Ser miembro de la Iglesia en el pueblo que asesinó a José Smith

martirio José Smtih

Muchos pobladores de Warsaw, Illinois, hablan con cariño de esa “familia Santo de los Últimos Días que alguna vez vivió ahí”.

Lo mencionado puede parecer extraño. Ya que, en 1844, Warsaw fue el centro de hostilidades contra los Santos de los Últimos Días, durante la época que se conoce como el “período de Nauvoo” en la historia de nuestra Iglesia.

De hecho, Warsaw fue el hogar del populacho que acabó con la vida de José Smith. Sin embargo, unos 136 años después de ese trágico martirio, Warsaw se convirtió en el hogar de una familia Santo de los Últimos Días, que muchos pobladores llegaron a amar, admirar y respetar.

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La familia de Lowell Barrowes, una familia “común y corriente” Santo de los Últimos Días, según se describían a sí mismos fueron un ejemplo de cómo los miembros fieles de la Iglesia rompieron las barreras sociales y disiparon la intolerancia religiosa o los malentendidos simplemente al vivir su fe.

Warsaw se ubica en un hermoso acantilado con vista al río Misisipi y está a solo 47 kilómetros al sur de Nauvoo, Illinois.

Al ser expulsados ​​de Misuri, los Santos comenzaron a establecerse en Nauvoo en 1839.

La expansión de los Santos de los Últimos Días en Nauvoo

A principios de la década de 1840, surgieron problemas entre los “antiguos colonizadores” en Warsaw y las áreas circundantes. Además, la nueva población de Santos de los Últimos Días creció rápidamente en Nauvoo, que según se informa, llegó casi a 20, 000 personas.

Los Santos establecieron industrias, granjas y negocios. Comenzaron a dominar el comercio local, lo que les quitó posibles negocios a los residentes de Warsaw.

Cuando William Smith, el hermano menor del Profeta, se postuló para un escaño en la legislatura del estado de Illinois en 1842, derrotó a su rival, que era editor del periódico de Warsaw, Thomas Sharp, en parte gracias al sólido respaldo de los miembros de la Iglesia.

Cuando Nauvoo recibió un estatuto de ciudad del estado de Illinois, pudo tener su propia milicia, que se llamó la “Legión de Nauvoo”.

Debido a que los Santos fueron perseguidos en el pasado, fueron expulsados ​​de Misuri, y les robaron sus tierras y propiedades sin compensación, esta milicia era importante para los miembros de la Iglesia porque les brindaba protección.

A medida que los Santos practicaban su religión y Nauvoo prosperaba, los Santos ganaban poder económico, social, militar y político.

Lamentablemente, este éxito aumentó los celos, el temor y la desconfianza de algunos de sus vecinos. Sin embargo, esos malos sentimientos hacia la Iglesia no fueron más fuertes que los de Warsaw.

En 1841, un grupo de residentes de Warsaw estableció un partido político en contra los Santos de los Últimos Días.

Thomas Sharp, editor del  periódico Warsaw Signal, inició un ataque, que duró varios años, contra la Iglesia a través de sus feroces editoriales.

Su odio culminó en junio de 1844 cuando instó a aquellos a los que no les agradaba José Smith, o algunas de las cosas Smith hizo, a dar a conocer sus sentimientos “con pólvora y bala”.

Encarcelamiento de José Smith

El 24 de junio de 1844, José Smith fue a Carthage para responder a una denuncia.

Finalmente, fue enviado a la cárcel de Carthage por su propia seguridad mientras se resolvía un cargo de traición en su contra.

José Smith, en ese entonces alcalde, había promulgado una ley marcial en Nauvoo para evitar disturbios después de que el Concejo Municipal ordenara la descontinuación del periódico Nauvoo Expositor, que acababa de considerar como una molestia pública.

diario de josé smith

Sus detractores aprovecharon la promulgación de la ley marcial de Smith y, luego, inventaron el cargo de traición en su contra.

La denuncia permitió a la corte detener a José Smith sin la posibilidad de pagar una fianza.

Hyrum, el hermano del Profeta, y los apóstoles Willard Richards y John Taylor, que más tarde se convertiría en el tercer presidente de la Iglesia, también fueron encarcelados.

El gobernador había prometido la protección del estado hasta que se llevara a cabo el juicio y colocó un guardia alrededor de la cárcel para salvaguardar a los Smith.

El asesinato de José Smith

El 27 Junio de 1844, una turba de aproximadamente 150 hombres se reunió en Warsaw. La turba decidió ir a Carthage y, al acercarse a la cárcel, se pintaron la cara con barro y pólvora para ocultar sus identidades.

Alrededor de las 5 p.m. este grupo entró a la cárcel de Carthage, disparó y mató a José y Hyrum Smith. Luego, la mafia se reunió en Warsaw esa noche para beber y celebrar que habían acabado con la vida del profeta.

Sin duda, ese fue uno de los días más oscuros en la historia de la Iglesia.

martirio José Smtih

La mayoría de los miembros de la Iglesia conoce la historia de este martirio, la eventual expulsión de los Santos de Nauvoo y su asentamiento en el Valle del Lago Salado.

Estos miembros de la Iglesia enfrentaron muchas persecuciones. De hecho, el asesinato de José Smith es el evento más leído y estudiado en la historia del condado de Hancock, Illinois. Asimismo, probablemente es el evento que más se ha leído y estudiado de la historia del estado de Illinois.

