9 lecciones que un Santo de los Últimos Días aprendió sobre perder y recuperar la fe

Rich Millar, es un Santo de los Últimos Días que sirvió como misionero de tiempo completo en Rusia y se alejó de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Tras atravesar una serie de pruebas, compartió en su cuenta de Facebook 9 lecciones que aprendió sobre perder y recuperar su fe.

Rich espera que su publicación pueda ayudar a los Santos que se encuentran atravesando una crisis de fe al igual que a sus seres queridos.

Rich Millar.

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El mejor consejo que Rich puede dar a alguien cuyo amigo o familiar está luchando con su fe es ofrecer amor. Además, resalta que la última decisión le corresponde a quien está atravesando la prueba de fe.

Estas son las 9 lecciones que Rich aprendió sobre perder y recuperar su fe:

1. Todo el mundo tiene o experimentará una crisis de fe en algún momento de su vida

Smith

Tendrás que luchar con preguntas sobre tu fe en tu mente. Nadie es inmune a esta experiencia, incluso tus héroes espirituales.

Todas esas personas se han vuelto fuertes espiritualmente al superar una crisis de fe en cierto momento.

Así que, si estás atravesando una crisis de fe, debes saber que no estás solo y que hay muchos que han recorrido este camino antes que tú. No tengas temor ni te avergüences de ello.

Creo que una de las grandes cosas que aprendí de esta experiencia fue que esto es parte del plan y de la vida, tener dudas y superarlas.

Hay muchas personas que han luchado o están luchando con lo mismo. Sin embargo, es parte de nuestra cultura no hablar de ello.

No te digo que debamos hablar de nuestros problemas personales todo el tiempo porque eso tampoco es saludable. No obstante, he descubierto que está bien expresar dudas y hablar con los demás y saber que “no estás solo”.

No eres el primero y, probablemente, no serás el último en pasar por una crisis de fe. Además, es posible que tus héroes espirituales hayan recorrido este camino en cierto momento.

Ellos lucharon con las dudas y las superaron. Hay esperanza en saber eso y saber que este camino o este viaje no tiene por qué terminar con el abandono de la fe.

A menudo, al final de este camino se fortalece la fe de las personas.

2. Nadie podrá “hablar” o “convencerte” para que tengas un testimonio

Al recordar mi viaje espiritual, me di cuenta de que nadie iba a poder persuadirme de la verdad.

Yo era demasiado terco. Tuve que aprender por mí mismo mediante la búsqueda, la meditación y el Espíritu.

Hubo innumerables personas cercanas a mí que intentaron hacerme entrar en razón y ayudarme a comprender el camino por el que me dirigía. Pero, SIEMPRE me salía con la mía, o al menos eso creía.

Al final, nadie me dijo ni me mostró los hechos que me llevaron a regresar. Tuve que llegar al entendimiento por mí mismo.

perder tu testimonio

No fue hasta que tuve experiencias personales, a través de pequeños susurros del Espíritu, que me di cuenta de que lo que me dijeron estas personas era correcto, pero yo no quería asimilarlo.

No lo permitiría. Había leído demasiado y había analizado todo. De alguna manera, el Espíritu estaba teniendo dificultades para comunicarse conmigo.

Tendrás que llegar a tu propia conclusión y comprensión en tu debido tiempo. Eso tendrá que nacer de lo más profundo de ti.

No estoy diciendo que experimentarás esto de alguna manera. Sin embargo, a mí me sucedió. Así que, como advertencia, recuerda que el temor, la ira, el resentimiento, el cinismo o cualquier otro sentimiento similar nunca conduce a la verdad ni a nada bueno.

Mantente cerca de la luz y la verdad. Una vez más, nadie, repito, NADIE, podrá “hablarte” o “convencerte” para que tengas un testimonio.

Esa no es la forma en que uno obtiene un testimonio. La verdadera conversión proviene de ejercer la fe y escuchar al Espíritu.

3. No ignores las pequeñas impresiones del Espíritu.

Así es como Dios te habla y responde tus oraciones.

Para muchos, el primer paso en una crisis de fe es perder la fe en todo, incluido Dios. Te sientes traicionado o perdido, o como si Dios no hubiera cumplido su parte del trato. Entonces, comienzas a dudar de su existencia.

Al menos eso es lo que me pasó. No obstante, me di cuenta de que le había impuesto expectativas a Dios, cuyos términos Él nunca había aceptado.

