Un divorcio no te hace menos miembro de la Iglesia de Jesucristo

divorcio

El deseo de todos los Santos de los Últimos Días es poder tener un matrimonio que dure por toda la eternidad y que un día podamos vivir juntos como familia en el reino celestial, después de todo ese también es el plan de Dios para todos Sus hijos.

La realidad, sin embargo, puede ser diferente, incluso cuando esa no sea nuestra intención. Son muchas las razones por las que un matrimonio termina en divorcio.

La triste realidad es que los índices de divorcio entre los miembros de la Iglesia de Jesucristo se elevan cada año. Aunque éstos índices siguen siendo menores al resto del mundo, se han vuelto parte de la realidad de muchos Santos de los Últimos Días.

Parte de la Iglesia

Estamos hablando de deseos, sueños, expectativas que por el momento se han visto truncados.  Imagen: Shutterstock

Uno de los peligros de vivir en una cultura que fomenta “la vida perfecta” de los miembros, puede hacer que cualquier diferencia en nuestra persona o error de nuestra parte sea un signo de indignidad o un castigo de Dios.

Tendemos a olvidar que todos somos personas que se encuentran en el mismo camino, luchando con pruebas, desafíos y obstáculos en esta vida.

Sin importar las circunstancias, un divorcio no es fácil. Estamos hablando de la separación entre dos personas que habían prometido ser uno con Dios para siempre. Estamos hablando de deseos, sueños, expectativas que por el momento se han visto truncados.

Que a esa carga le agreguemos las críticas y el juicio sobre cosas que no conocemos de la vida de otra persona, realmente es un signo de nuestra ignorancia, falta de empatía y refleja lo mucho que no seguimos el mandamiento de amar a nuestro prójimo, de llorar con los que lloran y de brindar consuelo a quien lo necesita.

Ellos necesitan nuestro apoyo más que nunca, no que nos alejemos de ellos o los hagamos a un lado. Imagen: Shutterstock

Los Santos de los Últimos Días que pasan por un divorcio, que están en el proceso de uno o que se encuentran en el periodo de separación, no hace que sean menos miembros de la Iglesia.

Lo único que varía son las circunstancias que se encuentran atravesando en ese momento de su vida. Siguen siendo las mismas personas que amamos y que se esfuerzan por vivir el Evangelio, que oran fervientemente, que suplican a Dios por guía.

Ellos necesitan nuestro apoyo más que nunca, no que nos alejemos de ellos o los hagamos a un lado.

Evitemos el chisme y las críticas

Nuestra responsabilidad es sostener a esas personas. Imagen: Canva

Una de las cosas que frecuentemente ocurren cuando alguien se divorcia es el tratar de averiguar qué fue lo que pasó en aquella relación. Eso no nos compete. Esa no es nuestra responsabilidad. Nuestra responsabilidad es sostener a esas personas.

No se nos ha dado el mandamiento de acusar ni de averiguar quién tuvo la culpa, a nosotros se nos ha llamado a fortalecer a nuestro prójimo ya sea espiritual, mental o temporalmente.

Busquemos formas de ayudar en lugar de saber el último chisme. Dejemos de murmurar y apuntar con el dedo y seamos realmente hermanos y hermanas en Cristo.

El élder Dieter F. Uchtdorf lo dijo claramente:

Cuando se trate de odiar, chismear, ignorar, ridiculizar, sentir rencor o el deseo de infligir daño, por favor apliquen lo siguiente: “¡Dejen de hacerlo!”.

¿Lo escucharon? ¡Dejen de hacerlo! Cuando se muestren amables, cuidadosos y compasivos, incluso digitalmente, les prometo que alzarán los brazos caídos y sanarán los corazones”.

Seamos más empáticos, más prestos a servir, bondadosos y caritativos. El Señor nos guiará para decir y hacer lo necesario en el momento correcto al ayudar a estas personas.

