Cómo casi un millón de kilos de papa llevó a la conversión de esta mujer

Ryan Cranney de Cranney Farms nos cuenta cómo su decisión de donar casi un millón de kilos de papa condujo a la conversión al Evangelio de una mujer en Kenia y más milagros.

Cultivamos papas para la industria de procesos, que son empresas que fabrican papas fritas. Asimismo, hacemos envases frescos, somos copropietarios de la empresa que empaca papas en cajas y bolsas que van a supermercados y restaurantes.

El año pasado, 2019, fue un gran año, tuvimos una gran cosecha. Las cosas se veían muy bien y la economía iba bien.

Foto: Facebook de Ryan Cranney

La gente comía en los restaurantes. Hubo una muy buena demanda de papas, específicamente. Asimismo, hubo un poco de escasez de papas, por lo que los precios parecían estar en niveles récord. Así que teníamos mucho optimismo en cuanto a los primeros meses de 2020.

Luego, a fines de enero, durante las primeras semanas de febrero, comencé a escuchar un poco sobre este virus. Recuerdo, desde el principio, tener un presentimiento de que esto podría ser algo muy grave, tanto para el mundo como para nuestra empresa.

Así que lo primero que consideramos fue el servicio de comida, los restaurantes se vieron muy afectados por la pandemia y comenzaron a cerrar.

Foto: Facebook de Ryan Cranney

De ese modo, vimos que la demanda de nuestros clientes pasó de ser muy alta a casi detenerse por completo. Sentí pánico en ese momento. Sentí que podríamos estar en peligro financiero, que probablemente podría llevarnos a la quiebra.

En ese momento, oramos como familia para poder sostenernos durante este tiempo difícil y pedimos la ayuda del Padre Celestial para superar esta prueba.

Además, pregunté muchas veces: “¿Qué es lo que debemos aprender de esta experiencia? ¿Cuáles son las decisiones correctas que podríamos tomar para continuar apoyando a nuestra familia aquí para las generaciones venideras?”

Ryan Cranney y su esposa.

Abril es la temporada de siembra, pero también es la temporada en la que todavía tenemos papas almacenadas de la cosecha del año anterior.

Por lo general, podemos vender las papas a otros agricultores o llevarlas al mercado de productos deshidratados para hacer hojuelas. Así que hice las llamadas telefónicas habituales a las empresas deshidratadoras. Pero, me dijeron que no estaban comprando nada en ese momento porque todo estaba cerrado.

Eran unas papas preciosas. Se me hizo muy difícil decidir qué hacer con ellas. La otra opción que teníamos era dárselas al ganado. Así que esa sería nuestra intención inicial: tirarlas al suelo y alimentar a nuestras vacas.

Foto: Facebook de Ryan Cranney

Pero, cuando las tiramos allí, vi lo bonitas que eran las papas y teníamos alrededor de 910 mil kilos de papas. Probablemente, había unos dos millones de papas. Pensé: “Seguramente hay una forma mejor en que podríamos utilizar las papas en lugar de alimentar al ganado”. Así que tuve la impresión de regalarlas.

Sabía que algunas personas perdieron sus trabajos y, probablemente, tenían problemas económicos. Así que hice una publicación en Facebook, “Debido a la pandemia de COVID-19, regalaremos algunas papas, pueden venir a recogerlas si lo desean”.

Realmente, no tenía idea de que la gente se lo tomaría tan en serio como lo hizo. Pensé que tal vez algunos amigos y vecinos vendrían, y usaríamos el resto de papas para alimentar al ganado. Pero, me equivoqué.

Foto: Facebook de Ryan Cranney

La publicación de Ryan tuvo más de 11,000 compartidos y más de 1,500 comentarios de personas de Estados Unidos y fuera del país. Ryan pasó los siguientes tres o cuatro días respondiendo comentarios y preguntas sobre la oferta.

Los bancos de alimentos, las comunidades de jubilados y los presidentes del Cuórum de Élderes y de la Sociedad de Socorro de Wasatch Front pasaron a recoger algunos  kilos de papas para compartir con su comunidad.

Entre las muchas reacciones positivas, Ryan recibió la respuesta de Susan Githumbi, una madre soltera de tres niños, que vivía en Kenia. Susan comentó que ojalá se regalaran esas papas donde vivía.

Ryan se puso en contacto con ella y le preguntó cómo le estaba yendo durante la pandemia. Githumbi le contó que su familia y ella no tenían qué comer debido a que gran parte de la población de Kenia se había quedado sin trabajo.

Githumbi y Cranney se hicieron amigos y hablaban sobre la fe a través de Facebook. Ryan le preguntó a su nueva amiga cómo podía ayudarla y ella le respondió que lo único que necesitaba era comida.

Como no podía enviarle papas desde esa distancia, Cranney le envió a Githumbi $100 como regalo de cumpleaños.

Githumbi usó los fondos para comprar harina, leche deshidratada, una bolsa de azúcar y una jarra de aceite de cocina, que la alimentarían a ella y a sus hijos durante varios meses.

Foto: Facebook de Ryan Cranney

Estos suministros se volvieron especialmente significativos para la familia Githumbi, ya que los recibieron poco después de que su casa fuera destruida.

A principios de mayo, las autoridades ordenaron demoler aproximadamente 600 casas en Nairobi, 5000 personas quedaron sin hogar. Muchas de esas personas eran madres solteras y niños. Esto se debió a que personas sin escrúpulos, vendieron las tierras con títulos de propiedad fraudulentos.

Cuando Githumbi le contó a Cranney cómo su casa había sido destruida, afortunadamente ella y sus hijos todavía tenían la comida que compraron gracias al regalo de Cranney. La familia pudo encontrar refugio en una iglesia local durante la noche y se enfocaron en vivir un día a la vez.

diezmo

Después de que Cranney envió los $100 a Githumbi, se preguntó si había algo más que podía hacer por la familia. Ryan pensó en todas las personas que se habían ofrecido a hacer donaciones a Cranney Farms a cambio de papas. Entonces, se preguntó si otros podrían estar interesados en ayudar a su amiga de Kenia.

Cranney  recuadó $6000 tanto en línea como en donaciones personales a través de GoFundMe para ayudar a Githumbi y su familia. Ese dinero fue suficiente para pagar los estudios universitarios de su hijo mayor y la escuela de sus hijos menores entre otras cosas.

Ryan le preguntó a Githumbi si estaría interesada en recibir la visita de los misioneros. Debido a que Githumbi era una mujer de fe, aceptó. Los misioneros la contactaron y pronto comenzó a recibir charlas.

Después de unos meses, Githumbi se comunicó con Ryan y le compartió sus deseos de ser autosuficiente y hacer un negocio para poder ayudar a su familia. Entonces, Ryan le compartió algunos manuales de la Iglesia sobre autosuficiencia.

A medida que pasaba el tiempo, Githumbi se sentía más interesada en la Iglesia. Finalmente, le envió un mensaje a Ryan diciéndole que estaba decidida a bautizarse junto a su familia para formar parte de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Ryan nunca imaginó que Githumbi le enviaría un mensaje con fotos de su bautismo. Fue un día muy especial tanto para Githumbi y su familia como para él.

Fuente: LDS Living

| Vida S.U.D

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