En ese momento, profesé tener un corazón y una mente abiertos y me dije a mí mismo:

“Si Dios está allí, me lo hará saber y me ayudará a encontrar respuestas. Él encontrará una manera de mostrarme que la Iglesia es verdadera. Él conoce mi corazón y sabe que quiero saber”. 

Sin embargo, en realidad, no fui lo suficientemente humilde para escuchar las respuestas que Él me estaba dando en ese momento porque quería algo grande y milagroso.

Al recordar, eso era fácil de ver. No obstante, en ese momento había endurecido mucho mi corazón y no sentía nada. Estaba tan cegado por mi cinismo y deseo de criticar cada pequeña cosa que pudiera encontrar, que no pude ver lo que estaba justo frente a mí.

No estoy diciendo que este sea el caso de todos, pero sé que esperaba algo grandioso como respuesta a mis oraciones… una señal o una visita angelical.

Al leer las Escrituras y los discursos de los líderes de la Iglesia, me di cuenta de que estas experiencias son excepciones a la regla, no la regla.

Lo más probable era que recibiera una respuesta a través de una impresión del Espíritu o por medio de un amigo o familiar mediante el que Dios obrara. Siempre me ha fascinado esta cita de Hugh Nibley:

“Si oras para que un ángel te visite, sabes lo que hará si viene. Él simplemente te citará las Escrituras, así que estás perdiendo el tiempo esperando lo que ya tenemos”.

Llegué a comprender que Él ya me estaba hablando y me había estado diciendo qué hacer. Simplemente, yo estaba ignorando esas impresiones.

No digo que esto se aplique para todos, pero eso fue lo que experimenté.

Hubo muchas ocasiones y experiencias diferentes en las que sentí que debía hacer o no ciertas cosas, pero ignoré todo.

Me di cuenta de que el Espíritu verdaderamente es una voz apacible y delicada, como se dice claramente en las Escrituras. Además, que muchas de las impresiones buenas y positivas que tengo en mi mente son de él.

Asimismo, he descubierto que cuanto más actúo sobre estas pequeñas impresiones del Espíritu, se vuelven más fuertes, claras y frecuentes en naturaleza.

4. Los hermanos y los líderes de la Iglesia no son perfectos, y eso está bien

reunión sacramental

Los hermanos y los líderes de la Iglesia cometen errores y algunas personas dicen que, debido a ello, no pueden ser inspirados y dirigidos por Dios.

Si las personas creen esto, tampoco pueden creer en las Escrituras porque si lees acerca de los profetas de la antigüedad y ves sus interacciones con Dios, está claro que constantemente cometieron errores.

Sin embargo, aun fueron llamados a ser portavoces de Dios. ¿Por qué? Porque eso es con lo que Dios debe trabajar, personas imperfectas.

Si tienen razón 999 de cada 1,000 veces, tus probabilidades son mucho mejores en la vida al seguir el consejo de los hermanos que cualquier otra opción. Esto no disminuye su llamamiento ni el llamado de Dios para que los sigamos.

Si estás buscando personas perfectas y líderes perfectos, nunca los encontrarás, no en esta vida.

5. Nunca obtendrás un testimonio a través de evidencia histórica

seguir adelante

Hay personas que están luchando con temas relacionado con la historia de la Iglesia, cosas que sucedieron en el pasado de la Iglesia, y eso afecta su testimonio. Yo diría que nunca obtendrás un testimonio a través de evidencia histórica. Eso nos regresa al punto número dos. Recibes un testimonio a través de las impresiones del Espíritu.

A menudo, la gente piensa que es excusa, pero no lo es. Así es como debe ser. El Padre Celestial no quiere probarte a través de evidencia histórica que la Iglesia es verdadera. Podría hacerlo si quisiera, pero no lo permitirá porque no es así como se construye la fe.

Así no es cómo funciona. Una parte esencial del plan es caminar por fe. Entonces, si estás buscando un testimonio a través de ese medio, nunca lo obtendrás.

6. No permitas que lo que NO sabes te impida seguir con lo que sabes

alcanzar tus objetivos

Muchas veces la gente quiere saberlo todo. Quieren una respuesta a todas las preguntas que tienen en la vida, y esa no es la realidad.

No hay nadie, literalmente nadie en esta Tierra, que tenga una respuesta para todo.

Así que habrá preguntas que quedarán sin respuesta. Debes aprender a seguir lo que sabes sin saberlo todo y estar bien con ello. Eso es parte del plan.