Un futuro brillante

Un divorcio no es el final de la vida, tampoco es lo que define nuestro legado divino. Imagen: Canva

No sabemos lo que nos depara el futuro, pero podemos estar seguros de que las bendiciones y los milagros llegarán para aquellos que se esfuerzan por aferrarse al Evangelio y al Señor.

Dios nunca desamparará a Sus hijos e hijas. Todas las bendiciones y promesas eternas llegan a aquellos que se esfuerzan por ser fieles a pesar de sus dificultades, desafíos y debilidades.

Después de todo, Él mira las intenciones de nuestro corazón más que la aparente perfección que el mundo percibe.

Recuerda que un divorcio no es el final de la vida, tampoco es lo que define nuestro legado divino. Somos mucho más que un divorcio, somos de herencia divina y el Padre Celestial lo sabe, es momento de que también lo aceptemos.

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Comentarios
Me encanta estos mensajes para mí son muy edificantes y me fortalecen cada día más
Yoseli Bustamante
Muchos líderes y miembros ven a los miembros de la iglesia que se divorcian igual que a los miembros que son excomulgados como leprosos y esto es un error, pienso que estos grupos de personas son las que más necesitan de la ministración, de un amigo Muchos se alejan de la iglesia porque son señalados son muy pocos los que pacientemente pasan su getsemani hasta finalizar su proceso, no imagino a estos miembros críticos de pecadores si les hubiera tocado estar con la mujer que fue llevada ante Jesús al ser sorprendida en adulterio, la hubieran apedreado, todos pecamos de manera diferente, lo importante es reconocer nuestros pecados hablar con el líder y abandonarlos, todos somos hijos del convenio, somos hijos de Dios
Edgar Páez
Todos somos seres imperfectos... Solo la persona que vive tal situación sabe porqué se divorcia. No tenemos permiso de juzgar a nadie. La vida es un aprendizaje. Olvidemos de señalar o mal poner a las personas. Al contrario mostremos ayuda servicio humildad bondad con las personas que están pasando por esa situación que algunas veces desestabiliza muchísimo al ser humano.
Yuzma
Yo estoy separada de mi esposo después de 40 años de matrimonio. Primero me sentí que ya no era lo mismo y aún pensé que yo no había Sido la mujer perfecta y por eso mi esposo actuaba de esa manera. Ahora después de casi cuatro años de separación veo la vida de otro modo. Claro que me siento sola no tengo mi compañero para conversar muchas cosas. Pero Se que Soy Una Hija de Dios y soy feliz de ser parte de su Redil y que con su ayuda he podido aprender a vivir sin la compañía de mi esposo. Estoy infinitamente agradecida a mi PADRE CELESTIAL por pertenecer a esta Hermosa Iglesia de Jesucristo dé los Santos de los Últimos días.
Genoveva Sánchez Fiestas
Yo pase por un divorcio, y es muy desagradable que te critiquen aún siendo hnos. En Cristo, pero mi testimonio es fuerte y aunque hubo un tiempo que me aleje por proteger a mi hija de esos malos comentarios hubo quien me ayudo, hnas y hnos que no me dejaron sola. Y al regresar a la iglesia, encontré a mi esposo con el que ya llevo 4 años felizmente sellada con el por la eternidad y doblemente bendecida con un bb de 9 meses. Dios no nos desampara y quien se sigue esforzando, el señor derrama bendiciones.
Griselda
Efectivamente un miembro divorciado no Te hace menos aunque si Te quita muchas bendiciones de servir ……Serví una misión exitosa a tal grado que sigo teniendo el récord de más personas bautizadas de todas la misiones españolas, he trabajado como asesor de la Obra Misional por muchos años, también he tenido la bendición de trabajar con mas de 8 presidentes de misión….Un día el presidente del Área de México dijo que estaba arriba de la media de los presidentes de misión pero que estaba divorciado…..
Noe Castillo
así es Noe, todos somos hijos de Dios y muchas felicidades por tus logros, un abrazo 💜
Yesenia Mendoza

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