfuerzos con Ordain Women fue citada en The Guarian diciendo: “Tristemente, la fe mormona se ha convertido en un lugar donde se incentiva la supervivencia de los menos aptos. Desde que se demanda y se fuerza severamente la obediencia estricta, solo los menos talentosos, los con el pensamiento menos matizado, los que con menos probabilidad se levantarán contra el abuso y las personas menos valientes son las que prosperan en las Iglesia de hoy”.

Por favor, dejar claro que no estoy llamando a Kate Kelly un Korihor, no lo haría, pero si lo son los argumentos que expone. Es difícil pasar por alto que lo que ella dice aquí es muy parecido al escarnio cargado sobre los miembros de la Iglesia en la linea de pensamiento de Korihor. Aquellos quienes son creyente y aman la Iglesia son descritos con los términos menos halagadores.

Son, de hecho, estúpidos e incongruentes (o desvariados o trastornados). Se define la valentía solo para aquellos quienes comparten sus creencia y actúan como ella lo hizo.

Korihor también tenía algo que decir sobre la supervivencia de los menos aptos: “en esta vida a cada uno le tocaba de acuerdo con su habilidad; por tanto, todo hombre prosperaba según su genio, todo hombre conquistaba según su fuerza; y no era ningún crimen el que un hombre hiciese cosa cualquiera” (Alma 30:17).

Esta es una filosofía moderna en la boca de un hombre de la antigüedad, una que no sería articulada sino décadas después de la publicación del Libro de Mormón. Esta es la idea de la “supervivencia del menos apto”.

Korihor era simplemente el apto y aquellos quienes no se acogían a su efoque eran ineptos.

Aunque sufrió un gran rechazo y fue rehuido por gritar su mensaje a los cuatro vientos, declaró que la Iglesia lo censuraba. Alegaría de que todo lo que quería era libertad de expresión, un dialogo abierto y respetuoso, y los comentarios de todos serían tomados en cuenta. Esto lo dice mientras degrada a los creyentes y descarría los corazones de muchos.

En esta era del internet, estamos inundados con ideas que son tan viejas como la arena y tan corrosivas como un mar salado. Ellos se venderán a nosotros apelando a nuestra protección de los oprimidos y marginados (a quienes no podemos ayudar sino con una respuesta emocional). Ellos sugerirán de que hemos sido engañados en nuestras creencias religiosas y que el ilustrado de verdad sabe más.

No nos dejemos engañar. Mormón, anticipando nuestro dilema, nos dió un estupendo ejemplo de cómo sería este engaño y nos aconsejó: “¡Oh, sed prudentes!”.

Publicado originalmente por Maurine Proctor para Meridian Magazine.

| Vida S.U.D

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