No te enfoques en las cosas pequeñas y te pierdas entre la maleza.

7. Alinéate con el Espíritu

misión

Cuanto más te acercas al Espíritu, más fácil se vuelve todo.

Evita todas las cosas que alejarían u ofenderían al Espíritu. El Espíritu, por su propia naturaleza, es extremadamente sensible hacia cualquier cosa que no sea edificante, positiva y llena de luz.

El Espíritu se apartará rápidamente de cualquier situación que no sea edificante.

Presta atención a los medios que consumes (música, videos, imágenes, películas, libros, blogs, sitios web, etc.), a las personas y entornos de los que te rodeas.

impresiones espirituales

Todos podemos pensar en ocasiones en las que no debíamos haber ido a cierto lugar, pasar el rato con ciertas personas, ver cierta película, escuchar cierta canción, etc. Nuevamente, este es el Espíritu que te impulsa a mantenerte alejado.

Por el contrario, rodéate de cosas que llamen al Espíritu. Cuanto más lo hagas, más fácil será recuperar tu testimonio y hacer las cosas que tienes que hacer, porque entonces el Espíritu podrá hablarte más claramente y darte impresiones.

En mi caso, mientras comenzaba a alinearme con el Espíritu, la misma luz que se fue, volvió.

Es interesante lo que sucede cuando comienza este proceso. Tu deseo de obtener más luz y conocimiento crece al mismo tiempo que te sientes atraído por cosas con más luz y ellas se sienten atraídas por ti.

Eso me recuerda a uno de mis primeros días en una clase de química en la universidad. El profesor nos explicó que las moléculas similares se atraen naturalmente entre sí. “Lo similar atrae lo similar, incluso a nivel molecular”.

¿No es interesante eso? Al igual que las moléculas, los objetos, las personas y los espíritus se atraen naturalmente entre sí. Cuanta más luminosidad u oscuridad tengas, más atraerás eso. Es un principio universal.

Obtener, guardar y seguir el Espíritu es probablemente lo más esencial en lo que puedes concentrarse. Luego, ten el valor y el deseo de seguir las impresiones del Espíritu. Si lo haces, todo saldrá bien porque esa es la clave y el Espíritu te dirá lo que debes hacer.

8. Aléjate de todo pecado

pecados

Si actualmente estás involucrado en algún pecado, detente y aléjate de él. Comienza el proceso de arrepentimiento.

A menudo, no siempre, el pecado acompaña a una crisis de fe. Al hablar con diferentes personas, siento que existe la idea de que muchas veces la gente peca y, luego, eso los lleva a dudar de su fe porque quieren justificar sus pecados.

Para mí, fue todo lo contrario. Intelectualmente fui por este camino de perder mi fe, y eso me llevó a pecar.

No tiene por qué suceder necesariamente uno tras otro, pero con el tiempo suelen ir de la mano.

Nuevamente, el pecado en todas sus formas simplemente aleja al Espíritu, lo que hace que sea mucho más fácil justificar tu comportamiento y dudas.

9. Acude a los líderes de tu Iglesia local

presidente de estaca

Muchas personas que se acercan a mí están lidiando con algo personal. Intento ayudarlas tanto como puedo y darles consejos. Sin embargo, al final del día, se nos han dado líderes en la iglesia que han sido inspirados para ayudarnos.

Se les han dado llaves para ayudarnos, así que siempre les digo a las personas que deben hablar con sus líderes locales para ayudarlos en su proceso. Sé honesto y abierto con ellos. Están ahí para ayudar.

Eso no quiere decir que cada experiencia que tengas será positiva. Una vez más, el liderazgo dentro de la Iglesia no es perfecto, por lo que es posible que tu obispo o líder no maneje tu situación de la mejor manera.

servicio

Recuerda que son personas imperfectas como tú, que hacen todo lo posible por seguir al Espíritu. No obstante, aún están aprendiendo, todo estamos aprendiendo.

A pesar de esto, trabaja con tus líderes y si hablar con un líder no funciona, habla con otro líder y trata de encontrar a alguien cerca de ti que pueda ayudarte.

Es por eso que la Iglesia está estructurada de la manera en que está para que podamos elevarnos donde estemos. Hay personas a tu alrededor que están ahí para ayudarte, que quieren ayudarte.

¡Espero que este artículo te haya ayudado! ¡Cuéntanos en los comentarios qué te pareció!

Fuente: Deseret News

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