Historias falsas sobre la expulsión de los Santos de Nauvoo

diario de josé smith

Así como los Santos, algunos residentes de Warsaw escucharon y leyeron sobre este periodo según las diferentes perspectivas de los “antiguos colonos”. Con frecuencia, dichas perspectivas señalan la razón por la que los detractores de los Santos se vieron obligados a expulsarlos de la región.

El cuñado del editor de periódicos Thomas Sharp, Thomas Gregg, escribió “La historia del condado de Hancock” y una biografía malintencionada de José Smith titulada “El profeta de Palmyra”.

José Smith

En ambas obras, Gregg incluyó una variedad de verdades a medias y, en ocasiones, acusaciones infundadas contra los Santos.

Otras historias locales han perpetuado estereotipos, llamando a los seguidores de José Smith “desafortunados” y, a menudo, han declarado incorrectamente hechos históricos.

Sin lugar a dudas, algunos residentes de Warsaw han escuchado historias falsas sobre los Santos de los Últimos Días a lo largo de los años. Dichas historias han perpetuado una imagen negativa de los miembros de nuestra religión.

La primera familia Santo de los Últimos días en el pueblo en el que asesinaron a José Smith

En medio de esta situación, una familia Santo de los Últimos Días, la familia de Lowell Barrowes, se mudó a Warsaw.

Lowell y su esposa Norma crecieron en Utah.

Después de servir en una misión de la Iglesia, Lowell se graduó de la Universidad de Utah.

Posteriormente, Lowell fue a la escuela de medicina en St. Louis y, en 1980, compró la única práctica de medicina en Warsaw, Illinois, una ciudad que tenía una población de alrededor de 1600.

Fuerza Familias

Rápidamente, se corrió la voz en Warsaw de que el nuevo médico de la ciudad era un Santo de los Últimos Días y que tenía una familia grande.

Naturalmente, los Barrowes se encontraron con cierto escepticismo, desconfianza y, tal vez, cierto grado de intolerancia religiosa. Sin embargo, nada impidió que esta familia cálida y amigable se convirtiera en un gran activo para Warsaw.

Sus hijos eran inteligentes, populares y atractivos. Neldon, el hijo mayor, fue elegido como el rey del baile de bienvenida de la escuela secundaria de Warsaw y jugó en el equipo de fútbol. Lynelle, la segunda hija mayor, también fue elegida como reina del baile de bienvenida unos años más tarde.

La familia Barrowes apoyó a la comunidad, donó dinero y tiempo, especialmente a programas que beneficiaban a los jóvenes.

Cuando Neldon, el hijo mayor de los Barrowes, recibió su llamamiento misional de la Iglesia para servir en Suecia, el periódico local hizo una publicación al respecto. Incluso el presidente de un banco local le escribió una carta de felicitación.

Después de 11 años de ejercer la medicina en Warsaw, el Dr. Barrowes y su familia se mudaron a Sparta, Illinois, donde había un centro médico más grande. En ese entonces, los Barrowes tenían 7 hijos.

preparación para el templo

Debido a la mejora de su situación económica, cuando los niños Barrowes crecieron, se dispersaron por todo el país, desde Nueva York hasta Washington, y siguieron diferentes carreras.

Finalmente, el Dr. Barrowes y su esposa regresaron a Utah, donde residen hoy, aunque él regresa a Illinois regularmente para practicar la medicina.

A pesar de que ya no viven en Warsaw, su influencia se siente hasta el día de hoy y todavía se habla de “esa familia Santo de los Últimos Días” con cariño.

Muchos de los que conocieron a los Barrowes en Warsaw siempre cuentan una historia positiva sobre ellos.

familia iglesia en el hogar

Una antigua residente de Warsaw compartió su “recuerdo favorito de la familia Barrowes” de la siguiente manera:

“El Dr. Barrowes fue mi doctor durante años. Fue quien me atendió cuando di a luz a mis 3 hijas, Rebecca, Lynna y Brooke. Siempre se preocupaba por uno, siempre respondía el teléfono. Era un gran doctor, tenía un gran sentido del humor, era muy bueno con las personas de Warsaw y nos sentimos muy tristes cuando se mudó”.

Otras personas, en Warsaw compartieron historias de cómo Norma Barrowes donó tiempo y dinero a la escuela secundaria de Warsaw, con lo que ayudó a obras de teatro, musicales y otras producciones.

Llevar la luz del Evangelio a los lugares inimaginables

Esta familia, que se consideraría a sí misma “una familia Santo de los Últimos Días común y corriente”, llevó la luz del Evangelio de Jesucristo, la luz de sus creencias y la luz de su bondad a un pueblo que tenía una historia de oscuridad, desconfianza y malos sentimientos hacia la Iglesia.

De hecho, hoy en Warsaw, la misma ciudad en la que una turba asesinó a José Smith, se recuerda a los Santos con cariño, debido a que los Barrowes vivieron fielmente su religión centrada en Cristo sin importar sus circunstancias o entorno.

Simplemente amaban y trataban a las personas con respeto.

Quizás un mensaje que todos los miembros de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en todo el mundo pueden extraer del ejemplo de los Barrowes en Warsaw es:

Independientemente de dónde vivamos, ya sea en climas hostiles o amigables, vivamos las enseñanzas de Jesucristo. Cada día tratemos y sirvamos a quienes nos rodean de tal manera que recuerden nuestra religión y lo que representamos con cariño.

Esta es una traducción del artículo que fue escrito originalmente por Brian Stutzman y fue publicado en latterdaysaintmag.com con el título “Being a Church Member in the Town That Killed Joseph Smith”.

| Vida S.U.D

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