Camisetas especiales, consejeros jóvenes llenos de energía, un cronograma de actividades, devocionales y juegos, y un lema presente en cada momento. ¿Te suena familiar? ¿Dijiste FSY? Puede que estés en lo correcto, pero ¿y si los participantes no son jóvenes sino niños?

Sí, leíste bien. El pasado septiembre del 2025, en Gilbert, Arizona, un grupo de líderes de la Iglesia de Jesucristo tomó una iniciativa poco convencional pero guiada por el Espíritu: un campamento tipo FSY para niños de la Primaria.

Como resultado, muchos niños aprendieron qué es ser discípulo de Jesucristo. Una lección poderosa que no se aprende con palabras sino con acciones. ¿Cómo sucedió esto?

Un campamento con propósito

Los niños de la Primaria de la Estaca Val Vista de Gilbert, Arizona, participan en una actividad en el campamento. Imagen proporcionada por la Estaca Gilbert Arizona Val Vista

Todo empezó en la estaca Val Vista en Gilbert, Arizona. Allí, se diseñó el programa del campamento bajo el mismo modelo del FSY para jóvenes de la Iglesia de Jesucristo.

Hubo un registro formal, compañías organizadas, consejeros designados, rotaciones de actividades, devocionales espirituales y proyectos de servicio. Cada actividad tuvo un vínculo espiritual.

El tema elegido se inspiró en el lema de la juventud del 2025.

“Mirad hacia mí en todo pensamiento; no dudéis; no temáis”. (Doctrina y Convenios 6:36)

Ese lema fue el corazón de todo lo que los niños experimentaron en ese campamento.

Lecciones aprendidas entre juegos y risas

Los niños intentan lanzar un globo a través del gimnasio del centro de estaca hasta una imagen de Jesucristo mientras lidian con las distracciones. Imagen proporcionada por la Estaca Gilbert, Arizona, Val Vista

El lema acompañó tanto en momentos de reflexión como en momentos de diversión. Entre carreras entretenidas, manualidades, juegos al aire libre y desafíos creativos, los niños aprendieron a mirar a Cristo sin dudar.

Uno de los momentos más especiales durante los juegos ocurrió cuando se les pidió llevar un globo hasta una imagen de Cristo mientras enfrentaban distracciones: ruido, obstáculos e incluso un soplador de hojas.

Actividades como estas ocultaron un mensaje que hasta los niños lograron descifrar: mirar a Cristo a pesar de las distracciones es posible.

El presidente Emerson Lovell, segundo consejero de la estaca Val Vista reflexionó en el Espiritu que acompañó al campamento y expresó:

“Tuve la bendición de presenciar el servicio desinteresado y dedicado… para invitar a todos los presentes a entrar en Cristo. Realmente vi la mano del Señor en todo lo que ocurrió”.

Una invitación especial

Un grupo de niños posa con sus dos consejeros durante el campamento. Imagen proporcionada por la Estaca Gilbert, Arizona, Val Vista

Otro de los factores que hizo de este campamento aún más especial fue la participación tanto de niños miembros de la Iglesia como de niños no miembros.

Gracias a que el evento se anunció con meses de anticipación, muchos niños invitaron a sus amigos de la escuela y del vecindario. Estos esfuerzos resultaron en una participación de al menos 10% de niños no miembros.

Para ellos, este campamento también fue una forma auténtica de conocer el evangelio en un ambiente divertido donde se sintieron integrados.

El impacto fue el mismo para todos los niños. Thomas Millett, de 11 años, quien también fue participante, lo expresó con estas tiernas palabras:

“Me encantó estar con un grupo grande de niños que sabía que estaban aprendiendo sobre Jesús… Los demás niños eran muy amables y cariñosos entre sí, y mi consejero fue fantástico”.

Sin duda al final del campamento, tanto niños miembros como no miembros de la Iglesia de Jesucristo sintieron el mismo Espíritu.

Mucho más que una actividad

Niños colorean la manualidad «Mira a Cristo» durante el campamento. Imagen proporcionada por la Estaca Gilbert, Arizona, Val Vista

Al concluir el campamento, los líderes organizadores vieron su impacto real y lo vieron como un modelo replicable.

Una de ellas fue la Presidenta de la Primaria de la Estaca Val Vista, Kristin Lundahl, quien expresó su deseo de que otros barrios y estacas en todo el mundo puedan adaptar esta iniciativa según sus circunstancias.

«Sé que el Espíritu puede inspirar, y de hecho lo hace, a estos líderes de la Primaria en nombre de estos amados hijos de Dios», fue la invitación final de Lundahl.

Quizás no todos puedan organizar un campamento tipo FSY. Pero todos podemos crear momentos ya sea en casa o en la comunidad donde los niños se sientan guiados y amados.

Iniciativas como esta enseñan a los más pequeños que ellos también pueden ser discípulos de Cristo y eso es lo mejor que pueden aprender.

Fuente: ChurchNews

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